19 de noviembre de 2008

Se solicita hígado… (borrador)

En dos años de intensa actividad política (2006-2008) mi hígado ha resistido las embestidas de la derechas para destruir a la izquierda, desde la guerra sucia en el 2006, donde vía anuncios televisivos o vía correos electrónicos se despotricó contra López Obrador hasta enrolarlo en sus propios errores, y verlo dos años después con un capital político disminuido y con un ambiente antipeje generalizado que se vive con el taxista, con el vecino o en cualquier reunión con los amigos.

Hoy para seguir creyendo en la izquierda se necesita más hígado que en el 2006, hace 2 años era “comprensible” la embestida de la derecha, se disputaba la Presidencia de la República y había argumentos de peso con los cuales los debates comunes de diario tenían razón de ser. Aunque los argumentos lopezobradoristas para mí siguen teniendo razón de ser, (véase discurso del 28 de Octubre en el Congreso de la Unión) la izquierda está enferma de muerte y tal parece que las personalidades que valen la pena, tendrán que amortiguar el retroceso que impuso el Tribunal Electoral al dar un fallo a favor de Jesús Ortega, no porque el fallo tuviera que haber sido a favor de Encinas, sino que en la lógica política, esos comicios de marzo tuvieron que haber sido anulados; la decisión del Tribunal es el amarre político que necesitaba Calderón para darle legitimidad a su gobierno por medio de una oposición a modo.

El día de ayer (martes 18 de noviembre) esperaba que Alejandro Encinas le dijera adiós al PRD, argumentos tenía muchísimos para iniciar nuevas luchas desde otras trincheras, me imaginaba la historia del Foro Democrático Nacional en el año de 1992, esa corriente donde destacados panistas como Bernardo Batis no soportaron que el panismo legitimara la espuria presidencia de Salinas de Gortari; con la posible salida de Encinas me imaginaba una corriente de destacados perredistas formando una nueva organización que encauzara una verdadera lucha de izquierda, sin embargo, tomó una decisión que para muchos es aplaudible, tratar de cambiar al PRD, para que después su corriente trate de cambiar al país; sin duda, una paradoja, un absurdo.

Resistir, resistir, resistir y seguir resistiendo, la legítima izquierda que muchas veces es vapuleada en los medios de comunicación por no ser afín a los intereses empresariales que manejan el gobierno, y que ante la opinión pública representa el peligro, como lo puso el panismo en la mente de muchos hace dos años, tal parece que tendrá que seguir resistiendo por muchos años; estoy seguro que Encinas no negociará espacios de poder, repito, seguirá resistiendo; sin embargo, la izquierda tendrá que primero vencer a la izquierda, y esa lucha a quien más le conviene es a la derecha, que por la libre seguirá obteniendo espacios de poder por cualquiera de sus dos modalidades, ya sea por el PRI o por el PAN.

La izquierda tendrá que dejar de renovarse en las calles, pienso que eso ya no sirve, tendrá que renovarse en la mente de cada simpatizante, tendrá que respirar profundo y calmar las pasiones, tendrá que encontrar una nueva autenticidad y para eso estamos lejos de verlo; la izquierda de Ortega que tomó el control del PRD entró en las prácticas de toda la clase política, la negociación a costa de entregar los principios, este país está lleno de pragmáticos, que convierten a la izquierda y a la derecha en la misma porquería, para renovar al PRD habrá que luchar contra personajes sin muchos principios, Jesús Ortega festeja haber ganado las ruinas de un partido que ya no sirve para la renovación tajante que necesita México, Encinas necesitará hígado, es triste ver a un personaje de la talla de Encinas totalmente desgastado remando contra corriente y contra sus mismos correligionarios, hígado necesitaremos los que creemos que es necesario cambiar a México por la izquierda y ver que ya no tenemos izquierda por lo menos en los próximos 4 años, me refiero a 2009 y a 2012.

P.D. El Ingeniero Cárdenas simple y sencillamente no tiene madre, gracias por simular tantos años su lucha democrática.

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