27 de marzo de 2010

La legión cae de rodillas…

El día de ayer (26 marzo), los legionarios de Cristo, la congregación católica más poderosa del mundo económicamente y que fundó Marcial Maciel en 1941, reconoció por un comunicado de su director Álvaro Corcuera, después de 13 años de haberlos convertido en una réplica del oscurantismo medieval, que su líder moral, el mismo Maciel, incurrió en actos que resultaron en perjuicio de varias personas, como lo fue el abuso sexual contra seminaristas y menores de edad; textualmente el comunicado dice lo siguiente:

“Queremos pedir perdón a todas las personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar, pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. Si resultase que ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de la justicia y caridad cristianas responsabilizando de sus hechos a estas personas” (Jornada 27 de marzo).



El asunto de los legionarios de Cristo, tiene diferentes puntos de análisis, primeramente, es una victoria para el periodismo de México, Ciro Gómez Leyva, del cual no me gusta su forma de hacer el periodismo y menos cuando Televisa lo descafeinó, pero que es parte fundamental en esta historia, fue quien hace 13 años en el modesto y hoy extinguido canal 40, denunció los abusos de Marcial Maciel, hoy esa labor periodística valiente tiene un gran mérito y más cuando se enfrentaron a la cúpula religiosa más poderosa.



Hoy nadie meterá las manos por Marcial Maciel, hoy toda la élite que agrupó los legionarios y que en base al poder del dinero, encubrieron a Maciel, llámense comunicadores, políticos, empresarios y el sin fin de etc´s, hoy tienen la historia en sus manos desde adentro de la legión: la congregación “no puede mirar su persona (Maciel) como modelo de vida cristiana y sacerdotal”.



Más allá del futuro de esta congregación sacerdotal, es necesario que la iglesia católica ponga su actuar a la realidad y necesidad del ser humano, su reforma debe ser de raíz, debe replantear su dogma, permitir que los ministros se puedan casar si así lo desean, debe de dejar de tener un papel inquisidor en el cual busca llevar por un solo camino la vida del ser humano, debe de dejar de poner las reglas para que nos “ganemos el reino de los cielos”, debe de dejar de buscar santos, la iglesia debe de tomar como estilo de vida la verdadera austeridad y humildad cristiana dejando de lado el oro y sobreponiendo el espíritu, la iglesia debe de entender que la vida es hoy y quizá no después de la muerte.



El episodio de los Legionarios, ha dejado una muestra clara de que el poder y el dinero tienen freno cuando se enfrentan a la verdad, esto debe de servir de ejemplo para que todos aquellos que se sienten omnipotentes por su posición política u económica, moderen su papel en la sociedad, permitiendo el respeto y la dignidad de las personas, sobre todo nuestra clase política tan prepotente que se siente intocable. La caída de la legión no es para festejar sino para reflexionar, si bien festejamos que salga toda la verdad a la luz pública, es necesario replantear el modelo de sociedad en la que vivimos, ya que sólo esto nos permitirá tener mayor igualdad y apego a la verdad.


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