8 de enero de 2009

¿Plan anticrisis o estrategia electoral?

El gobierno de Calderón, fiel a su costumbre de excederse en el protocolo de sus actos de gobierno, anunció un nuevo plan anticrisis de 25 puntos, en los que destacan sin duda alguna, el congelamiento de los precios de las gasolinas, la reducción en 10 por ciento del gas LP y otra baja a las tarifas eléctricas industriales este año.

Fiel a su estilo de tratar de mostrar el liderazgo que no tiene, Felipe Calderón anunció su plan anticrisis, el cual no toca a los monopolios empresariales y las concesiones sindicales que tanto dañan a la economía mexicana. El evento, mediático como siempre, reunió a nuestra clase política y empresarial en una pasarela como si fueran de la farándula. En la firma del pacto, los políticos no sacrifican las excesivas prerrogativas que les concede nuestro infame sistema burocrático; en pocas palabras, demasiado el show para anunciar las raquíticas medidas para sortear la crisis.

En diferentes medios de comunicación se ha hecho demasiado alarde al congelamiento del precio de las gasolinas, medida tardía que no suena tanto a una medida anticrisis, sino a una estrategia electoral, para hacer frente a la oposición a 6 meses de votar en las elecciones intermedias del calderonismo. El panismo, cansado de perder espacios políticos en el 2008, enfrentará un 2009 no muy halagador electoralmente; así pues, el blanquiazul ve en la crisis, no una carga pesada que mermará su mercado electoral, sino una oportunidad para ganarse al electorado, o ¿por qué no haber tomado la medida desde el inicio del sexenio calderonista? No es casualidad que la política energética del gobierno cambie en pleno año de crisis y a 6 meses de renovar a nuestros diputados federales. El panismo cacareará el congelamiento como una sensata medida para frenar la crisis, cuando ha sido el gobierno panista de 8 años el que ha hecho poco eficiente nuestra política energética. La medida entra dentro de la estrategia política del panismo con cara a las elecciones de julio próximo.

En México podemos ver al poder económico y al poder político tomados de la mano, los intereses del primero siempre someterán al segundo. En la firma del pacto estuvo presente Carlos Slim, el que fuera el impulsor a finales del mes de septiembre de 2005 del llamado Pacto de Chapultepec, donde quedaba claro el sometimiento que pretendían hacer los hombres más ricos de México al que fuera a ganar la elección presidencial de julio de 2006. Las intenciones del Pacto de Chapultepec, pretendían un acuerdo nacional que impulsara el desarrollo, que garantizara la estabilidad en el empleo y que fomentara un crecimiento económico. El pacto era impulsado por el hombre que goza de uno de los monopolios más cuestionados de México, el de las telecomunicaciones, monopolio que frena el crecimiento del país y que vende al precio más alto del mundo el servicio de la telefonía. A tres años de que los empresarios plasmaran su visión de país, visión que sólo representaba la continuidad del sistema económico ¿Qué ventaja competitiva muestra México ante el mundo? ¿Se ha logrado el equilibrio económico en la sociedad mexicana con una justa distribución de la riqueza? ¿Qué regulación se ha dado en el sistema financiero que frene las altas tasas de interés? ¿Se han terminado los privilegios fiscales de los grandes consorcios en nuestro país? Ninguna, no, ninguna y no, son las respuestas. Mientras el poder económico imponga sus intereses, ningún plan anticrisis será suficiente para sacar a flote el barco.

En la firma del plan anticrisis firmado por Calderón, estuvieron muchos de los que firmaron hace tres años el Pacto de Chapultepec, los mismos mandamases de la economía mexicana y los mismos que no están dispuestos a sacrificar los muchos privilegios que les ha dado nuestro sistema económico. La firma del pacto anticrisis que reunió a nuestra clase política, servirá mucho más como estrategia electoral para el panismo, que como un verdadero frente para sortear la crisis económica. El poder económico estará satisfecho con los resultados, siempre y cuando no toquen sus inmensos privilegios, ellos representan los grandes muros para que nuestra economía no crezca. En épocas de crisis, que Dios nos libre del mal.

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