2 de junio de 2009

México y su futuro… (en borrador)

El sistema capitalista siempre tuvo la filosofía a que el estado jamás interviniera en la regulación de la economía, para este sistema, que un gobierno interviniera en el control del sistema económico era una estupidez, una blasfemia a sus propios principios. Sus organismos metieron sus narices en muchos países para que estos privatizaran las empresas pertenecientes al estado y así subir a aquel país al que le exigían las privatizaciones al mundo de la globalización, para muestra México, donde instrumentaron desde Miguel de la Madrid un nuevo modelo económico, el cual fortalecieron con Carlos Salinas de Gortari, México sería bien tratado ante los ojos internacionales si privatizaba el mayor número de empresas y desmantelaba las funciones del estado, aprobaba el TLC y paradójicamente, a pesar de que Salinas llegó al poder con un tremendo fraude electoral, respetaba los procesos electorales, es ahí donde se viene la privatización de Telmex y un sin número de empresas, se aprueba el TLC que entró en funcionamiento el 1 de Enero de 1994 y al mismo tiempo, Salinas empezó a ceder espacios de poder a diferentes partidos de oposición, como lo fue el caso de Ernesto Ruffo, primer gobernador panista en el país y gracias a las concesiones a las cuales estaba obligado el priismo, como también lo fue el caso Guanajuato, que en una venganza personal de Salinas contra Ramón Aguirre, el primero decide anular las elecciones donde supuestamente había ganado Aguirre por un tremendo fraude electoral y decide poner a Carlos Medina Plascencia de extracción panista.

México es el ejemplo de cómo la implantación de un sistema económico capitalista somete al poder político, este esquema económico, aunado a la inmensa corrupción que existía y que sigue existiendo en todos los niveles del poder, han creado un país con una tremenda desigualdad social, donde vemos las dos caras de la moneda conviviendo puerta con puerta, barda con barda, el México opulento que en exageración lo tiene todo, y el México mísero que carece de lo más indispensable para vivir dignamente.

Del neoliberalismo mexicano podemos destacar la corrupción que trajo consigo, familias multimillonarias que hicieron sus fortunas al amparo del poder, al mismo tiempo, el esquema trajo consigo una de las peores crisis económicas del país, la crisis económica de diciembre de 94, la cual puso en evidencia la podredumbre del sistema político mexicano encabezado por una partido hegemónico. 1994 fue el año de los zapatistas, el año de la muerte de Colosio, el año de la muerte de Ruiz Massiue y el año de la transición salinista que derivó en el desplome del peso y en una tremenda crisis económica, el priismo agonizaba y con el agonizaban sus política económicas, pero ante la agonía había que poner remedio a los pequeñísimos errores que dio el sistema, el quebranto bancario fue el resultado de este esquema económico, y pues la solución fue salvar a los bancos en deterioro de la calidad de vida de los mexicanos, en 1998, Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, aprueban el esquema del Fobaproa, convertir en deuda pública los pasivos de los bancos, los únicos beneficiados de este “brillante” esquema fueron los banqueros, que después vendieron los bancos a la banca extranjera.

Esa es una pequeña parte de la historia neoliberal mexicana, que ahora presume de estabilidad económica ante el quebranto financiero mundial, presumimos tener al hombre que ya no se sabe si es el primero o segundo hombre más rico del mundo entre una masa de 40 millones de pobres, México es un país poco competitivo, donde la educación está representada en una líder sindical que en su historia ha recibido cerca de 66 mil millones de pesos por parte del estado y 13 mil millones de cuotas sindicales sin obligación de comprar un solo peso, Elba Esther Gordillo representa el nivel de educación de este país, ¿Qué podemos esperar de nuestro nivel educativo cuando la política educativa se basa en la grilla y la corrupción de los líderes sindicales? Para el gobierno es mejor invertir en mantener contentos a los líderes sindicales que en hacer de los hijos de México gente bien preparada, si no se invierte en educación imaginemos cómo está el rubro de la ciencia y la tecnología. Nuestros cerebros están en otros países donde aprovechan sus talentos.

No puede haber un país con crecimiento sustentable con niveles educativos de tan mala calidad, no pude existir un país progresista cuando nuestro sistema educativo está completamente politizado, no puede existir un país con calidad de vida cuando la educación se pone a la ley de oferta y demanda; México es un país de oportunidades para muy pocos, donde educación y salud es para quien la puede pagar, es curiosos ver como se salvó hace poco más de 10 años a los banqueros, y el gobierno no es capaz de rescatar al Seguro Social, es más, su política parece ser tronarlo para que se venda como chatarra vieja, bien dicen que el Seguro Social es la institución más noble de este país y no tengo la menor duda, cuántos niños nacen diario, a pesar de los pesares en el seguro social, quizá cientos o hasta miles, es por lo mismo para que nuestro sistema de Salud fuera el mejor del mundo, es para que nuestros hospitales tuvieran en primer lugar, un trato digno y humano y al mismo tiempo tener la mejor tecnología en el tratamiento de enfermedades, tener una política de prevención, tan sencillo como impedir que en las escuelas primarias se venda refrescos y alimentos chatarras y crear una verdadera cultura del deporte, todo va de la mano, todo como engranes bien aceitados que al moverse uno se mueven todos.

