29 de agosto de 2009

Y nunca escribí sobre Nicolás Valvidia.

Cuando empecé con este blog, mi primera entrada iba a ser sobre las coincidencias entre Juan Camilo Mouriño y Nicolás Valvidia, el primero un personaje real de nuestra política mexicana que murió en un sospechoso avionazo la tarde del 2 de noviembre del año pasado; el otro, Valvidia, es el secretario de gobernación de un año lejano a este en una excelente novela de Carlos Fuentes titulada “la silla del águila”, las coincidencias eran bastantes, Ambos secretarios de gobernación, jóvenes con poder abierto dentro de la política mexicana, ambos apadrinados por alguien, y ambos españoles con intenciones de convertirse en Presidente de México, ambos en el juego del poder con ambiciones sin límites. Valvidia logró su cometido siendo Presidente interino después de la repentina muerte del presidente en turno; Mouriño, falleció hace ya casi un año.

La novela de Carlos Fuentes “la silla del águila” se desarrolla dentro en un escenario poco probable, demasiado ficticio, un México sin comunicaciones, es decir, no hay internet, no hay teléfono, no hay nada, los altos mandos del poder se comunican por medio de cartas y en las cartas se describe la normalidad de la política mexicana, la intriga, la lucha por el poder, las pasiones sexuales, la traición, la corrupción, la destrucción política y la soberbia, ¿realmente así será la política mexicana?

En fin, escribo esta entrada por el resultado de las pláticas sostenidas últimamente con los amigos y conocidos sobre la situación actual del país, México es un país que se está acabando, se está derrumbando y quizá haya la obligada necesidad de volverlo a reconstruir. Los excesos de nuestra clases política tienen en agonía a este país, excesos que se traducen en corrupción, ambición económica y de poder, despreció por los más necesitados y simulación democrática. Los más necesitados son cerca de 50 millones de pobres, un panorama desolador donde el que era el motor de la economía del país, la clase media, está desapareciendo, la radicalización del esquema social, una gran diferencia entre ricos y pobres está polarizando la nación, que con la conjugación de ciertos factores como por ejemplo la falta de agua, la ineficiencia en el sistema de salud y la implementación de medidas antipopulares, podrían ser la chispa para encender un país roseado de gasolina. Precaución, falta el famosos efecto mariposa para que esto se encienda, ruego porque así no sea y se encuentre la fórmula para cambiar el sistema político mexicano y el sistema económico, todavía creo que los cambios pueden darse sin sangres.

El 2009, está entrando a los 300 de los 400 metros por recorrer, estamos entrando a la fase final de un difícil año en materia económica, y bueno, no solo en materia económica, en una generalidad, el país está desesperanzado, está sin ánimos, y los intentos de la nueva comunicación social de Calderón para su tercer informe de gobierno, nos caen como burla. El calderonismo no fue el sistema del empleo, ni el que no está llevando a vivir mejor, el marketing, la alianza con los medios de comunicación para sacar en la caja idiota otro México, es lo que sostiene al calderonismo y al neoliberalismo en general.

Urge, urge, urge, urgeeeeeeeeee, un cambio ya, el panorama social, político y económico no tiene un futuro alentador, vemos que el sistema político mantiene una elevada burocracia que es inútil, que no sirve y que cada vez es más descarado el enriquecimiento de nuestros gobernantes, en fin,algo quería escribir.

1 comentario:

| m a r c e l a | dijo...

jaja.. q final ehh... sólo no hay q bajar la guardia dany, sin importar el panorama... besos