1 de diciembre de 2009

A la mitad de este mandato…


Recuerdo la madrugada del 6 de julio de 2006, momento en que Felipe Calderón y sus colaboradores festejaban la supuesta victoria sobre el Peje, la euforia desbordada por vencer el supuesto populismo y la demagogia del tabasqueño, llevarían al país a una confrontación que a tres años de la toma de protesta de Calderón sigue manteniendo al país paralizado.


Calderón sabía de su derrota ante las urnas y necesitaba legitimizarse, tan fácil que hubiera sido voltear a ver a los hijastros de Fox y comenzar por una limpia sistemática de la corrupción que invade al país; pero no, prefirió inventarse una guerra contra los narcos, una guerra de narcos contra narcos visualizando que el mismo narco está infiltrado en las esferas del poder, hoy suman más de 5,000 mil muertos y la droga sigue llegando a los hijos de los mexicanos.


Calderón era el presidente del empleo, pero se le vino la crisis mundial encima, pretexto para justificar su fracaso en materia económica, a sabiendas de que el problema no debiera depender totalmente a los factores externos, los tecnócratas presumen de sus mágicos conocimientos en materia económica, pero carecen de una imaginación total para cambiar las estrategias para mantener el buen rumbo de un país. Años de fracasos en el sistema económico mexicano mantiene hoy a un pueblo sumergido en la inmensa pobreza y sentado en sus laureles el hombre más rico del mundo.


El presidente del empleo se convirtió en presidente del desempleo histórico, a niveles de la crisis de 1995, el presidente del empleo se convirtió en rehén de líderes siniestros como Elba Esther Gordillo, el presiente del empleo se empecinó en ser presidente a huevo, y hoy se ve en su rostro no la euforia desbordad del 6 de julio de hace tres años, sino se le ve el hastío de gobernar una nación a la cual no le ha querido o no ha podido darle rumbo, promesas incumplida, promesas olvidadas, promesas que hoy parecen ridículas como la eliminación de la tenencia, la baja de impuestos, el empleo desbordado y el crecimiento económico.


Calderón ha tenido la ventaja de tener una oposición a modo, a tres años del fraude electoral, López Obrador pudiera ser el presidente de facto ante el fracaso calderonista, pero no, erramos la estrategia para poner una figura simbólica que la autodenominamos Presidente Legítimo de México; el plantón de reforma y la radicalización de la estrategia opositora, llevaron al peje a ser aborrecido por millones de mexicanos, hay que admitirlo los que apoyamos el proyecto alternativo de nación, la estrategia fue equívoca y hoy un líder del tamaño de AMLO sigue empecinado en llenar el zócalo en vez de replantear la estrategia.


El priismo es la copia fiel de un panismo globalizador y conservador, sentado a la espera del 2012 donde su golden boy Peña Nieto, está casi casi listo para tomar las riendas de este país, el costo de la sociedad mexicana de permitir que Peña Nieto llegue a ser presidente será demasiado caro, estamos por ver el regreso de la clase política más corrupta de este país, de más intereses sembrados, es la implantación en el poder por medio del ego y de la estrategia de farándula, Peña Nieto sería el presidente de los intereses empresariales más voraces.


¿Pero por qué hablamos ya del 2012 sin faltan tres años de Calderonismo? Por el simple motivo de que el sexenio calderonista está en agonía, que simplemente espera festejar los 100 de la revolución y los 200 años de la Independencia para tratar de levantarle el ánimo a un pueblo que vive sin la esperanza de un futuro prometedor, nos adelantamos al 2012 por el simple hecho de que Calderón lleva tres años perdido en el abismo de sus promesas incumplidas, tomando como eje de su gobierno la fuerza pública, la única ventaja que tiene es un oposición real como la de AMLO pero que no tiene impacto en la sociedad y una oposición compinche como la del revolucionario institucional.

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