18 de agosto de 2008

Acabemos la pobreza y se acaba la inseguridad

Se llevará a cabo el próximo jueves 21 de agosto, la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, donde estarán todos los gobernadores del país, los secretarios que tengan que ver con la seguridad nacional y los personajes del morbo, Marcelo Ebrard y Felipe Calderón, que después de 2 años se tendrán que ver las caras.

El tema de los secuestros desplazó en el top 10 de malas noticias al narco, que por muchas semanas se mantuvo en primerísimo lugar, por las miles de muertes en los estados del norte, la inflación y la situación económica a pesar de ser una constante de malas noticias no tenía mucho impacto, pero después de las épocas lejanas de Arizmendi, el secuestro no tenía tanto impacto mediático como ahora lo está teniendo.

Ahora bien, dentro del top ten de malas noticias, y convirtiendo ese top ten en los problemas más urgentes para el país, la tremenda desigualdad social y la pobreza en la que vive México es desde mi punto de vista la principal prioridad que debería de tener el Estado. El Gobierno pretende dar seguridad a los mexicanos con más cárceles y penas más severas, ese es el discurso que se mantiene desde hace años, como si los criminales fueran a pensarla dos veces antes de cometer un delito sabiendo que irán a la silla eléctrica o que pasarán el resto de su vida en la cárcel, eso es un absurdo, así pongan la pena de ser despellejados en el zócalo y después ser quemados a fuego lento, los índices de criminalidad no van a bajar. Todo radica en la naturaleza de nuestro Estado y la interminable desigualdad social con la que vive México, de aquí surge el desequilibrio que tenemos como nación y como sociedad, no se puede estar seguro en un país de 50 millones de pobres, y no quiero decir que los pobres son delincuentes, estoy hablando de equilibrio, cuando todo empiece a marchar en orden y a todos se les garantice la calida de vida vista desde el derecho a la salud, el empleo digno, vivienda, educación, a partir de ahí este será otro país, pero si la distribución de la riqueza está mal, no pensemos que habrá paz y armonía en México, tampoco la habrá cuando la élite mexicana se pase por el arco del triunfo las leyes, vivimos en el país donde los ricos no pisan la cárcel.

En mi natal Querétaro hace cuatro años fue asesinado Marco Antonio Hernández Galván, alias el Kikin, fue asesinado por alguien de mucho poder y el gobierno de Francisco Garrido no hizo nada por detener al culpable, el asesino viajaba en una BMW X-5 color negra, no tengo la menor duda que si el asesino hubiera viajado en vocho, este estaría tras las rejas, pero nuestro estado de derecho da privilegios a algunos nada más, el gobernador Garrido bien podría exponer el próximo jueves 21 acerca de este lamentable e impune caso, y así seguir simulando que se acaba con la delincuencia.

El Estado pretende que vivamos en un completo estado de derecho cuando es el Estado el primer violador del mismo, el Estado pretende darnos seguridad cuando la industria del narco y del secuestro esta dentro de nuestras corporaciones policíacas, el Estado pretende acabar con los miles de delincuentes y refundirlos a todos en las cárceles (violadores, asesinos, roba coches, bla bla bla bla) cuando tiene a varios, ni siquiera miles delincuentes en potencia operando libremente en la administración pública como el caso del gobernador Mario Marín de Puebla, y otros tantos privilegiados de los beneficios petroleros como es Romero Deschamps, ya ni hablar de delincuencia electoral, ni de abusos de poder en el sexenio foxista, en fin, el problema de la seguridad es un subtema de la reconstrucción del país, ¿Qué tanto nos van a decir el próximo jueves 21? Estoy seguro que se dirá el mismo discurso de siempre, discurso que se viene dando desde sexenios atrás al problema de la inseguridad, “que se pondrá todo el empeño, que los mexicanos triunfaremos, que nuestros niños merecen salir a la calle sin miedo, bla bla bla”… Patraña tras patraña, no se centrarán en tratar de acabar con la inmensa corrupción que existe en el aparato burocrático porque ellos mismos son la corrupción.

México no es el maravilloso país que nos dicen que es, México necesita una reconstrucción tajante, una depuración completa de la gente que ostenta el poder, es cierto que necesita reformas, pero reformas en el aparato burocrático, reformas en el sistema de salud, reformas en el sistema educativo, reformas en los programas deportivos que entre 110 millones de mexicanos no podemos sacar más que un solo bronce, México necesita reinventarse y para ello tal parece que necesitaremos tocar el fondo, el fondo es salir a las calles y el hartazgo de millones, estamos a tiempo de evitarlo.

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