13 de octubre de 2008

Granados Chapa, vocero de millones.

Los grandes intelectuales del país, han mostrado su entusiasmo porque el Senado de la República otorgó la medalla de honor Belisario Domínguez a Miguel Angel Granados Chapa. Esta medalla es el máximo reconocimiento al que puede aspirar un ciudadano; se da para premiar a mexicanos o mexicanas que se hayan distinguido por su ciencia o virtud en grado eminente y como servidores del país o de la humanidad. Se otorga en memoria del Senador Belisario Domínguez, asesinado en 1913 por órdenes del gran traidor Victoriano Huerta.

Al mismo tiempo que la comunidad intelectual, el oportunismo político también ha mostrado su entusiasmo felicitando a Granados Chapa por el reconocimiento; el impecable discurso que dijo el ganador de la presea, parece ir a la yugular de nuestra corrupta clase política, misma que se esfuerza por felicitar al galardonado.

Granados Chapa acusa al autoritarismo y a la criminalización de la protesta social contra los que son opositores al régimen y contra ciudadanos en defensa de sus derechos, lo dice frente a Felipe Calderón, que 5 días atrás había recibido la consiga de "Espuiro" por parte de un estudiante brillante; las palabras de Granados Chapa parecían traer el mismo mensaje, pero dichas bajo el protocolo necesario del propio evento. Elegante en la forma de decir la verdad, Granados Chapa habló de la libertad de expresión frente a un Presidente impuesto por la fortaleza de los medios; reivindicó las movilizaciones sociales; demandó fortalecer las libertades públicas y emitir una ley de amnistía “que haga salir de las cárceles a los presos políticos que hoy mismo, como en los peores tiempos del autoritarismo, padecen prisión injusta”.

Granados Chapa ha sido un periodista honesto, no sé sí de los muchos o de los pocos que hay o que ha habido en nuestro país; la voz de alguien que se forja en la lucha por la libertad de expresión se convierte en una voz de acero incapaz de doblegarse ante las aberraciones de los regímenes antidemocráticos. El discurso de Granados Chapa representa la fortaleza de quienes aún quieren cambiar al país, ojalá que a estas alturas de nuestra “democracia” sus palabras sobraran, pero no, sus palabras hoy son tan legítimas como pudieron haber sido en el régimen priista más degradante.

El régimen, insensato por naturaleza, se encuentra la protesta contra su ilegitimidad, contra sus excesos de poder, contra su propia corrupción; en dos eventos para premiar a lo mejor que tiene México, Calderón se encontró primeramente, con el grito de “espurio” por parte de un Andrés Gómez, joven galardonado con el premio nacional de la juventud, el impulso trato de ser castigado por la logística presidencial; 5 días después, Granados Chapa, periodista y luchador incansable, increpa al Calderón con la elegancia de sus palabras. Es curioso que lo mejor que tiene nuestro país en el ámbito de la cultura, la ciencia y las libres conciencias, crean y sientan que el actual régimen aparte de provenir de un proceso ilegal, está agotado.

Los poderes dañinos para nuestra democracia, quizá tengan el poder del dinero y de los medios para mantener en el gobierno a los gerentes que protejen sus intereses, pero siempre serán carentes de razón; ante el escenario de injusticia que vive México, siempre serán necesarias las palabras de Granados Chapas, quien es ya en la historia moderna de México un referente de lucha y dignidad humana.

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