30 de junio de 2008

Lo políticamente correcto, suele ser lo inhumanamente absurdo (en borrador)

He seguido por los medios de comunicación y desde tiempo atrás el papel que ha desempeñado Marcelo Ebrard dentro del gobierno del Distrito Federal, no sólo ahora que es Jefe de Gobierno sino desde que era Secretario de Seguridad Pública con el Peje.

En el año de 2004, cuando fue lo de Tlahuac, donde tres policías perdieron la vida por un linchamiento de vecinos, no encontraba las razones necesarias para que fuera removido de su puesto, sobre todo por la forma como se habían dado los sucesos. En esa época la pugna Fox – AMLO estaba que ardía y AMLO había declarado que Marcelo no se iba a ir así el Presidente se lo pidiera, eso fue sin duda una provocación y pues por parte de Fox, hubiera sido raro que cupiera la prudencia, este no dudo en remover del puesto a Marcelo, sin embargo de ahí saltó a la Secretaría de Desarrollo Social, y siempre en mi opinión había sido un tipo sensato.

Todo mundo conoce las intenciones de Marcelo para el 2012, creo que sus aspiraciones son legítimas, he dicho varias veces que no estamos frente a un hombre formado por la izquierda, muy al contrario, es un político formado en las altas esferas del poder, a Ebrard le toco vivir el poder desde adentro, cuando la maquinaria priista era imparable; Marcelo no va a ser un hombre de izquierda, cuando su rúbrica esta plasmada en una publicación del Diario Oficial de la Federación que aprueba en diciembre de 1993, la entrada del TLC para enero del 1994, sin embargo la política es trivial, según decían, la lógica política era que después de que Salinas fuera presidente, Camacho Solís se sentaría en la silla y para el sexenio que gobernó Fox, Ebard hubiera sido el elegido por los grandes para ser Presidente de México. El cálculo salió mal y pues conocemos la historia trágica de 1994, Ebrard a pesar de ser un tecnócrata del closet, ya desligado del PRI logró ser diputado en el año de 1997 y es en esa legislatura donde se opone fuertemente a lo que fue el fraude más grande de la historia moderna de México, el Fobaproa, es a partir de ahí donde comienza a tener acercamientos con la izquierda, en el año 2000 se hace “carnal” del peje, y por maniobras políticas podríamos decir que hoy Ebard, así como otros cuantos, está en la antesala de la Presidencia de México.

Pues bien, el hecho de no tener una formación izquierdista, no se puede decir que Ebard no tenga cabida para abanderar un proyecto político social diferente al que ha venido gobernando a México durante años y que ha mantenido a este pueblo en la desigualdad. Repito, es legítimo que Ebrard quiera ser Presidente, la izquierda, corriente que lo tomaría como abanderado ha hecho duros señalamientos contra la simulación democrática que vive México de los cuales yo estoy de acuerdo, si Ebrard quiere realmente ser un personaje que transforme el entorno no puede ser parte de la simulación democrática, sin embargo, el defender lo indefendible y para ser más claro, su postura de defender a Joel Ortega y mantenerlo en el puesto ahora si que llueve, truene o relampaguee, después de los trágicos sucesos del 20 de junio, donde 12 personas perdieron la vida en un operativo policiaco, es un absurdo de palabras mayores y lo único que está demostrando es que Ebrard no representa a los intereses de millones de mexicanos que habitan el DF, sino representa a sus propios intereses, lo políticamente correcto, el aparentar fortaleza ante las crisis y tratar de amortiguar los errores políticos para que no peguen en la popularidad, es lo que tiene a los políticos en un total desprestigio ante la ciudadanía. Ebrard no tiene responsabilidad directa en el caso del News Divine, Joel Ortega si la tiene, y por lo tanto su cabeza como funcionario debería estar cortada desde el lunes siguiente a la tragedia, de Ebrard depende removerlo del puesto, si lo remueve habrá actuado sensatamente, si Ortega se queda, habrá actuado como actúa gran parte de nuestra clase política, a base de intereses personales.

Me es un tanto absurdo que le hayan echado gran parte de la culpa al comandante Guillermo Sayas, y lo peor que lo estén acusando por homicidio doloso, ¿a caso Sayas, iba con la intención de que murieran X número de personas en el operativo? Si fuera así, con más razón deberían proceder contra Ortega, porque al final de cuentas, él era el jefe de Sayas, la responsabilidad creo yo está dividida, y en esa división va Ortega, y si Ebrard no lo quita y se espera que posiblemente Calderón lo quite y de ahí sacar raja política, estaríamos hablando de que en el gobierno del Distrito Federal, no gobiernan personas diferentes, sino un cúmulo de personas que representan más de lo mismo. Bastaría con ver el dolor de la gente que perdió a sus familiares para pensar que tenemos a unos ineptos como policías, de Ebard depende convertirse en transformador del entorno o en un gran actor de esta simulada tragicomedia que se llama “democracia mexicana”. Ortega se tiene que ir.

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