9 de noviembre de 2008

Barack Obama


La democracia es un proceso difícil de entender; hay espacios donde fluye con normalidad y va muy relacionada con el progreso de los pueblos, por otro lado hay elementos globales que hacen que la democracia fluya lentamente o que de plano, tenga retrocesos significativos, me refiero a los medios de comunicación: la mayoría de las veces, no todas, los medios forman parte de un proyecto con respecto al cuidado de sus intereses; no son incluyentes de todas la voces; la única forma de sobreponer las ideas de la gente al uso indiscriminado de los poderosos recursos de cualquier sistema, es por el uso de la conciencia.

Todo el párrafo anterior trato de conjugarlo con la actual victoria de Barack Obama, un personaje venido de la nada, cimentado en el carisma más que en el típico papel que juegan las familias del poder, donde sus miembros parecen estar predestinados a gobernar para siempre. Era risible pensar hace 1 año que Barack Obama pudiera llegar a ser presidente de los Estados Unidos, principalmente por el color de su piel, sin duda un factor que pudiera llegar a ser absurdo en la nación que mayores libertades presume en el mundo, sin embargo lo absurdo en las democracias, suele ser factor determinante para marcar el destino de los pueblos.

Barack Obama ya no es un posibilidad, ya es un realidad que tendrá que asumir el poder para ejercerlo, es ahí donde la euforia, el marketing, los sentimientos, la idiosincrasia…. se tendrán que quedar a fuera de la casa blanca; al ejercer el poder, Barack Obama tendrá que tomar decisiones en torno a la guerra en Irak, la guerra en Afganistán, la relación con Cuba, la relación con Venezuela, la relación en general con América Latina, la Unión Europea; la política exterior, tan desgastada con George W. Bush, tendrá que ser una prioridad para el nuevo gobierno. Obama tendrá que tener en su agenda el problema global del desastre ecológico, tan ignorado por los Estados Unidos, por lo menos muy ignorado en el gobierno de Bush, que fue sordo ante las exigencias de acatar el protocolo de Kioto. El nuevo gobierno tendrá que sacar a la nación de una de sus más grandes crisis económicas que llevó al mundo entero al debilitamiento de sus economías. Los Estados Unidos pusieron las reglas para un orden mundial que está totalmente agotado, la hegemonía de los Estados Unidos y su ansia de dominar al mundo crearon un antiyanquismo a nivel mundial. La decisión del pueblo norteamericano, de poner a Obama en el poder, les trae la oportunidad de reconciliarse con el mundo, siempre y cuando Obama tenga realmente verdaderas intenciones de cambiar.

Hay que celebrar el cambio, el impacto de la mercadotecnia fue trascendental en la victoria de Obama, la gente le apostó a la esperanza en vez de a la continuidad, sin embargo la esperanza se puede convertir en frustración cuando el nuevo gobierno no de muestras de un verdadero cambio; no hay espacio para argumentar “inexperiencia” al momento de ejercer el poder, o argumentar que “no se dejó” trabajar al nuevo gobierno, y más cuando tienes mayoría en la cámara de representantes y en la cámara de senadores, el poder es para ejercerlo, es para tomar decisiones, más en una sociedad tan plural como la norteamericana que enfrenta retos de dimensiones mayúsculas.

El gobierno de Obama puede ser una puerta abierta para implementar un nuevo orden mundial; los imperios dejaron de existir, Bush le dio el tiro de gracia al último que existía, nunca más un Bagdad, el planeta tendrá que plantearse nuevas reglas que den muestra de la evolución de la humanidad, es momento de implementar, con los bruscos cambios del planeta, una nueva institucionalidad mundial, que busque el respeto entre las naciones, que busque el bienestar y el progreso de la gente y que garantice paz en todos sus niveles.

La victoria de Obama trae una lectura positiva, las naciones en vías de la democracia, tenemos mucho que analizar y aprender de lo que pasó el pasado 4 de noviembre en Estados Unidos, el miedo que trato de inyectar el conservadurismo no funcionó; ya por los menos los Estados Unidos no estarán en la mira mundial del desprestigio con sus personajes siniestros, el nuevo gobierno tendrá que tener cuidado, la expectativa que generó fue muy alta, pero el mundo entero tendrá que darle el beneficio de la duda a Barack Obama.

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