15 de agosto de 2008

No marchen

Acostumbrados a lo que conocemos como “después de ahogado el niño, se tapa el pozo”, nuestros gobernantes empiezan a improvisar medidas para acabar con algo que parece ser interminable, la inseguridad. El trágico suceso de Fernando Martí, que nos viene a demostrar la clase de país en el que vivimos, donde en muchas ocasiones los encargados de nuestra seguridad suelen ser los mismos empresarios de la industria del secuestro, este suceso demuestra que el gobierno solo se va a mover para luchar contra el crimen si el afectado fue alguien que tenga cierta posición social, cuando las masas más populacheras sufran delitos, nuestro gobierno actuará con indiferencia desmedida, al final de cuentas, a ellos no los va entrevistar nadie y los crímenes que sufran no moverá los corazones de nadie, y la organización México unido contra la delincuencia tampoco organizará marchas a favor de ellos, eso es México y entre los miles de privilegios que gozan unos pocos, se encuentran las estrategias de seguridad.

A Marcelo Ebrard se le ocurrió la vacilada de desaparecer la policía judicial y de la noche a la mañana creó la policía investigadora del Distrito Federal, digo al final de cuentas si toda nuestra policía es corrupta debiera desaparecer, pero hacer una nueva institución de un día para otro, lo único que va traer es los mismos vicios de la policía desaparecida, o que Ebrard nos diga ¿de dónde va a sacar a 300 elementos para formar la nueva policía investigadora del DF? Se supones qué si es nueva, tendrá que tener elementos nuevos, bien capacitados, honestos, bla bla bla bla bla, parches sobre parches.

Mientras tanto Felipe Calderón se somete a las decisiones de México unido contra la delincuencia, un grupo de pudientes mexicanos, que le han dado un toque fashion al tema de la inseguridad (“osea weeeeeeeey… que onda con los secuestradoreeeees….que se compren su país y se secuestren weeeeeeey”…. ) Yo se que muchos importantes empresarios han sufrido en carne propia los actos del crimen organizado, pero el replanteamiento de una sociedad más equilibrada no puede ir con la infundad demanda de más cárceles, de leyes más duras, de cadenas perpetuas o hasta penas de muerte, para acabar con los muchos males de México hay que repensar a México, equilibrar las escalas sociales donde pienso que emana gran parte de la inseguridad pública. Calderón, cercano a muchos de los miembros de MUCD, parece que hasta pretende privatizar la seguridad del país, aceptando sin objeciones los planteamientos de dicha organización, los integrantes de esta organización están en todo su derecho de exigir y plantear lo que quieran, sin embargo esta organización pretende la seguridad no de México en un todo, sino solo pretenden que las clases dominantes tenga la seguridad que su privilegiada posición exige en un país de millones de pobres, el que lo tengan todo y haya quienes lo carecen de todo, es un problema de seguridad clasista, más que verlo como un problema de seguridad nacional.

Ahora pretenden que nos vistamos de blanco y salgamos a marchar a las calles, hace 4 años hicieron lo mismo, aprovechando denostar a quien podría ser una amenaza para ellos, López Obrador, la gente que marchó lo hizo con la mejor de las intenciones, no creo que exista mexicano que no quiera un país más seguro, pero repito, la construcción de nuevas cárceles, la creación de leyes más duras, la aplicación de nuevas penas, no es la solución para un país que tiene sus males empotrados en las instituciones encargadas de: crear nueva leyes y de la impartición de Justicias. Repensemos México en un todo, no solo en cachos y por estratos sociales. Esta es mi opinión sin embargo la opinión que cuenta es la de usted. danielopski@hotmail.com

1 comentario:

aplj dijo...

Resulta curioso ver eso de las marchas en la Ciudad de México, pues desde hace años que las vemos pero hasta el momento no hemos visto movilizaciones auténticas - como las que han ocurrido en españa tras los atentados - vemos a los 400 pueblos y sabemos que estan ahí porque alguien les paga, vemos tantas movilizaciones con mantas y gente y protestas pero muy pocas son auténticas - es decir sin patrocinadores ni acarreados -
Esto se entiende porque hay gente que vive de eso, pero, ¿hasta cuándo?
No marches si no tienes necesidad, no marches si hay dinero o promesas de por medio.