26 de septiembre de 2010

Calzada, un año de gobierno…

El 1 de octubre se cumple el primer año de gobierno de Pepe Calzada, y aunque trae buenos números en materia de aceptación, el priismo que ganó el gobierno del estado, no ha podido dar el gran paso hacia la transparencia.

La actual administración, ha sabido posicionarse en los queretanos como un gobierno abierto y es bien aceptado por la ciudadanía, según una encuesta realizada por el diario El Universal y publicada el pasado 23 de Septiembre, los queretanos encuestados califican (en promedio) a Calzada con 7.70, lo que lo posiciona a nivel nacional como el cuarto mejor gobernador calificado por sus gobernados.

Independientemente de la buena aceptación que los queretanos otorgan a la administración calzadista, todo lo que Calzada prometió en su toma de protesta referente a las auditorías que realizaría a la administración de Garrido, han quedado en el olvido; si a un año de que Acción Nacional dejó el poder, no ha habido responsables de supuestos malos manejos, los funcionarios del garridismo y el propio Garrido pueden estar tranquilos de que ya nada les pasará, a excepción de Alejandro González Valle, hermano del ex alcalde y ex candidato a gobernador Manuel González Valle, que tal parece podría ser el único que en paquete, pague por todas las malas cuentas que dio el panismo a lo largo de los últimos 6 años.

Me cuesta trabajo pensar en un borrón y cuenta nueva por parte de la administración actual, sería ser parte de una política de “perro no come perro”; si ningún funcionario anterior es juzgado, seguimos reflejando la impunidad de una clase política que cada vez se aleja más de la sociedad; quizá también, el hecho de que el garridismo fue muy corrupto, que gobernó con excesos, hayan sido puros rumores bien aprovechados por Calzada para capitalizarlos en votos, quizá todas las obras estuvieron realizada conforme a estado de derecho, o maquilladas con esas lagunas legales que se le encuentran a las leyes para que nuestros políticos se beneficien, quizá todo lo que se dijo en torno al excesivo costo de las obras fue mentira, quizá los terrenos donde ahora está ciudad de las artes y donde está un hotel que no puede operar (casa inn), quizá fueron manejados con transparencia, quizá los que pensamos que el panismo fue corrupto estemos equivocados, todo eso puede ser y mientras las promesas de Calzada de transparentar a la anterior administración sigan en el olvido, tendremos que quedarnos con que el garridismo no fue tan corrupto.

Ahora bien, el problema que tiene la actual administración es el nuevo espíritu priista que ronda las entrañas de los que en función, ya pretenden ocupar un puesto de elección popular en 2012, y el problema es mayúsculo cuando funcionarios están más en campaña que haciendo su chamba; como el caso de funcionarios del gobierno municipal de Corregidora, que con la salida de Luz Calzada, prima del gobernador, están haciendo todos los tejes para que Gustavo Zepeda sea el próximo alcalde. El gobernador no ha podido poner orden en ese sentido y la pésima administración de Carmelo Mendieta en Corregidora, es el fiel ejemplo de que están más preocupados por lo que viene que en hacer una administración honrada y eficaz, si bien es claro que Luz Calzada no tenía mucha idea en administración pública, el hecho de quitarla es darle la chequera del municipio a otro que sea afines a los intereses de Mendieta, ya que Luz Calzada no representaba su intereses, lo que era incomodo para el flamante presidente municipal de Corregidora, alcalde que será, al paso de los tres años, una joya del priismo más inútil para gobernar.

Digamos que los prietitos en el arroz empezarán a brotar en el panorama político de Calzada, la luna de miel terminó; las cosas buenas que tiene esta administración que también son muchas, tendrán que hacerlas lucir mucho más que las cuestiones negativas que se empiezan a presentar; pienso que el panorama poco a poco irá sacando nombres de funcionarios de la administración que harán uso de su puesto para cuestiones personales, ojalá me equivoque, pero el sistema de cómo funciona nuestra política, está diseñado para eso. Calzada tiene 5 años más de gobierno y tiene una oportunidad de servir y dejar precedente de que las cosas se pueden hacer bien, pero no depende de él meramente, depende también de sus colaboradores, pero en él estará cuidarles las manos, los negocios al amparo del poder están a la vista, será importante que Calzada en eso sea implacable y no permita que se repita la historia de la poca transparencia con la que operan nuestros gobiernos.

