24 de marzo de 2009

Arturo Maximiliano, para eso me gustabas...

El PAN ha presumido por años tener una esencia democrática transformadora, sin duda alguna Acción Nacional dio en años atrás líderes congruentes con los principios de ese partido; no precisamente Felipe Calderón, mucho menos Germán Martínez actual dirigente nacional de ese partido, ni siquiera Manuel Clouthier, y pues ya sería una burla pensar que Fox fue de los grandes estandartes de las verdaderas luchas democráticas de ese partido. En los grandes demócratas del PAN podríamos decir que se encuentran Pablo Emilio Madero, Efraín González Morfín, Adolfo Christlieb Ibarrola y sin duda su fundador, Manuel Gómez Morín, quien algún día estuvo a cargo del Banco de México. Todos ellos gente comprometida con un verdadero cambio, personas a las que acusaron de radicales, de peligrosos, pero que fueron gente que jamás negociaron o vendieron sus ideales.

Los años noventas fueron una época obscura para Acción Nacional, de la mano de Diego Fernández de Ceballos, Acción Nacional abandonó la lucha democrática por espacios de poder, espacios que se ganaron por la negociación en lo obscurito y no por procesos democráticos. Con el jefe Diego al mando del PAN y a partir del auge salinista se vino el famoso PRIAN, un esquema político de dos fuerzas que parecen ser opositoras pero que vienen profesando lo mismo de años, existe un fondo sustancial dentro de Acción Nacional que viene a tener similitudes totales con las mismas prácticas antidemocráticas del Revolucionario Institucional.

El PAN presume de ser un partido democrático, sin embargo no lo es, al igual que el PRD hace de sus elecciones internas un cochinero, el PAN tiene formas más civilizadas de convertir su cochinero en “negociaciones” que a todos mantienen contentos, para muestra un botón; la forma como sacaron de la jugada a Arturo Maximiliano es la forma como Acción Nacional siempre ha operado, la culpa no es precisamente de las altas esferas del PAN que tiene interés en poner a sus candidatos, la culpa es del mismo Arturo Maximiliano de no ir con agallas a querer ganar la candidatura a presidente municipal, después de venir haciendo bien las cosas y de lograr posicionarse para enfrentar una contienda con elementos sustanciales, quizá no para ganarla pero si para demostrar que tiene madera de buen político, mejor prefirió convertirse en parte de la farsa y aceptar una candidatura a diputado federal. El PAN tiene años operando así, en el año de 1991 había dos precandidatos a la gubernatura del estado, el ganador de la contienda interna se enfrentaría a Enrique Burgos García, uno de ellos era Arturo Nava Bolaños y el otro era Filiberto López Díaz, la contienda interna estaba totalmente arreglada para que Nava Bolaños fuera el candidato, en presencia del Jefe Diego en un salón del Hotel Real de Minas, Nava logró ser el candidato en una elección totalmente tendenciosa, simulada. El PAN aplica la sentencia de que quien cuenta los votos gana las elecciones.

Arturo Maximiliano prefirió la comodidad que posiblemente le dará un curul en caso de lograr ser diputado federal, tendrá buen sueldo, buenas prestaciones pero hasta ahí habrá llegado su lucha, a ser un diputado más y no un personaje sustancial que bien pudo haber transformado la vida dentro de su partido, prefirió ser borrego a quererse convertir en líder, se sometió en vez de encarar, prefirió la alianza ruin en vez de desenmascarar la farsa democrática del PAN, sólo me queda esperar que Armando Rivera vaya a la elección interna para elegir a un candidato a gobernador con la convicción de ganar remando contra corriente, mentalizado de que si no es candidato no es porque Manuel González Valle es mejor, sabemos que si Manuel se coloca como candidato será por la fuerza del estado, por el negocio que va de por medio, Manuel logrará la candidatura para convertirse en el peor candidato que haya dado Acción Nacional en muchos años, será más gris que Loyola y eso ya es mucho decir . Si Armando Rivera va por las mismas de negociar al estilo de Arturo Maximiliano, seguiré teniendo ejemplos de que el PAN es una farsa de partido y un gran simulador de la democracia.

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