8 de mayo de 2008

El salinismo que me tocó vivir...

Tenía escasos 7 años cuando Carlos Salinas fue presidente de México, no recuerdo mucho de él, tenía una idea muy conceptualizada del priismo, cualquier persona que tuviera que ver con el priismo era malo, así crecí. Durante ese sexenio crecí con la idea de que Salinas le robó la elección al Frente Democrático Nacional. En 1994, el año del ocaso salinista, ya tenía más uso de razón, recuerdo la entrada del TLC y el zapatismo, el asesinato de Colosio, las elecciones de agosto, el asesinato de Ruiz Massieu y la crisis de diciembre, pues bien, aquí podría acabar esta entrada de mi blog, acerca del salinismo que viví, pero no, a 14 años del fin de ese sexenio, el salinismo se vuelve hacer presente con el maquiavelismo que siempre lo ha caracterizado.

Tal parece que hay salinismo para rato, no sé si haya salinistas aún, ya que todo lo que termina en istas, suele desaparecer al paso de los años, o suele reformarse o autodestruirse, priistas, panistas, perredistas, zapatistas, cardenistas, lopezobradoristas, calderonistas, americanistas, en fin, toda corriente ideológica en México suele ser moldeable a las circunstancias, (los americanistas se vuelve hacer presentes después del 3-0 al Flamengo de Brasil…..bueeeeeno).

Hace 8 años cuando Vicente Fox iba a tomar posesión como Presidente, Salinas sacó un tabique de mil y tantas páginas titulado “México un paso difícil hacia la modernidad”, donde despotricaba contra su principal cliente, Ernesto Zedillo, la edición bien podría servir para improvisar alguna pata coja de un sillón, a la fecha no conozco a alguien que lo haya leído, quizá algún tecnócrata, admirador de las políticas económicas del neoliberalismo lo compró (comprar no es lo mismo que leer) y lo puso en su librero para darle el toque globalizador a su literatura. El salinismo es más identificable con la tragedia económica y social de nuestro país, que con el mito del primer mundo. Somos desmemoriados, a principio de 1995 (yo tenía 14 años de edad) recuerdo ese odio generalizado contra Salinas, vendían ratas de plástico con su cara en las esquinas, salinitas encarcelados con trajecito de rayas, se despertó en la sociedad una opinión generalizada contra él y los abusos de su familia, basta con recordar el quinazo zedillista de encarcelar a Raúl Salinas, 14 años después de esta tragicomedia, resulta que Salinas es referente "intelectual" de la historia económica reciente de México.

Después de 1995, el tiempo pasó y las políticas económicas de Zedillo sacaron a flote el barco de nuestra economía (los que la destruyen la vuelven a construir), Salinas fue quedando en el olvido, con la etiqueta histórica del fatalismo, después se vino la farsa foxista, Zedillo de burócrata se hizo ejecutivo de grandes transnacionales y la historia continuó hasta pulir el prototipo ideal del hombre que encabeza las nuevas causas del neoliberalismo, Felipe Calderón, todo siguió siendo lo mismo, ahora es azul antes era tricolor.

Salinas corrió con la buena o mala suerte de ser presidente a los 40 años de edad, con el poder en las entrañas, siento que él trató de hacer un gobierno que lo proyectara a nivel mundial (se le esfumo su proyecto de ser el mero mero de la OMC) más que hacer de México realmente un país modernizado y de vanguardia, su visión de país no fue otra cosa más que una chaqueta mental de un “gran país”. A 14 años de acabar su gobierno nos presenta un libro que bien podría ser una sátira de su sexenio, “La década perdida”, es un chiste que viene a relajar los ánimos con todo el encono político que vivimos en México. Bajo la reseña que leí de libro, el salinismo es visto por el mismo salinas como una doctrina, arremete contra el neoliberalismo (peeeeerdón). Si, Salinas se paró enfrente de un espejo, y escribió un libro contra si mismo, criticando la forma como según Zedillo y Fox abusaron de las bondades del mercado e incrementaron la pobreza en México.

A Salinas tal parece que lo aqueja la principal enfermedad del país, la desmemoria, habla como si fuera un opositor al sistema que ha prevalecido en el país desde antes de él, y que él defendió hasta, creo yo, con sangre ajena. No me cabe la menor duda de que Salinas es un ser perverso, que siempre trae un plan en mente, no es un personaje improvisado, todos sus actos tienen forma y fondo. Su última obra bibliográfica es más que nada, un imán para volverlo a poner en la escena nacional, arremete contra Zedillo y Fox, pero ahora le pone un pase a gol a López Obrador para que pueda subsistir en la escena política nacional, despotrica contra él, crítica sus políticas sociales implementadas en el DF, oro molido para el PG, hace un análisis entre lo peor de neoliberalismo y lo peor del populismo, sin duda, escribe el hombre menos indicado, es como si de pronto George W. Bush nos viniera hablar contra la guerra.

Salinas aparece exactamente cuando empieza el debate sobre la reforma energética, la estrategia se ve un tanto obvia, Salinas en las entrevistas que se ha dedicado a dar enaltece la figura de Calderón como un gran reformador, no es de extrañarse que venga, digo, este es su país y puede venir cuando se le pegue la gana, lo que extraña es la forma como viene, la única duda es por los tiempos, no es nada más porque sí su espíritu revanchista, viene cuando Felipe Calderón se juega la más importante carta de su sexenio, la reforma energética.

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