6 de febrero de 2009

EL PANISMO Y LA DICTADURA MODERNA

Con la intención de destrabar este blog, el cual estaba atrapado entre la apatía por escribir y la falta de imaginación, tomo como centro de esta entrada la ferviente energía panista por tratar de ganar el Congreso de la Unión el próximo 5 de julio, día en que iremos, como cada 3 años, a votar por nuestros “representantes”, que más que ser nuestros, son representantes de su misma decadente clase política.

Una semana bastó para darnos cuenta el poco contenido que le puede aportar Acción Nacional a su plataforma, deberían de estar preocupados los panistas de las bases, al menos que estén tan ciegos como sus dirigentes, el hecho de que Vicente Fox sea la fuente ideológica del PAN para enfrentar el próximo 5 de julio, nos invita a imaginar el nivel de debate y de ideas con lo cual pretenden seguir siendo la primera fuerza política del país. Que miedo.

Joya de declaración la que Vicente Fox escupió ante los alcaldes panistas en Querétaro: "Ustedes saben bien eso, estos seis meses tienen que andar en la calle, no en el escritorio, no en la oficina, ahí encárguenle a alguien la oficina, yo la encargué por seis años, la oficina ahí en los Pinos a alguien, pues es tiempo de estar con la gente. 'Ahorita' es cuando y ahí hay que repetir una y otra vez nuestros mensajes".

No es de asombrarnos la declaración de Vicente Fox, debemos de asombrarnos de una masa de panistas que lo siguen viendo como el transformador de la democracia y del cambio en este país, es preocupante ese fervor blanquiazul por festejar y engrandecer al guanajuatense. Fox es una grotesca imagen a las muchas luchas democráticas de este país, es una grosería para la misma lucha democrática que emprendieron muchos panistas de la talla de Efraín González Morfín o Adolfo Christlieb Ibarrola, gente que abanderó al PAN con dignidad, de la cual hoy carecen los que dicen ostentar el poder.

El panismo de base no puede ser tibio al permitir que las cúpulas de su partido malbaraten la verdadera lucha democrática por la que algún día Acción Nacional luchó; cada vez más, el PAN se convierte en un partido dictatorial, como algún día lo fue el PRI, sólo que es una dictadura tambaleante, es un tipo de dictadura moderna, basada en la simulación democrática, donde el poder es demasiado pesado para que el Presidente se asuma como mandamás del sistema, es una dictadura que da entrada a muchos poderes, es un estado esquizofrénico donde todos están paranoicos de todos, empresarios, televisoras, congreso, sindicatos, etc… Todos estos núcleos quieren ejercer el poder y presionan al que se dice ser el poder supremo para obtener privilegios, es la decadencia total del estado, es la forma más vil de desmantelarlo. La dictadura moderna es paradójica, por un lado el presidente se tambalea y muestra una total debilidad, por otro lado, la dictadura moderna tiene elementos sustanciales que la mantienen de pie, como el poder económico empresarial, los medios y el clero, núcleos que están satisfechos con el actuar del gobierno porque lo manejan a su antojo, y todo eso, combinado con la apatía de la gente y la desinformación generalizada, hace que el país esté paralizado.

La dictadura moderna muestra a un partido oficial remando hacia el lado contra lo que un día luchó, el PAN luchó por años contra los fraudes electorales y hoy ostentan la Presidencia de la República únicamente con la credibilidad que impone la fuerza pública y los medios de comunicación; el PAN fue un duro crítico y de hecho, en épocas del liderazgo de Felipe Calderón, contra el saqueo al erario, hoy el PAN es cómplice del mal uso de los recursos de todos, el PAN ejerciendo el poder es una contradicción de pies a cabeza.

En el ritmo de la política actual, hay cosas de que asombrarnos y de que entristecernos. Asombrarnos no precisamente de la forma como el PAN corrompió sus ideales, sino de que haya espacio en la sociedad, para un partido al que un sector de la gente defiende con el argumento de que tiene derecho a equivocarse y a robar como se le permitió al priismo durante 70 años, la madurez política y la inteligencia no son un lujo de nuestro pueblo. La tristeza viene por la falta de opciones políticas para elegir un cambio, si los que se dijeron serlo corrompieron la confianza de millones de mexicanos, no esperemos que haya una verdadera opción para el futuro. Nuestra débil democracia está agotada sin haberse puesto rígida, toda la clase política tiene la culpa de eso; sin embargo, los que tienen el poder para ejercerlo en beneficio de las mayorías, son los que más empeño han puesto en destruir la democracia y peor aún, simular que funciona con lo engranes bien engrasados.

Empezando por Vicente Fox y pasando por Germán Martínez hasta llegar a Felipe Calderón, todos, serán recordados como un grupo de políticos que traicionándose a sí mismos, degradaron la institucionalidad del estado mexicano. No esperemos un cambio para el 5 de julio, las opciones para encontrar los representantes adecuados para dignificar el ejerció del poder son casi nulas, el cambio radicará cuando abramos los ojos como nación y nos demos cuentas de que habrá que remar al revés y empezar a reconstruir este país desde cero, la simulación es la peor de las formas de conducir una nación.

No hay comentarios: