17 de mayo de 2010

Diego no es una víctima…


Diego Fernández de Cevallos bien pudo ser el equilibrio para que la narcoviolencia no sea parte de la vida cotidiana en la entidad de Querétaro; si fuese así, una parte del crimen rompió con lo establecido y Querétaro quedará sin la única garantía para mantener la paz social: la del pacto entre bandas del narco para mantener una tregua en la entidad, pacto del cual un mediador bien pudo haber sido Fernández de Cevallos.



Más allá de querer ver esto como parte de los daños colaterales que argumenta el estado, el atentado contra Fernández de Cevallos hace dar un giro importante al ambiente de violencia que vive el país entero; si el crimen fue capaz de ir por tal personaje como lo es Fernández de Cevallos, personaje ligado ciento de veces con el crimen organizado y las grandes mafias del país, esto dejará sin sueño a muchos políticos, que ya sea en un menor o mayor grado, están involucrados con la mafia, políticos de todas las esferas que forman parte de la simulación de estado en la que vive México y que tienen sus nexos con el crimen en cualquiera de sus modalidades.




Más allá de querer ver esto como un secuestro del que sufren los miembros de la clase dominante del país, secuestro aislado de alguien que tiene la posibilidad de pagar la cantidad que fuese por su libertad, el estado debe saber leer lo que dice este nuevo y triste episodio de violencia: no secuestraron a “x” empresario, secuestraron a un hombre que si pudiera llegar a aparecer, tendría todo el poder para dar con sus verdugos, creo y pienso que la industria del secuestro no va por personajes como Fernández de Cevallos; por “el jefe” fueron por asuntos pendientes, fueron por el resultado de una turbia y negra carrera política de corrupción, fueron por lo que quizá debía en el ambiente de tráfico de influencias el cual Diego dominaba a la perfección, en términos generales, fueron por ajuste de cuentas, sólo que ahora el golpe fue directamente a uno de los grandes de la mafia mexicana.




Nos extraña, nos consterna lo sucedido por el hecho de ser un personaje intocable al que se le tocó, este quizá sea el suceso por el cual empezaremos a ver rodar las cabezas de políticos por parte del narco; no recuerdo un personaje de tal tamaño de la mafia política que haya sido tocado, desde el episodio de José Francisco Ruiz Massieu en 1994, la narcopolítica tiene una natural protección y cuando esta sucumbe, hablamos de un reacomodo en la cúpula narcopolítica que hará temblar al estado y en este caso, al ya de por si pequeño Felipe Calderón.



Regresando al primer párrafo de este artículo, si el episodio de Fernández de Cevallos rompe con la paz que aparentemente vive la entidad queretana, el gobierno que encabeza Pepe Calzada tendrá que encontrar la estrategia para que el crimen no comience a pelearse por la plaza, y así terminar con el mito de la paz social de Querétaro. El suceso de Fernández de Cevallos, no puede ser identificado como parte de errores en la estrategia de seguridad en Querétaro, Fernández de Cevallos fue un hombre de estado, uno de los abogados más ricos del país, algo traía, sembró y se cansó de sembrar para cosechar lo que vivió el pasado 14 de Mayo, el problema para el gobierno queretano, no es esclarecer lo sucedido, no se puede pensar que fue un secuestro convencional, el problema será mantener el ambiente de paz que vive la entidad, sea como sea, por el pacto entre narcos o por la eficiencia del estado.

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