México es un país de muchos contrastes, donde desafortunadamente en años no se han puesto las bases para crear igualdad de oportunidades, el sistema político se sometió al poder económico, ninguno de los dos sistema funciona bien, el político nos ha hecho creer que México ya es democrático porque se respetan sus procesos electorales, nuestra democracia es electorera y eso también está entredicho, muchas veces las elecciones son una puesta en escena porque de más arriba ya se decidió quien va a gobernar, al mismo tiempo, como fue el caso del 2006, las elecciones están contaminadas con instituciones tendenciosas que aplican la sentencia de que “quien cuenta los votos gana las elecciones”, Calderón fue impuesto por los grupos empresariales a los que ahora les cuida sus intereses, Calderón firmo varios pactos que al igual que Fox lo mantienen amarrado de las manos, el fraude del 2006 vino a consolidar este esquema de democracia simulada, que con el efectivo impacto de la televisión mexicana, a la gran mayoría se le hizo creer que Calderón realmente fue el ganadora de la contienda, al ser el ganador y ocupar el puesto de Presidente de la República, Calderón mantendría el mismo sistema político y económico que le conviene a los grandes grupos empresariales, que gozan de privilegios fiscales con el pretexto de ser el soporte de nuestra economía, y como resultado ser los responsables de tener un país con todas las desigualdades posibles.

Nuestros sistema político está viviendo una época obscura, el resultado del 2 de julio de 2000 nos llevó a pensar que la democracia se iba a consolidar, pero no, el ganador de aquella histórica contienda se sometió al poder económico y no hizo los cambios necesarios con el pretexto de que el congreso lo ató de manos. No hizo los cambios necesarios para tener una democracia que resultara más económica, nuestra democracia es muy cara por ser inversamente proporcional de los que se gasta a los resultados que se obtienen, mantener a una bola de parásitos que van desde el congreso de la unión con arriba de 500 diputados pasando por presidentes municipales, regidores, congresos locales gobernadores y todo el aparato burocrático que conlleva esto, es un costo muy caro para tener un país tan poco productivo y tan poco honesto en el ejercicio del poder. El día de hoy vemos que los partidos políticos se preparan para el 5 de julio, las elecciones intermedias del calderonismo, vemos la inmensa ceguera de quienes pretenden a un puesto de elección popular proponiendo lo mismo de hace a sabiendas de que ya nadie les cree, el sistema político está agotado por el simple hecho de que la gente ya perdió la confianza en la forma como se lleva a cabo nuestra democracia, cuando tienes abstencionismo del 60% estamos hablando de que no son una mayoría los que eligen a los gobernantes, y podríamos decir que la culpa es de quien no ejerce su derecho a votar, pero pienso que no, la culpa es de quienes han hecho todo lo posible para un 60% del electorado no decida asistir a votar, si se tuviera los elementos reales y eficaces para que la sociedad exigiera cuentas a los gobernantes, si el papel que desempeñaran nuestros servidores públicos fuera el optimo y si el costo de mantener el aparato burocrático fuera mucho menor, apuesto que la participación ciudadana sería mucho mayor, pero no se puede exigir que la gente participe cuando los promotores de la participación viven del sistema cómodamente, a base de privilegios y de corrupción sin que haya manera de exigirles cuentas, o los organismos encargados de exigir cuentas están coludidos en la misma operación corrupta del sistema.

México tiene retos impresionantes por lograr, sin embargo son los mismo retos que se tenían hace 20 ó 30 años, si el sistema neoliberal hubiera sido efectivo, quizá en este tiempo por lo menos se hubieran puesto las bases para que hoy todo mexicano tuviera igualdad de oportunidades, el resultado de nuestro atraso es convertir las necesidades en instituciones de beneficencia pública, que bueno que existan, pero no podemos dejar los problemas de marginación, de desigualdad, de pobreza, de falta de estudios, de falta de agua, de falta de salud y todos los problemas que nos pudiéramos imaginar, en las manos de instituciones que manejan en muchas ocasiones las fundaciones de las empresas que han mantenido este sistema tan injusto.

El problema es de raíz, y el sistema tiene que ser capaz de proveer calidad de vida, y la calidad de vida de un país empieza desde la educación, un pueblo educado será un pueblo que vea mucho menos televisión y como resultado tendremos un pueblo capaz de exigir sus derechos con capacidad de análisis de lo que sucede en su entorno, para que México sea proveedor de calidad de vida para los mexicanos tenemos que cambiar a nuestros gobernantes, y para cambiar a nuestros gobernantes no se tiene que votar por el partido contrario sino se tiene que un sistema partidista que no sea visto como un negocio sino como un espacio para el servicio público en beneficio de todos, el poder está muy mal encausado en nuestro país, el poder en México sirve tristemente para la satisfacción de los egos personales y para el enriquecimiento en breves espacios de tiempo, el día que el gobernante pasa su periodo quizá desapercibido en su imagen pública pero con resultados tangibles que se resuman en educación, salud, vivienda, empelo, seguridad y sano esparcimiento, ese gobernante pasará de la excitación efímera de verse diario en un espectacular al honor de por vida de haber servido a su patria.

El 5 de julio muchos piensan que se abre una puerta para cambiar las cosas, yo pienso al contrario, las próximas elecciones esta diseñadas para lo mismo, para mantener la misma cara democracia con los resultados de siempre, nuestra democracia no puede ser sólo electorera, quizá no se vea una nueva puerta pronto, sólo nos queda defender nuestros derechos y ser participes de la demanda social de un cambio verdadero, el ir a votar y anular el voto se está visualizando en muchos sectores de la sociedad, un gran movimiento de rechazo a nuestro sistema político se podría dar próximamente, un movimiento no violento que nos obligue como país a cambiar las cosas y a hacer una verdadera democracia participativa donde el poder sirva para regular verdaderamente el actuar colectivo de la sociedad y no simplemente ser visto como una oportunidad de negocio para unos cuantos. Sistemas perfectos no los hay, pero tampoco podemos tener un sistema tan imperfecto como hemos mantenido hasta el día de hoy.

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