12 de mayo de 2008

Una tarde bastó para reconciliarme con el zapatismo (BORRADOR)

El día de hoy fui a Gandhi con la intención de comprar un regalo, lo encontré y colaboré con mi consumo a la industria comercial de la literatura, Gandhi me cae gordo, pero a la vez, los últimos 10 libros que he comprado, los he comprado ahí, bueeeeno, es el arte de la mercadotecnia (espero algún día decir, tengo x número de años de no pararme en Gandhi, así como hoy puedo presumir que tengo mes y medio de no tomarme una sola coca cola).

No me tardé más de 5 minutos en encontrar lo que iba a comprar, disfruto más mi recorrido por los pasillos de Gandhi que mi espíritu consumista literario, en ese andar husmeando las contraportadas de los libros, me encontré una portada con una foto de estudio del Sub Comandante Marcos, empecé a despotricar contra el líder guerrillero que algún día admiré, pero no terminaba de mentarle su madre cuando ya había tomado el libro para irlo a pagar a la caja.

Se trata de un libro titulado “Corte de Caja” una entrevista al Sub Comandate Marcos que le hace la periodista Laura Castellanos, me bastó una tarde para terminar el libro, y me adelanto un poco, para reconciliarme con el zapatismo.

Al escribir esta entrada de mi blog (que es tu blog), me transporto a mi adolescencia zapatista, recuerdo perfectamente el año de 1994, iba en segundo de secundaria y platicando con mi papá le pregunté acerca de lo que estaba pasando, en aquella ocasión mi papá había grabado una capsula de aproximadamente de 5 minutos para una estación de radio acerca del levantamiento armado, lógicamente mi papá justificaba el movimiento, me explicaba que los indígenas se estaban muriendo de hambre y que esto venía a contrastar con la entrada del TLC, a mi corta edad fui un seguidor cercano del zapatismo, hice trabajos en la escuela a cerca del movimiento, participe en un debate en tercero de secundaria defendido la causa, recuerdo aquel gran comunicado de Marcos “¿de qué nos deben perdonar? y la guerra por papel que puso al zapatismo en la esfera política mundial, la marcha zapatista que me toco vivir en Tuxtla Gutierrez, el 10 y los 20, todo iba bien, hasta el hostigamiento mediático de Marcos contra el movimiento de López Obrador.

Así crecí con el zapatismo, siguiendo de cerca todo lo que pasaba alrededor de él. El día de hoy puedo considerarme un ignorante de la causa, siempre estuve más al pendiente de lo que fue la figura del Sub Comandante Marcos, que de lo que era el movimiento, a pesar de haber leído hace unos años “Marcos: el señor de los espejos” del fallecido Manuel Vázquez Montalban, un libro donde entrevista al sub y que enaltece la causa zapatista contra la globalización mundial, nunca le pude agarrar el hilo a la lucha que hacía el zapatismo en Chiapas a favor de las comunidades indígenas, todo mi seguimiento era meramente mediático.

Por ejemplo no sabía de la organización que se tiene en las comunidades de “Los Caracoles” y el funcionamiento de las juntas del buen gobierno, hoy lo supe y quedé encantado a pesar del desencanto que tenía con el zapatismo después de las elecciones del 2 de julio de 2006, al final de cuentas, el libro de “Corte de Caja” no me logró quitar ese resentimiento por la ofensiva que hizo Marcos contra López Obrador, porque así el Sub Comandante Marcos tuviera razón de que AMLO fuera una escoria humana, nunca hubiera sido peor que la llegada de Calderón a los pinos, no le costaba nada, haberle dado el beneficio de la duda, comprendo perfectamente lo del triste papel del PRD con respecto a la ley indígena, comprendo perfectamente la forma como el zapatismo conceptualiza a la clase política de México, una verdadera farsa, pero repito, para su causa, nunca hubiera sido peor AMLO que Calderón en los pinos,

Mi principal crítica contra el zapatismo se centra en el protagonismo de Marcos, al final de cuentas el zapatismo dejó de ser noticia, y como todo lo que crece va perdiendo la gracia, “durito”, ese personaje sarcástico que inventó Marcos, se me empezó hacer patético, bueno, el zapatismo se me hizo patético en general, recuerdo la fecha exacta donde el zapatismo cayo de mi gracia, el 7 de agosto de 2005, cuando leí en La Jornada que marcos había dicho que AMLO nos iba a partir la madre a todos, según Octavio Rodríguez Araujo, en su libro “México en vilo” Marcos arremete como 18 veces contra AMLO y solo 3 ó 4 contra Calderón, demasiado absurdo.

En plenas campañas presidenciales, recuerdo la entrevista que le hizo Loret de Mola a Marcos, ¿en qué país del mundo, un guerrillero sale en la TV a las 8 de la mañana para ser entrevistado en vivo?, no me imagino a un líder de las FARC ser entrevistado en la televisión colombiana, se me hizo una payasada, ver a Marcos prendiendo su pipa en horario estelar. Marcos es el Hugo Sánchez de la guerrilla, que al final de cuentas, la guerrilla en México es un mito de la izquierda de antaño, así como la estabilidad económica y el progreso de México es un mito que mantiene viva a la derecha.

Ese ego desbordado por parte de Marcos es lo que llevó al zapatismo a perderse, y como la izquierda es fiel a encabezar en alguien la causa de su movimiento, Marcos dejó de ser el hombre que se echaba a la izquierda a los hombros, ese hombre después fue AMLO y siento que más que diferencias ideológicas, fue una cuestión de celo y de un desbanque mediático, el tema del ego, es muy grande en la psicología, por el ego los seres humanos podemos hacer cosas aberrantes y nos perdemos, (pregúntenle a Marcos) en fin, el zapatismo me desencantó por completo, la izquierda social encabezada por Marcos pudo haber hecho un excelente mancuerna con la izquierda política de AMLO, pero bueno, así es la izquierda en México.

