17 de mayo de 2010

Martín y Brian Almanza Salazar….

Publicado en facebook el 9 de abril de 2010...

En términos generales, estos dos nombres nos pueden sonar irrelevantes, quizá porque para la patética cultura mediática no son materia de rating, quizá porque son víctimas de la estupidez de un gobierno empecinado en violentar a este país; Martín y Brian no nos importan porque quizá no hay un grupo en facebook al que nos podamos unir y que se llame “a que junto 1 millón de firma para que se haga justicia por Martín y Brian Almanza Salazar…”, quizá nos valgan madres porque Adela Micha no ha entrevistado a sus padres y no son materia prima del contenido editorial de Televisa.

Quizá su caso deba ser guardado debajo de la alfombra debido a que sería un elemento irrefutable para que el presidente Calderón pare el fuego del ejército mexicano en una guerra costosa y absurda, quizá los Almanza Salazar no son materia importante de los noticieros debido a que no viven en unos bonitos departamentos en Huixquilucan, Estado de México. Quizá su caso no sea materia para despertar el morbo, no sea materia de análisis para el programa Tercer Grado, donde la línea editorial tal parece que viene de Los Pinos.

Martín y Brian Almansa Salazar, los dos hermanos de 5 y 9 años respectivamente, son víctimas de la guerra contra el narco del presidente Calderón, niños que fueron acribillados por elementos del ejército en un retén rumbo a Matamoros, niños que iban acompañados por sus padres y que de la nada empezaron a recibir una ráfaga de balas por parte de los soldados, crimen del cual sabemos poco, porque es mejor distraer la atención con el caso Paulette que exhibir el fracaso de la inútil guerra de Calderón.

Para Martín y Bryan Almanza Salazar, no hay espacio suficiente en los noticieros de Loret de Mola, López Dóriga, Javier Alatorre; es más relevante hacernos creer la estupidez de que Paulette estuvo 5 días muerta debajo de su cama. No somos víctimas de la cultura mediática, nosotros somos lo que elegimos que ver; si somos ciudadanos distraídos, al no percatarnos de que el sistema nos muestra lo que le conviene que veamos. Dos niños asesinados por miembros del ejército nacional es un asunto que debería causar indignación nacional, el caso debería hacernos marchar en las calles contra la guerra del Presidente Calderón, debería indignar a todo comunicador, debería ocupar todo el espacio noticioso de radio y televisión, más allá del amarillismo como las televisoras pretenden convertir en materia prima de serie de televisión el caso Paulette. La patética cobertura que se le dio al caso Paulette me hace comparar ambos sucesos, llego a pensar que este caso está lleno de perversidad en el sentido como se ha utilizado la información, en forma de distractor nacional al vil estilo de cuando Gloria Trevi era más importante que el fraude del Fobaproa, me hace minimizar el crimen de la inocente niña por el crimen cometido por una institución del estado mexicano contra dos niños que nunca debieron ser acribillados de esa forma.

No se puede permitir una vez más, que los soldados violen los derechos fundamentales de los ciudadanos por el pretexto de una guerra infame, estúpida, perdida; una guerra donde el enemigo tal parece no es el crimen organizado, sino las supuestas “flamantes instituciones” que se dicen defendernos, la misma institución atroz que es el ejército mexicano, el mismo del 68, del 71, de la violacióny asesinato a la anciana en Zongolica Veracruz y que se dijo murió de gastritis, el mismo ejercito que sigue pisoteando los derechos de los ciudadanos escudados en sus armas largas. Basta ya. Fuera el ejército de las calles y justicia inmediata para Martín y Bryan Almanza Salazar.

1 comentario:

Carlos dijo...

Tienes toda la razón mi Dany, sobre todo en que los casos que sí reciben atención mediática, la reciben para crear cortinas de humo. Pues poco se habla que mientras la TV tenía sus lentes sobre interlomas, se aceptó una ley que permite que todo el que tenga visa americana puede ingresar a nuestro país sin pasar por ningún proceso migratorio MEXICANO. Nos quedamos sin soberanía. Nuestras instituciones tienen no confían ni ellas mismas, eso es increíble. Un atropello.