11 de marzo de 2009

Jacinta y Florence Cassez

Hay una sección en la página web del diario El Universal que se titula “noticias para abrir la boca”, son las noticias mundiales que podrían parecer una broma pero que no lo son, por ejemplo, el día de hoy me encuentro la noticia de que una mujer descubrió en el entierro de su marido, que le habían cambiado el cadáver; otra noticia dice que en Israel una pareja gay logró la adopción de un hijo de 30 años; en fin, cada vez que el estrés lo ataque en las actividades diarias del trabajo, le recomiendo leer las “noticias para abrir la boca” y encontrará las cosas más triviales de este mundo.

En el mismo diario, la semana pasada encontramos una columna de Ricardo Rocha, titulada “Yo soy Jacinta”, donde describe el caso de una indígena otomí, la cual fue sentenciada a 21 años de cárcel por el secuestro de seis agentes armados de la AFI. http://www.el-universal.com.mx/columnas/77161.html . Esta nota bien podría ser parte de las trivialidades del mundo que aparecen en “noticias para abrir la boca”, INDIGENA CONDENADA A 21 AÑOS DE CARCEL POR SECUESTRA A 6 AGENTES ARMADOS DEL AFI podría ser el encabezado, más que lo trivial debemos de destacar lo doloroso de un estado de derecho donde la justicia es una concesión para unos privilegiados, esto sucedió en Querétaro, un estado que presume de grandes obras para vivir mejor pero que a la vez opera desde lo más obscuro de la política. En estado de derecho el gobierno de Francisco Garrido no tiene nada de que presumir, el caso de la BMW en el olvido, el caso del activista homosexual Octavio Acuña es otro caso en el archivo muerto, el caso de Jacinta es la muestra fiel de que nuestras instituciones están podridas, vivimos en un país donde defender lo que es de uno es un delito, peor aún si se defiende desde la pobreza que aqueja a los pueblos indígenas.

Al mismo tiempo de que Jacinta empieza a ser noticia, no por el buen funcionar de nuestro estado de derecho sino por el análisis oportuno de Ricardo Rocha, al presidente Felipe Calderón le tiemblan las piernas en el caso de Florence Cassez, el presidente francés Nicolás Sarkozy vino a hacer presión para que la secuestradora presa de origen francés, sea extraditada a su país y ahí purgue la condena de 60 años, según apegados a la convención de Estrasburgo. En un país como México, donde el crimen organizado ha sembrado el dolor en la sociedad civil, la petición del gobierno francés es inadmisible; mucho se quejan las grandes naciones de la poca seguridad que existe en nuestro país, nos han llamado correctamente un estado fallido, por lo mismo el gobierno francés debería de mantenerse al margen o simplemente tomar como una medida necesaria la negativa para extraditar a Florence Cassez, es necesario que los encargados de tomar la decisión no aflojen a la presión de Francia, la justicia no se negocia.

Lo único que desearía, es que se le dé la misma o mayor importancia al caso de Jacinta como se le ha dado al caso de Florence Cassez, la francesa es una secuestradora, la indígena simplemente defendía su dignidad, las dos caras de nuestro sistema de justicia, por un lado, el posible sometimiento a cumplir los deseos del gobierno francés para que la inculpada sea extraditada, por el otro, en el caso Jacinta se vivió el abuso, la demagogia, la arbitrariedad y estamos viendo la peor cara de nuestro sistema de justicia. Vivimos tiempos canallas, no estamos para seguir soportando el aberrante actuar de nuestros gobernantes, que le midan el agua a los camotes, llegará el momento en que como sociedad vivamos la gota que derrame el vaso.

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