Pero hoy, encuentro cosas importantes en la causa zapatista que en todo México desconocemos, estamos más preocupados por el futuro entrenado de la Selección, que en ver que la situación en Chiapas no es miel sobre hojuelas, en parte también porque como el zapatismo ya no es moda, ya no es noticia, ya que basamos nuestras preocupaciones políticas, si en una generalidad como país se tienen (si pemex se privatiza ¿qué?) según lo exija el raiting de noticieros televisa y fuerza informativa azteca.

Hoy, después de 14 años de entrar en la esfera política nacional, el zapatismo ha hecho de sus comunidades organizaciones autónomas (a pesar de la ley indígena aprobada) donde se organizan para la producción agrícola, se han implementado leyes donde se respeta la integridad de la mujer indígena, se organizan para enseñar a leer en sus propias escuelas, se organizan para la atención médica, y sus logros tangibles es que los índices de alcoholismo en los varones se ha reducido, la mujer es participe del ingreso familiar como en cualquier sociedad moderna, la tasa de mortalidad infantil se ha reducido, los caracoles a una mínima escala demuestra lo que se puede hacer sin ayuda del gobierno. La organización zapatista cuenta con una estructura nacional e internacional que lo ponen como el principal movimiento altermundista contra el orden económico mundial.

Las juntas del buen gobierno han implementado la filosofía de “el pueblo manda y el gobierno obedece” y tienen un gobierno encabezado por la sociedad civil, que organiza las finanzas para el desarrollo de sus actividades, en fin, es un ejemplo a escala de lo que podría ser una organización a nivel nacional, no es vacilada, esa estructura organizacional del zapatismo ha demostrado que se puede hacer más sin las pugnas políticas de los partidos. El poder en México es un botín (las elecciones del 2006) que ha demostrado que el actual sistema político está totalmente desprestigiado y agotado, la organización de la sociedad civil es indispensable para reorientar el funcionamiento del sistema, los indígenas en Chiapas lo han hecho y les ha funcionado, cuentan con muchos problemas aún, como el hostigamiento paramilitar, del que no se habla en los medios de comunicación y que puede en cualquier momento darnos otro Acteal, y con eso de que en derechos humanos estamos como Haití en futbol, tristemente no estamos librados de la posibilidad.

Bueno, creo que ahora si me extendí, hoy me reconcilié con el zapatismo y el zapatismo no es Marcos, me encantaría ver a las izquierdas de México sentadas para unificar fuerzas y hacer oposición conjunta contra el sistema, lo dudo mucho y más ahora que Jesús Ortega se impuso de la forma más vil como el candidato ganador en la interna del PRD…. Agradezco de todo corazón a Marce Robles y a Arturo Frappe las correcciones a mi pésima ortografía… hay la vemos.

3 comentarios:

Lulù Robles dijo...

Hola Dani.... he leido con atenciòn tus ultimos comentarios y me parecen todos interesantes, te felicito porque veo que tu pasiòn por la politica sigue vigente. Solo tengo una observaciòn - pregunta, como leo en tus comentarios, que sigues manteniendo una tendencia hacia la resistencia y el movimiento social me gustaria que me explicaras cuàl es la causa que apoya obrador, cuàles son esas promesas de campaña que pretende cumplir con las que cambiarà y reformarà este pais. Porque tal vez yo al igual que muchos mexicanos estoy equivocada pensando que el sr. Lopez es un peligro para el pais. Y tampoco soy tan apasionada como tù para leer y seguir cada dia sus ideologias, entoces para ser mas clara ¿que es eso que obrador nos propone para mejorar este pais? ¿cuàl es su propuesta para no privatizar el petroleo y para hacer crecer la economia?.
Agradecere infinitamente tu respuesta y espero poder seguir leyendo tus comentarios. Con cariño.
Lulù Robles

JUANO dijo...

Ya te iba a regañar, porque tu alejamiento del Zapatismo fue por Marcos, el hace mucho tiempo (si es que en algún momento lo fue) dejó de ser la ideología del movimiento. Se convirtió en un estandarte mercadológico de otros luchadores mundiales en contra del neoliberalismo, se volvió un ícono mercadológico como el Ché.

Saludos mi dany

Paul dijo...

el Zapatismo es a Marcos como Dios a las iglesias... nos alejamos de ellos sin tener la menor conciencia de saber que los liderazgos de esas filosofías del pensamiento nos pueden alejar de las causas. Marcos es el protagonista de su mismo personaje que siempre inventó; ahora el movimiento paga con la indiferencia hacia lo que hacen y organizan. Puntualizo algunas cosas Daniel: la guerrilla sí ha existido en México, tan sólo recordar las urbanas en la ciudad de México y en Guadalajara -secuestro del cónsul de aquella ciudad- y ya ni mencionar la de Lucio Cabañas en Guerrero -secuestraron al gobernador en el sexenio de Echeverría-.

Pudiera entender la cr´tiica de Marcos (como vocero del zapatismo no como protagonista del movimiento) contra AMLO y véelo desde una perspectiva: a López Obrador, el líder de la izquierda que tenemos, no puedes perdonarle NADA que suene intransigente ni intolerante. No puedes ignorar eso y menos si nos asumimos de izquierda. Bien lo saben partidarios y admiradores de AMLO, tan es así que también le critican cuando debe serlo, ahora entenderemos el alejamiento de Poniatowska y Monsiváis. Marcos sólo escogió un momento mediático para hacerlo que no le favoreció, por ello entiendo la decepción hacia Marcos (que, insisto, para mí tampoco representa el movimiento) Saludos!