3 de agosto de 2010

La legalización de la droga entra a debate


Qué tan grande podría ser el debate en torno a este tema: la legalización de la droga. Felipe Calderón, sospechosamente, pone el debate sobre la mesa cuando lleva años diciendo que su lucha contra el narcotráfico es “para que la droga no llegue a tus hijos”; tiene pocos meses de estrenar campaña mediática plasmando en imágenes, la conversación común y corriente de los mexicanos, donde supuestamente “estamos” a favor de su guerra; en fin, el hecho de que Calderón ponga a debate un tema que parecía intocable, podría hablar de que empieza a darse cuenta de que su guerra es un rotundo fracaso; la última cifra que dio el CISEN en torno a los muertos por la guerra contra el narco que van del 1 de diciembre de 2006 al 31 de julio de 2010 es de 28,000.


En un tema tan complejo, y ante la situación de seguridad que vive el país, vamos a escuchar opiniones que irán del lado más conservador al liberal más radical, un tema que lamentablemente será llevado no por expertos, sino por nuestros flamantes legisladores, ya que para hablar de la legalización de la droga, tendríamos que hacer un estudio lo suficientemente sustentable para ver el impacto que tendría una medida así en materia económica, política y social, creando diferentes panoramas en las repercusiones en materia psicológica y hasta replantear el impacto en nuestra relación con los Estados Unidos, país que tiene a nuestro gobierno con una bota sobre el cuello para luchar contra los cárteles de la droga.


La legalización de la droga es la solución de muchos legisladores e intelectuales para terminar con la inútil guerra del Presidente Calderón; el escritor Carlos Fuentes ha hecho una dura crítica a la estrategia calderonista en su lucha contra el narco, el reconocido escritor propone ir despenalizando la droga paulatinamente; en un foro en el mes de febrero con rectores de universidades públicas y privadas señaló lo siguiente: "si usted mata a un narco surgen dos, si mata dos surgen tres, si mata tres surgen seis, etc. Por eso hay que ver otras maneras, difíciles estoy de acuerdo, pero quizá más efectivas apara acabar con este flagelo" y sentenció su participación diciendo que “Si se despenaliza la droga se acabará con los narcos, con los grandes capos, habrá drogadictos porque es una atracción casi insuperable".


Los ex presidentes, Ernesto Zedillo, de México; César Gaviria, de Colombia y Enrique Cardozo, de Brasil, se han manifestado abiertamente en comenzar por la despenalización de la droga, dando énfasis en legalizar la marihuana. Se ha puesto como ejemplo el caso del Alcohol en los Estados Unidos, cuando en la presidencia del Roosevelt, se legalizó esta droga, se acabó lo atractivo del negocio para los grandes traficantes de Alcohol, lo que hizo que hubiera borrachos pero no grandes criminales.


Ahora bien, para países más desarrollados que el nuestro, un tema así pudiera ser tocado sin ningún aspaviento, sociedades más avanzadas en lo económico, les parecería normal hablar del tema, quizá la legalización va acompañada de una sociedad más educada y con mejores niveles de vida; pero el tema en México causa ámpula a una clase política extremadamente conservadora, no sé con qué intención el Presidente Calderón abrió el debate cuando parece estar dispuesto a llevar esta guerra hasta después de su mandato. También creo que estamos en un círculo vicioso en el que pensamos que nuestra sociedad no está preparada para la legalización de la droga, pero a la vez, la legalización pudiera ser una solución para terminar con el negocio del narcotráfico. ¿Qué hacer? es la pregunta, entre un país en fuego cruzado entre bandas criminales y organizaciones policiacas, y un país con una inmensa base social en la pobreza, donde no hay acceso a la educación y por lo tanto no hay manera de forjar criterios propios.


En fin, el tema de la legalización planteado por el presidente Calderón es una cortina de humo, sabemos que no está dispuesto ni siquiera a meter una iniciativa en la materia, pero por lo pronto levantará las voces de muchos, conservadores y radicales en el tema se desgastarán en algo que sabemos no pasará; lo que sí es más que obvio, es que la droga seguirá siendo un monopolio de unos cuantos grupos criminales, y al mismo tiempo, el consumo con o sin legalización irá en aumento, el trabajo contra las adicciones empieza en una sociedad funcional donde en las familias se pueda combatir ese problema, empezando por reducir el tabaquismo y los altos índices de alcoholismo.

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