30 de agosto de 2010

Iglesia Estado...


Trato de entender las muchas aberraciones cometidas por la iglesia católica a lo largo de su historia como parte de un proceso de evolución de la raza humana. No es que quiera decir que se tenía que vivir la santa inquisición para darnos cuenta de la estupidez que se cometía, pero ante una época donde no había forma de darle explicación a las cosas, el pensar que todo venía de Dios me parece lógico, si alguien de repente moría de la nada, tenía una enfermedad mortal o en general, vivía alguna tragedia, pues no había más explicación que la de pensar que el “Todo Poderoso” era el responsable de tal castigo.


Hay un juicio meramente histórico hecho contra los crímenes de la iglesia católica, es absurdo desgastarnos el alma para tratar de hacer justicia por crímenes de hace 500 años, cuando hoy, no se tiene la capacidad legal de poder juzgar los crímenes recientes como los miles de casos de pederastia dentro de la iglesia, y cuando hablo de incapacidad legal, me refiero al debilitamiento del estado ante el poderío de la iglesia católica, que combinado con el poder económico de devotos empresarios, dejamos al estado como un ridículo ente sometido ante los intereses de unos cuantos que tratan de imponer su visión cósmica de la naturaleza humana, insistiendo en santificar los muros derruidos de los templos, santificando las palabras subjetivas de los ministros de la iglesia y aprovechándose de la ignorancia de la gente. Cabe recordar el caso de los primeros ex legionarios que en 1997, en entrevista con Ciro Gómez Leyva en el desaparecido CNI Canal 40, denunciaron los abusos sexuales de Marcial Maciel, lo que le costó a la televisora todo el patrocinio de Bimbo por órdenes del ultraconservador Lorenzo Servitje.


El debate nuevamente está en puerta en torno a la relación iglesia - estado, el tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo y el derecho a la adopción por parte de éstos, levantaron las voces más ultraconservadoras del clero para desgarrarse las vestiduras en torno a un tema de carácter meramente legal. Si bien es claro, todos tenemos prejuicios de las cosas, la tolerancia y el respeto a la integridad humana es una parte esencial del buen funcionamiento de la sociedad, una pareja del mismo sexo capaz de educar y hacer gente de bien a otro ser humano, no tendría por qué ser visto como una aberración; sin embargo, la iglesia alza nuevamente la voz, no como una institución que opina respetando el parecer de la gente, sino como una colectividad intolerante que, en palabras del cardenal Juan Sandoval Íñiguez y portavoz del amor de Cristo, catalogó vulgarmente como “maricones” a las parejas del mismo sexo que tienen el deseo de adoptar, declaración lamentable y vergonzosa tratándose de un ministro de la Iglesia Católica.


Soy partidario de que la iglesia opine, todos tenemos el derecho de expresar lo que pensamos, sin embargo, el clero debe de entender que su papel dentro de la sociedad es guiar espiritualmente a los que practican la religión católica y no lo es, tratar de imponer a la sociedad en su conjunto preceptos morales los cuales son considerados por ellos como verdad absoluta, tratando, utilizando su investidura, de legislar dentro de un país que desde hace muchos años, aunque no parezca o sólo sea por encimita, es considerado como un estado laico. La Iglesia debe de entender su papel en la sociedad y que en pleno siglo XXI, no pueden existir más anunciamientos públicos de intolerancia contra aquellas acciones y estilos de vida que ellos consideran incorrectos.


Es indudable, que la Iglesia Católica debe reformarse y colocarse a la altura de las necesidades del ser humano. En un mundo tan complejo y con tanta problemática política, social y económica, como seres humanos esperamos encontrar una trascendencia espiritual y no un cúmulo de regaños que parecen de la edad media.


Este nuevo episodio de la eterna lucha entre Iglesia y Estado, cuyos papeles protagónicos son encarnados por Marcelo Ebrard y Sandoval Iñiguez, ha causado polémica ya que, desde el inicio de su gobierno, Marcelo Ebrard ha impulsado políticas muy liberales, mismas que la izquierda mexicana jamás pudo conseguir en el tiempo que ésta lleva de existir. Hacia el interior de la llamada izquierda mexicana, podemos observar la corriente que representan tanto Marcelo Ebrard como Andrés Manuel López Obrador. Por un lado, AMLO viene promoviendo un modelo económico diferente; sin embargo, como gobernante de la Ciudad de México nunca le entre al debate de temas como el aborto, las drogas, los matrimonios gay, entre otros tantos. Por lo anterior, AMLO podría ser catalogado por muchos, como un conservador del closet. Por otro lado, Marcelo Ebrard, quien cuenta con el apoyo de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ha puesto sobre la mesa dichos temas logrando convertir en ley, lo que para la clase conservadora de México es un sacrilegio: abortar de manera legal, la permisión jurídica para efectuarse matrimonios entre homosexuales y la adopción de infantes para estas parejas.


Los logros de Marcelo, son un mensaje abierto a la izquierda mexicana para conseguir captar la atención respecto al proyecto que tiene que ofrecer con miras a participar en el proceso electoral de 2012. Sería ridículo pensar que a Ebrard no le motivaría vivir en Los Pinos, por lo mismo, éstas son sus formas, su estrategia; sin embargo, es una realidad que a pesar de los reflectores hacia su persona, Andrés Manuel tiene ya mucho camino recorrido.

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