3 de septiembre de 2008

¿A dónde vamos?

Esperemos que la reciente fractura del hombro izquierdo de Calderón no sea algo como representativo de su administración, no podía caerse de esa forma y fracturarse en los momentos más críticos de su administración, todas sus estrategias se están agotando, la primera que puso en marcha fue la de militarizar al país, y aunque es cierto que la violencia se está dando entre narcos, el ejercito no ha hecho mucho para frenar la ola de violencia y el tráfico de narcóticos, forma parte de la simulación democrática, muy al contrario, las fuerzas armadas se han visto involucradas en penosos sucesos de violación de derechos humanos.

Su segunda estrategia (o no se si era la primera) era la de inventar un país por medio de los medios de comunicación, por una parte la comunicación social, spot tras spot diciendo que México va viento en popa, y por otra el convenir con las televisoras un trato VIP, pero para fortuna, a pesar de tener una fábrica de idiotas como los es la televisión mexicana, el pueblo ya no se cree lo que los principales conductores de noticias les dice, el pueblo es que el que está resintiendo los estragos de una economía paralizada y el retroceso de una simulada democracia.

El aparentar fortaleza por parte del gobierno es lo único que le queda por hacer, poco margen de maniobra tiene el Presidente, por un lado es rehén del poder económico (que está por mucho más arriba que él) por otro lado es rehén de los grupo sindicales del país, Elba Esther Gordillo y compinches al igual que Romero Deschamps, y luego es diariamente hostigado por López Obrador que no se cansa de sacar pruebas de la cloaca que radica en la administración pública, saca contratos, saca cifras y como diría en su columna del día de ayer en milenio, Carlos Marín, las llamadas del peje no son precisamente llamadas a misa, son llamadas que el gobierno debe de tomarse con mucho cuidado.

En fin, van dos años de gobierno y Calderón no tuvo ánimo ni para inventarse una reunión VIP donde fuera totalmente aplaudido y donde simulara un informe de gobierno, posiblemente el poder económico este muy enojado con él por la cuestión de la inseguridad, y pues hiciera lo que hiciera no era motivo de ser aplaudido, y bueno, en una generalidad tanto para los estratos de mucha lana como para la perrada Felipe Calderón no es motivo de ser festejado, muy al contrario, no se ve proyecto de nación alguno.

A menos de un año de las elecciones intermedias, el país se encuentra sumido en una crisis global , por un lado la crisis económica que el buen corpulento Agustín Carstens quiere negar, por otro las frías cifras de la violencia en México que reflejan un panorama desolador casi casi de una guerra civil, el desanimo de un pueblo completo que no ve un porvenir agradable, la falta de educación y de servicios de salud de calidad y el mismo esquema de corrupción de años que sigue operando en la administración pública, todo eso combinado con la insistencia del gobierno federal de hacernos creer que vivimos en un mundo maravilloso, está llevando al país al desfiladero.

Y si nos preguntamos ¿a dónde vamos? No es de sabios pensar que no vamos a ningún lado como país, estamos entrando en la actitud de “sálvese quien pueda”, lo malo que aquí como en el titánic, se salvan primero los de arriba, aguas, esperemos que no haya que festejar la revolución con otra revolución.

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