1 de junio de 2010

El nuevo furor priista, reflejo de la crisis política.


Si hay un renaciente furor priista no se debe a la capacidad política de este instituto, ni por tener una gran visión de estado que marque el rumbo para el progreso económico y social de México. El PRI es un partido que ha sabido capitalizar el derrumbe del proyecto calderonista y la fractura de la izquierda, pero en el fondo es un partido político con los mismos vicios y con la misma mafia, y las que se dicen ser las nuevas generaciones como el caso de la figura de Peña Nieto, vienen apadrinados por lo peor de la maquinaria de antaño.


El PRI tiene un repunte político gracias a las nuevas generaciones de votantes, si en el 2000 a los que teníamos 20 años se nos dijo que el PRI era lo peor, ahora para los nuevo votantes es el PAN al que hay que cambiar y que mejor que una imagen renovada como la que trata de vender el peñanietismo, así que el PRI tiene un impacto significativo en las nuevas generaciones, que desconocen lo peor de la historia de México y que está ligada al PRI.


A dos años del proceso electoral del 2012, el PRI vive ensimismado en ese año, siendo presa de su cegera y de su más fuerte ambición, volver a la presidencia de la república al precio que sea, el proyecto presidencial priista se está cocinando en ganar el mayor número de gubernaturas, para que en dos años puedan tener mayor movilización electoral; con la mayoría de los estados, será mucho más fácil lograr su objetivo de volver a Los Pinos. Si el PRI estaba fragmentado en muchos “pris” a lo largo de México, hoy vuelven a las andadas, se disciplina y se unifica para recuperar el gran botín, la presidencia de México.


El PRI no tiene un proyecto sólido y sustentable, sólo es necesario ver que el actual sistema político mexicano está agotado, poniendo a la sociedad contra las cuerdas sin opciones reales de cambio, el PRI será dócil ante los mismos intereses económicos que tienen secuestrado a este país, su espíritu sindicalista será protector de los intereses más voraces para el desarrollo de México, el PRI amenaza con regresar con discursos al estilo de la escuela de López Portillo o Echeverría por parte de Beatriz Paredes, que no dicen nada sustentable más que frases llenas de histeria y de un romanticismo impregnado de melancolía de lo que fue la imparable maquinaria priista.


Ahora bien, a dos años de la elección presidencial, si el PRI gana todas las gubernaturas que se disputan este año, ¿de qué se pueden sentir orgullosos los priistas si el proyecto de Ulises Ruiz en Oaxaca, Mario Marín en Puebla, Fidel Herrera en Veracruz, trascenderán otros 6 años de corrupción, crimen e impunidad? ¿Ese es el proyecto que el PRI ofrece y al que pretende que la sociedad califique con 10 como según dijo su nuevo jurásico líder de la CNOP Emilio Gamboa Patrón? Si es así, que pobre visión de estado, y peor aún si los mexicanos estamos dispuestos a avalar un proyecto de tal magnitud para el 2012 encabezado por Peña Nieto o Manlio Fabio Beltrones o el que sea.


El PRI, más allá de vivir una renovación al interior, vive un sometimiento de todos sus agremiados hacia la cúpula del partido; su mayor cualidad es saber medir los tiempos, ellos sabían que el 2006 no era su año y fueron dóciles con el calderonismo en el conflicto electoral de ese año; lo que le sobra al PRI y le falta a las demás fuerzas políticas es ese oficio político, ellos son pragmáticos por naturaleza y van a ver antes por sus intereses que por los de la nación. Quizá en el caso Peña Nieto, les falló el cálculo e hicieron amarres a favor del mexiquense antes de tiempo, ahora, no todos los poderes fácticos del país estarían dispuestos a apostarle al Golden Boy, cuya popularidad se irá cayendo a pedazos como se vaya descubriendo el verdadero rostro del gobernador del Estado de México.


El PRI no es ajeno a la narcopolítica que tanto seduce a los personajes de todas las fuerzas políticas, así como “Greg” Sánchez fue detenido en Quintana Roo por sus nexos con el narco, muchos serían los candidatos, incluyendo los del PRI que tuvieran que ser detenidos, tonto sería pensar que el PRI es ajeno a esto, y más cuando su bastión más fuerte está cimentado en el Estado de México, cuna del grupo Atlacomulco.


Para el priismo, las 12 elecciones a gobernador de este año, tendrán un papel determinante para el 2012, cada estado para el PRI, representa un ladrillo para su principal objetivo, la presidencia de la república, pero dicha elección también se ganará desde adentro con la interna, ante el tambaleante futuro de Peña Nieto, el candidato de unidad suena poco probable, la unidad será determinante, sin ella, todo el trabajo de 6 años se puede ir a la basura.

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