27 de mayo de 2010

El poder tiene apellidos


En México hay ciudadanos que política, económica y mediáticamente tienen un peso diferente al resto de los mexicanos, eso lo entiendo perfectamente y pasa en todo el mundo, aunque en nuestro país, por ser un país tan clasista hay ciudadanos de primera y de segunda, y eso se demuestra en la aplicación de las leyes, ya que para la impartición de justicia, pienso que cualquiera de nosotros debería ser igual que Fernández de Cevallos y no lo somos.


No sólo fue Televisa la que dejó de cumplir con su función, en su caso de informar, con respecto al caso de Fernández de Cevallos. Ahora fue la Procuraduría General de la República la que decidió dejar de cumplir con su función al darle una especie de carpetazo al caso Cevallos por petición de la familia del secuestrado, lo que resulta inadmisible ya que dicho delito se persigue de oficio, quieran o no quieran los familiares de Cevallos.


Fernández de Cevallos tuvo funciones legislativas en 1991 cuando fue diputado federal y en el año 2000 cuando fue senador de la República. Un hombre que en dos ocasiones tuvo la obligación de crear leyes y así darle mayor institucionalidad a este país, hoy su familia pide que no se apliquen las leyes que Cevallos colaboró en crear, piden que las instituciones encargadas de impartir la justicia no se metan en el secuestro que el ex diputado y ex senador sufrió. La parte de la desconfianza de nuestras instituciones la entiendo perfectamente por los antecedentes que tenemos; sin embargo, no entiendo que el peso político que en este caso ostenta Fernández de Cevallos, sea un factor determinante para que por capricho de su familia, las PGR deje de investigar este caso.


Importantes juristas mexicanos han manifestado su opinión en torno a que la PGR ha anunciado dejar de investigar el secuestro. Eduardo Miranda Esquivel, presidente de la Unión de Juristas de México expresó lo siguiente: “El Estado mexicano no puede renunciar a su función de procurar justicia. Cualquier intento de que algún particular pase a ocupar las funciones de Ministerio Público deja un antecedente muy negativo, además de que es una acción ilegal”
[i].

Este caso, demuestra una vez más el secuestro que sufre el estado mexicano por intereses de todo tipo, este caso nos confirma la simulación democrática en la que vivimos y la ineficiencia de nuestras ficticias instituciones, porque el día de mañana se seguirán cometiendo delitos a personajes que no llevan el apellido Fernández de Cevallos y que no tendrán el privilegio ni el lujo de decirle a las autoridades - dame chance de yo resolver este caso, la paradoja será que quieran o no, tendrán que confiar en lo mucho o poco que hagan las instituciones encargadas de la impartición de justicia.


Por otro lado, la lavada de manos por parte de la PGR y publicada en muchos periódicos en sus primeras planas, es un mensaje para los secuestradores, dándoles la batuta en este caso, confirmando el debilitamiento de la procuraduría.

Mientras tanto, la foto donde supuestamente aparece Fernández de Cevallos fue confirmada por uno de sus hermanos – “Es él”… “Si lo tuviera enfrente y le pusiera una venda en los ojos, lo reconocería de inmediato”
[ii], dijo a una reportera de la revista Proceso el mencionado hermano, lo que mediáticamente revuelve más el caso, ya que el silencio de las autoridades tanto federales como del estado de Querétaro, hacen que las suposiciones, rumores y teorías fluyan en el vox populi y peor aún, en torno a la clase política. Lo que importa aquí al final de cuentas, es el antecedente que se deja con que la PGR se haga aún lado, dejando ver que el estado de derecho en México gira en torno a las conveniencias de los mismos de siempre, que son unos pocos.


[i] http://www.jornada.unam.mx/2010/05/24/index.php?section=politica&article=010n1pol

[ii] Revista Proceso “El secuestro: contradicciones y falsedades” Verónica Espinosa p. 7

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