12 de enero de 2009

Calderón – Obama, la reunión obligada. (Borrador)

Que abundante podría ser la agenda que Calderón podría llevarle al que será en unos días el próximo presidente de la que sigue siendo, a pesar de la tremenda crisis, la nación más poderosa del mundo. Un simple almuerzo para platicar y conocerse queda corto para todos los temas que tendría que tocar Calderón. La agenda de la relación EUA – México redactada por el gobierno calderonista, podría ser un arsenal de necesidades; sin embargo, para el nuevo gobierno demócrata que suplirá al nefasto George W. Bush, podría ser lo menos importante en abordar ante los retos de la crisis económica norteamericana.

De lo rescatable de la administración Calderonista, es que cualquier papel que se haga a nivel diplomático, será mucho mejor que el de su antecesor Vicente Fox, que en alguna gira realizada en el vecino país del norte, menospreció el color de piel del que será el nuevo presidente de los Estados Unidos. Tratando de defender la causa del trabajador mexicano, Fox dijo: “los mexicano hacen trabajos (en EUA) que ni los negros quieren hacer”. Una joya de argumento para defender a nuestros connacionales.

La reunión se da en un marco de cordialidad para saludar al nuevo vecino, se da en el contexto de las intenciones obamistas por revisar el tratado del libre comercio, en el negro panorama del crimen organizado, en el auge del narco mexicano y en el desenfrenado tráfico de armas de los Estados Unidos hacia México. Una reunión obligada para llenarla de buenas intenciones como siempre nos acostumbraron las administraciones Bush padre – Salinas, Clinton – Salinas, Clinton - Zedillo, Bush hijo – Fox; reuniones que siempre estuvieron estigmatizadas por una triste realidad que expresó Adolfo Aguilar Zinser en el 2003: México es el patio trasero de los Estados Unidos. Para los norteamericanos sólo existe una agenda y es la de ellos.

En el contexto de la crisis económica, las vertientes a analizar van desde la revisión del TLC, la cual Barack Obama se ha manifestado a favor y en torno al acuerdo migratorio, ellos necesitan nuestra mano de obra y México necesita las remesas. Obama fue un gran impulsor de reformas migratorias desde el senado, hoy está en el puesto ideal para ejercer el poder, el tema migratorio será una prueba de fuego para ver qué tanta voluntad hay para legislar este punto.

En el tema de la seguridad, para los gringos sólo existe uno y se llama terrorismo, para nosotros se llama narcotráfico, paradójicamente, para México representa un problema que los Estados Unidos realmente tomen cartas en el asunto, el hecho de que refuercen la frontera para que no pase la droga, representa que la droga tendrá que quedarse en México y por ende, tendremos un mayor consumo, con ello se acerrarían infinidad de problemas de salud y problemas sociales. En la reunión de hoy, Obama felicitó por mera cortesía la estrategia de la lucha contra el crimen organizado por parte del gobierno calderonista, en la lógica, no se puede felicitar lo que ha resultado un completo fracaso. El clima de inseguridad que invade a México es en parte también, por el inmenso tráfico de armas que se da de Estados Unidos hacia nuestro país. el centro de investigación Brookings, copresidido por el ex presidente Ernesto Zedillo y al que pertenecen varios ex mandatarios de la región, afirma que el tráfico ilegal de armas asciende aproximadamente a 2 mil por día. El problema de consumo de drogas en Estados Unidos y de tráfico de armas hacia México, es responsabilidad de dos y se resuelve en la frontera.

La región México – EUA es un foco rojo para el mundo, así como lo es Gaza, así como lo es el hambre en África, la barbarie de Irak, por poner algunos ejemplos. Nuestra región no deja de estar libre de inmensas problemáticas, demasiadas para ostentar el orgullo. Somos un pueblo antiyanki; pero a la vez amamos a los gringos, eso es una realidad, soñamos de niños con conocer disneylandia y bebemos coca cola como enajenados. Políticamente, jamás hemos tenido la iniciativa, los gringos son los mandamases; geográficamente, hasta el destino pareció ser cruel con nosotros; durante mucho tiempo hemos escuchado la consigna que dice: “tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos”, quizá ellos la digan igual, “Tan lejos de Dios, tan cerca de México o sus mexicanos”, cuestión de enfoques, para ellos, nuestra drogas los idiotiza y nuestros mojados los invaden; para nosotros, son ellos los que nos quitaron la mitad de nuestro territorio y los que humillan a los nuestros; sin embargo, esos “nuestros” son los mismos que nosotros hemos despreciado. En un contexto histórico los mexicanos somos más racistas que los mismos gringos. Muchos pueden ser nuestros argumentos de odio mutuo; pero en tiempos donde el crimen reina y donde la crisis nos pega, es necesario echar a andar la política, que en teoría es el elemento sustancial para negociar las decisiones que le convengan a dos partes. La relación Calderón – Obama debe estar sustentada en el respeto mutuo y en el reconocimiento de nuestras diferencias, si el México de Calderón baja los brazos ante la potencia mundial, hablemos como siempre, de un fracaso para nuestro país; si ambas naciones hacemos lo que nos corresponden para acabar con el crimen, la droga y amortiguar la crisis económica, hablemos de una lógica normal en que se deben establecer nuestras relaciones. Somos interdependientes, muy necesario es encontrar esa lógica y aplicarla en beneficio de ambos, la simulación diplomática no sirve, es necesario que ambas naciones opten por el ganar-ganar, para los resentimientos, así como los europeos, tenemos el futbol para odiarnos sin hacernos daño.

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