20 de diciembre de 2009

La boda, de lo ridículo a lo infame


No hay peor política que la política en rosa, la política convertida en personajes bien peinados, codeados de la alcurnia de una sociedad putrefacta donde las formas desplazan al fondo, donde lo importante es lo que vemos y no realmente lo que sabemos, donde sustituimos nuestros pensamientos abstractos por imágenes de “belleza y pureza”, la política convertida en pasarela es la más peligrosa de todas, es aquella donde acariciamos a un chocante french poodle para descuidarnos y recibir tremenda mordida del ridículo perro.


La semana pasada, la nota no la dio Peña Nieto, como siempre los medios llevan la agenda y los medios convirtieron en nota la visita de Peña Nieto al Vaticano, no importó Cophenage tanto como la imagen del gobernador del Estado de México saludando al Papa Benedicto XVI, con todo y comitiva Enrique Peña Nieto fue hasta Roma y convirtió el Vaticano en una ferie mexiquense para promover su imagen y su gobierno, todo concentrado en el 2012, las élites patrocinaron esa visita, empezando por la iglesia mexicana, ya que 13 obispos acompañaron a Peña Nieto en su experiencia pro presidencial religiosa, empresarios donaron una exposición fotográfica y una presentación artesanal del nacimiento que fue donada al aula Paulo VI del vaticano, entre las caritativas empresas destacan, el Grupo GEO y Grupo Homex, la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca (AMAIT) y el Club Deportivo Toluca, toda la gran familia mexiquense sumando al proyecto presidencial de Peña Nieto.


Todo el guión estaba escrito a la perfección en la visita de Peña Nieto al Vaticano, la logística de la difusión de dichas imágenes estaban listas en Televisa, cuando el sábado 19 se trasmitiera en el canal 2 de Televisa, Navidad Mexicana en el vaticano, conducido por Lucero, imagen de los spots publicitarios del gobierno del Estado de México.


Todo debería salir conforme a lo planeado, cuando Peña Nieto le presentó a su novia, la actriz Angélica Rivero, que venía vestida de negro y con una mantilla como la que usaban nuestras abuelas para ir a la iglesia, en televisa salió el momento en que Peña Nieto señaló al Papa Benedicto XVI que pronto se casaría. Supongo yo que dentro del guión estaba la disculpa del Peña Nieto cuando se le cuestionara dicha declaración, el gobernador del Estado de México argumentó que no sabía que el micrófono estaba abierto, cuando dijo que pronto se casaría con la actriz.


Es patético ver como un servidor público se empeña en hacer hasta de sus idas al baño una pasarela informativa, hay una línea en que lo público debe ser completamente privado, pero para un pueblo que vive y come de la televisión mexicana, el sistema político le da su pan y circo como el este infame suceso del gobernador del Estado de México, de ir hasta roma para anunciar “accidentalmente” su boda con una actriz de Televisión.


Lo ridículo se entiende en la medida de que los personajes famosos tienen como biblia a la Revista Hola, Quien y Caras, pero lo infame cae cuando un episodio como este, donde se involucra hasta la diplomacia, sea el escalón para anunciar más que una boda, un proyecto de nación, disfrazado de los intereses económicos más descarados, en primer lugar, los de Televisa.

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