22 de enero de 2009

Obama


La llegada de Barack Obama a la presidencia norteamericana, se caracterizó por ser una fiesta que llamaba a la esperanza; hombres y mujeres comunes de los Estados Unidos, gente que no tiene importantes posiciones económicas o de poder, celebraban la llegada de un cambio a la vida política de su país. Obama, en su primera intervención como presidente norteamericano, confrontó el ideal del mercado y al mismo tiempo, el mercado reaccionó con la caída de las bolsas a nivel mundial. El poder económico sigue moviendo al mundo, Obama, por muy buenas intenciones que tenga de regular esto, se enfrentará con los más perversos y avariciosos intereses mundiales.


La salida de George W. Bush es festejada en todos los rincones del planeta, el responsable de la última catástrofe mundial es sólo él; sus saldos: destrucción, crisis y odios, fue lo que dejó a su pasó el que fuera el hombre más poderoso del mundo debido a su fuerza militar, más no por el uso de la razón. Desde su polémica llegada al poder, hasta el último día de su gobierno, Bush fue una escoria para el mundo. Por fin, este hombre habrá de envejecer con la conciencia negra de haber matado a diestra y siniestra a hombres y mujeres inocentes por muchas partes del mundo, desafortunadamente no habrá juicio internacional, no habrá justicia terrenal, sólo habrá un estigma de por vida de que como presidente, fue un soberano estúpido.


Obama se presenta como la antítesis de Bush, pretende cerrar Guantánamo, ahí donde supuestamente los presos eran mejor tratados que cualquier ciudadano norteamericano en cualquier hospital de Estados Unidos, según satiriza Michael Moore en su documental de Sicko. Pretende que el pueblo iraquí se mande solo. Su llegada al poder, vino acompañado de un emotivo discurso, tristemente las palabras quedan para el anecdotario, el martes en su toma de posesión conmovió a muchos, los días siguientes, donde tuvo que enfrentar al toro por los cuernos, los norteamericanos volvieron a amanecer con la crisis económica, resultado de las aberraciones de su sistema económico; el verdadero cambio radica en encontrar la fórmula para reivindicar al estado y regular al mercado. Obama, encontrará muros impresionantes que se lo impidan, los grandes capitales, primero lo matan como mataron a Kennedy en 1963, en caso de que les llegara a tocar sus intereses. Obama tiene buenas intenciones, de eso no tenemos dudas, pretende regular al mercado, cuando la economía norteamericana es la más indisciplinada del mundo, es como si un padre quisiera educar a su hijo a los 30 años de edad, cuando en toda su vida no hicieron otra cosa más que cumplirle sus caprichos. Misión difícil.


Obama tendrá que reconstruir la nación, con el mismo carisma y la misma energía con las que pronunció un discurso en 2004, el cual lo catapultó a ser una importante figura pública; en el aquel discurso, dijo que Estados Unidos no es un país marcado por ser liberal o conservador, sino que Estados Unidos es el país, Obama tiene intenciones de unir lo dividió, de reconciliar lo peleado. Obama dijo una frase clave no sólo para los Estados Unidos sino para muchos países como México, donde sus gobernantes piensan que van por el camino correcto, dijo que una nación no puede prosperar mucho cuando sólo favorece a los prósperos, una acertada idea que viene a ser una antítesis de la forma como funciona el capitalismo en el mundo, la idea de darle a los de arriba para que ellos jalen a los de abajo, ha sido la farsa más grande de las buenas intenciones, basta con vernos los mexicanos.


Obama muestra signos importantes de cambio, Guantánamo es uno de ellos; sin embargo, antes de tomar la presidencia, Obama no dio muestras de quererse reconciliar con América Latina, arremetió contra Hugo Chavez diciendo que el venezolano ha impedido el progresos de América Latina, y ¿Qué es el progreso? quizá en Venezuela nos lo conteste alguien que el día de hoy tiene educación y servicios de salud de calidad y sin costo, quizá ese venezolano se sienta más prospero que nunca. Visiones de ver la vida, visiones de ver el mundo. Lo que sí, es que Obama no puede subirse al tren de la historia, de entrada tendrá, si quiere empezar a conjugar una nueva visón de progreso y paz en el mundo, que terminar con el aberrante bloqueo que su país impuso a Cuaba desde hace más de 45 años, prueba de fuego para ver su nivel de estadista. Lo que sí, es que Obama está en el manchón penal, listo para ejecutar la pena máxima, donde anotar será comenzar a instrumentar un nuevo orden mundial, si falla, el signo de la continuidad y del fracaso lo marcará por su gestión de 4 u 8 años.

1 comentario:

Diana Pérez de Tejada dijo...

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