9 de julio de 2009

La miel luego se convierte en hiel


Quién iba a pensar que un país que tanto odio al priismo a finales del milenio pasado, hoy tenga un entusiasmo renovado por la última victoria del PRI en las elecciones federales. Entramos a la etapa del círculo vicioso, votar por unos para sacar a otros, todo resumido en votar por los menos malos.


La elección pasada muestra a dos grandes perdedores; por un lado, Felipe Calderón, que gobierna sin proyecto, que gobierna por el último empujoncito que le alcanzó a dar el panismo, un panismo que desde su llegada a los pinos, no hizo otra cosa más que seguir sometiéndose a los intereses empresariales, Calderón no pudo gobernar desde el inicio en que estuvo más preocupado en legitimar su dudosa asunción como presidente, que en poner en marcha un proyecto de nación. Tres años se la pasó echando disparos contra el narco, años en los que la economía se le vino abajo y con ello, se vino abajo el principal eje de lo que sería su gobierno, el empleo. La elección pasada es un rechazo total al calderonismo, un gobierno ausente de rumbo y de proyecto.


El otro gran perdedor y me duele decirlo, es la izquierda mexicana, no tenemos un futuro político claro, los 15 millones de votos que obtuvo López Obrador en la elección del 2006, se vieron reducidos a 4 millones que tuvo el PRD más 1.2 millones que tuvo el PT y más 800 mil que tuvo Convergencia. La izquierda partida en dos tuvo la mísera cantidad de 6 millones de votos, 9 millones de votos menos que tuvo la izquierda en el 2006, un duro golpe a lo que se había construido. Es necesario empezar a centrar la artillería en Marcelo Ebrard como candidato a Presidente de la República si es que queremos hacer algo contra la maquinaria mediática de Peña Nieto, pienso yo que López Obrador debe de una vez impulsar la candidatura de Ebrard, y miren que lo está diciendo un lopezobradorista, hay que admitirlo, empezando por los duros del movimiento, López Obrador no será presidente, pero aún tiene un capital que puede encauzar a favor de Ebrard. Si AMLO se empeña en querer ser el candidato del PT, estaremos viendo un priismo listo para regresar a los pinos, es necesario ajustar las cuentas, reconciliar el Frente Amplio Progresista con todo y chuchos y aprender del 2009, donde la división marcó el fracaso de la izquierda.


El priismo está de fiesta, sin embargo, no hay mucho que festejar, no es el cambio de partido en el poder lo que necesita México, eso está comprobado, la reconciliación con el priismo en el esquema político tradicional, tardará 9 ó 12 años en volver a convertirse en odio. Lo que necesita el país es sin duda una reforma del estado y una renovación total en la clase política, necesitamos acabar con los verdaderos males del país como lo es la falta de productividad, la pésima calidad de la educación comandada por Elba Esther Gordillo, necesitamos un verdadero estado de derecho y sobre todo, una renovación de la confianza de los jóvenes en México.


El 2012 está a la vuelta de la esquina, todo apunta para que Peña Nieto sea el presidente, el mexiquense está casado con Televisa y Azteca para poner su imagen hasta en comerciales de Elektra, no habrá ningún proyecto, simplemente la unción de Salinas de Gortari para que el cascaron se rompa y tengamos un tiranosaurio inofensivo, pero que al paso de los años, su naturaleza muestre las verdaderas garras con las que desempeñará su papel en el poder. Insisto, Ebrard para presidente.

No hay comentarios: