28 de noviembre de 2008

Marcelo Ebrard y Televisa


No hay nada peor que la vida de un pueblo gire en torno al Futbol, cuando fue el partido de México contra Honduras el pasado 18 de Noviembre, el país estaba a la expectativa de ver si México entraría al Hexagonal final para ir al mundial de Sudáfrica 2010, todo el ambiente de expectación lo generan las televisoras; en primera, porque el futbol les representa un gran negocio y segundo, porque el pueblo de México vive del futbol, somos un pueblo futbolero que ante el negro panorama del crimen y de la economía, no nos queda de otra más que satisfacer nuestras ansias de victorias y de prosperidad por medio del fucho.

Ahora bien, el futbol no es el único opio que tiene el pueblo, toda la televisión mexicana es un adormecedor de conciencias, el televisor permite que se metan una bola de intrusos en nuestra casa para “hacernos el día”, despertamos con comunicadores y dormimos con comunicadores, que comunican lo que al sistema le conviene comunicar, nos entretienen con pésimos programas y bueno, la televisión es parte de nuestra vida, por más humilde que sea un hogar en nuestro país, posiblemente tenga un televisor, y no importa la clase social para adormecer la conciencia.

Bueno, todo este preámbulo viene por una noticia poco trascendental ante las duras circunstancias que tiene nuestro país; narcos, secuestros, crisis, avionazos, desolación en general es lo que abarcan los titulares de los principales periódicos todos los días, las malas noticias están acribillando el acontecer nacional, y ante este panorama, el hecho de que Marcelo Ebrard salga cocinando galletitas junto a Galilea Montijo es algo que debe tenernos sin cuidado; pero al final de cuentas pienso que este insignificantes episodio en la gris administración de Ebrard tiene un por qué y para qué.

Hace algunos días, para ser exactos el 11 de noviembre, AMLO hizo un miting a fuera de Televisa para pedir libertad de expresión por parte de la empresa, llamó a televisa una fábrica de mentiras y la responsabilizó de ser la administradora de la ignorancia, no dijo nada que no sepamos, el estilo lopezobradorista es lo que irrita a muchos, sobre todo a Ciro Gómez Leyva, comunicador totalmente descafeinado desde su llegada a la empresa y que no soporta el movimiento de López Obrador; ante la consigna pejista, la empresa lógicamente ni se inmutó, mejor se preocupa por lo suyo que es el Teletón y trata de convencer a la ciudadanía de que se moche con su lana a pesar de la crisis económica.

En una lógica política, resulta normal el momento en que Ebrard se desmarque del movimiento de López Obrador, las aspiraciones del jefe de gobierno son presidenciables, pero para ello no necesita hacerle el juego a Televisa, y mucho menos salir en un programa para señoras sin que hacer que están únicamente al pendiente de los resúmenes de las patéticas novelas de Televisa. Para un político que gobierna la principal ciudad del País, debería existir otra estrategia de comunicación social, debería mantener en pie la famosa mentada de madre que en el 2006, Ebrard le mando a Bernardo Gómez vicepresidente de Televisa para negociar las tarifas de anuncios televisivos para el PRD, Ebard tuvo un desencuentro con Gómez y le dijo textual – Vas y chingas a tu madre – supongo que no se caen bien; el hecho no es que Ebrard tenga que mantener un postura distante con la empresa, el asunto de fondo es que aquel que quiera ser Presidente de México tiene que comportarse como estadista, no como patiño de un programa de Televisión, porque para el movimiento de izquierda en general, el hecho de que su posible abanderado se siente a decir pendejadas y a cocinar galletitas no es más que un patiño y la lógica también deriva en que la estrategia de Ebrard es como si fuera un personaje de derecha. El darle pan y circo al pueblo no le garantiza llegar a la presidencia; para ello, Peña Nieto está más adelantado convirtiendo su administración y sus acciones en materia prima del TV Notas con su estrategia publicitaria de andar con una actriz de televisa.

Estas son las formas modernas de hacer política, la neta, preferiría seguir viendo al peje marchar por las calles en defensa del patrimonio nacional.

1 comentario:

carlos dijo...

Ebrard nunca ha sido luchador social, aquellos quienes en algún momento osaron a llamarle con ese calificativo son los que erróneamente ligaban al PRD con la defensa del pobre y con la lucha por la libertad social. Claro que tiene aspiraciones presidenciales, cualquiera que tenga de trampolín una ciudad como "La Ciudad" puede tenerlas, pero muy, muy diferente es participar de una gran lucha que se vive en el país para mejorar un poquito el alma de su frontera y su negra conciencia. No es Calderón, ni siquiera Ortega, pero para nada, y de eso tenemos pruebas todos los días, es López Obrador.