11 de noviembre de 2008

Gómez Mont… (borrador)

Felipe Calderón quizá quiera darnos a entender muchas cosas, pero de querer renovar la vida pública del país…. no. Quizá ante el dolor de haber perdido a su hermano del alma; compañero de batalla en el 2006 y cómplice de jugosos negocios al amparo del poder, Iván para los cuates, Calderón perdió el sentido de vivir el poder y dejó en manos de otros la decisión de sustituir a Mouriño; no lo sé, pero tal parece que Calderón no manda ni en su casa. En México tenemos que tener una rápida “digestión” mental para asimilar las cosas que pasan en este país, no terminamos de comprender una cuando ya se viene la otra, del trágico suceso michoacano del 15 de septiembre, parece que nada más parpadeamos y tuvimos el 4 de noviembre; violencia y “accidentes” parecen no ser lo mismo, pero parecen ir tomados de la mano.

De la tragedia de Mouriño, nos conectamos a la sobria ceremonia del anuncio de Fernando Gómez Mont como su sustituto, al momento del anuncio, al escuchar que este personaje sería el nuevo secretario de gobernación, tuve reflejos lentos de saber quién era, el apellido me trajo confusiones instantáneas, al no ubicar quien era, lo llegue hasta relacionarlo con López Obrador, al mismo tiempo que lo pensaba, sabía que era ilógico; pero pensé que Gómez Mont había sido el encargado de la defensa legal del peje cuando lo del desafuero, entre mis absurdos y mis razonamientos, recordé que el abogado encargado de tal tarea había sido Javier Quijano, que con Gómez Mont habían defendido al canal 40 en su pleito con TV Azteca.

Sin duda alguna, Gómez Mont es un panista de antaño; pero tenía años alejado de la política, era un abogado que le era más redituable defender a los grandes delincuentes que ha dado nuestro país; no defendió a Mario Aburto ni al “mochaorejas”, esos no dan cache, pero si defendió a ladrones de la altura de Cabal Peniche, banquero patrocinador de Roberto Madrazo; Jorge Lankenau, en el fraude de banca confía; y más recientemente, al brillante director de PEMEX, Rogelio Montemayor, responsable en parte del PEMEXGATE en el año 2000. Un tipo que ha estado cerca del priismo conservador que terminó por entregar la presidencia en el 2000, un panistas identificado con esa ala del priismo que desde finales de los años ochentas se comportaban como de un mismo partido. A Gómez Mont se le tendrá que dar el beneficio de la duda ahora sí que a fuerzas, a sabiendas de ser cercano a Diego Fernández de Cevallos y con el tufo que impregna la política del tráfico de influencias.

Gómez Mont ha tenido sus desencuentros con los poderes fácticos de este país, digamos que es un mercenario de la abogacía. Defensor de Raúl Salinas en sus escándalos de corrupción, quizá en aquellos tiempos de abogado litigante, defendiendo a personajes tan pesados como los que hemos mencionado, hubiera estado deseoso de tener acceso a la información de la que ahora va gozar; defendió a Javier Moreno Valle, un hombre que más que bandido fue un mal empresario, en ese litigio se echó de enemigo a Salinas Pliego, el estilo del dueño de la televisora del ajusco, no es precisamente el de un hombre que haga las cosas por las buenas, es un hombre que al estilo de las peores mafias del mundo, busca ganar por ganar, un empresario con actitudes gansteriles que logró doblar a Gómez Mont en el litigio del canal 40, y que a la vez, echó a sus dobermans a ladrar en horario triple A contra Gómez Mont, no se sí el nuevo titular de gobernación tenga una personalidad vengativa, pienso yo que no la tiene, pero por si la llegara a tener, que Salinas Pliego se cuide.

Gómez Mont se mete a trabajar en la política interior del país, con sus antecedentes de defender a lo peor que ha dado México, pienso que pudo haber habido una mejor opción para dicho puesto, sí lo que se trata es de dar señales de cambio, no de poner a un hombre que pudiera estar más preocupado por sacarle casos a Diego Fernández ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación que estar preocupado por agarrar a los narcos.

Gómez Mont pudiera llegar a tener capacidad negociadora; pero en conclusión, la política interior no puede estar en manos de un excelente penalista, que le gusta codearse con las mafias bien vistas de la política mexicana, y más cuando la sociedad está cansada del tráfico de influencias, si Diego influyó para poner a Gómez Mont en el puesto, ya sabemos a donde se dirigirá la política interior. Como dicen, si tienes algún pariente en Almoloya, no pagarás ninguna cuenta en los mejores restaurantes de todo el país. Esto es México.

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