22 de septiembre de 2010

Las legítimas aspiraciones de Marcelo Ebrard…


Si bien es claro que el proyecto que encabeza López Obrador, tiene el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país, la izquierda mexicana tendrá que pasar por el desgaste obligado de designar un candidato para el 2012. Ese desgaste será protagonizado por dos aliados o ex aliados que juntos encabezaron un ideal común en el Distrito Federal y que generó buenos frutos en torno a una de las ciudades más conflictivas del mundo. Soy de los defensores del papel de la izquierda mexicana en la capital del país porque ha convertido en gobernable lo ingobernable.


Como simpatizante del proyecto de López Obrador, me siento en la obligación de hacer una defensa de la causa presidencial de Marcelo Ebrard, tan legítima como la de cualquier ciudadano o político que aspire a un puesto de elección popular. También como lopezobradorista, sería injusto de pronto desconocer a Marcelo, después de que también se jugó parte de su capital político en apoyar el plantón de Reforma en el 2006; como igualmente el lopezobradorismo no puede pensar que el papel de Alejandro Encinas como diputado y coordinador de la bancada del PRD en San Lázaro es una traición a Obrador, cuando igualmente estuvo al pie del cañón cuando todos los medios crucificaban al movimiento por la protesta post electoral.

Podemos decir muchas cosas de Marcelo Ebrard, decir que es un tecnócrata y neoliberal del closet cuando su firma está plasmada en el documento de diciembre de 1993 publicado en el Diario Oficial de la Federación con el que se daría inicio al tratado del libre comercio en enero de 1994. Sabemos que Ebrard era muy cercano a Salinas pero más a Camacho Solís. Mucho se dice del pacto de estudiantes universitarios que tenían Camacho y Salinas, que el que llegara primero de los dos a la presidencia, haría presidente inmediatamente después al otro, y como la historia puso primero a Salinas, el presidente, en el periodo que encabezó Zedillo, tuvo que haber sido Camacho para que después, en el periodo encabezado por Vicente Fox, el presidente fuera Marcelo Ebrard, según las suposiciones de lo que pudo haber sido; al final de cuentas, ese triangulo entre Salinas, Camacho y Ebrard, es un mítico rumor de antaño de tres tecnócratas que hoy están en posiciones diferentes en la política.

Lo que algo ha caracterizado a Marcelo Ebrard es sin duda la lealtad, fue leal a Camacho Solís cuando este inició su carrera política sin ningún futuro visible en aquella vacilada del Partido del Centro Democrático, también fue leal a López Obrador cuando este lapidó su capital político en 2006. Marcelo ha gobernado la Ciudad de México sin protagonismo alguno, debido al papel que ha encabezado López Obrador contra el régimen calderonista, tan leal ha sido Marcelo Ebrard al movimiento de AMLO, que nunca se acercó a Calderón para buscar beneficios personales; para rematar, Ebrard impulsó leyes que ningún izquierdista de México había logrado sacar a flote: el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el derecho a adoptar por parte de éstos.

Por eso me siento en la necesidad moral como lopezobradorista de hacer una defensa de Marcelo, porque también tiene aspiraciones legítimas y sería injusto llamarlo traidor, cuando también se ha jugado el pellejo con Obrador. Ahora es importante analizar, que los Obradoristas nos moriremos en la raya con Obrador si es necesario, nosotros somos el voto duro, somos los que ya estamos convencidos, pero hay un gran sector de la sociedad que no estaría dispuesto a votar jamás por Obrador, que sin embargo, si lo harían por Marcelo Ebrard; entonces, el gran dilema de la izquierda mexicana es cómo no salir divididos más de lo que ya se está, Obrador debe entender que por más legítimo que sea nuestro movimiento, ir únicamente acompañado del PT es ir a una elección en espera de un milagro, y más cuando por el PRD podría ir otro candidato.

Hay que recordar lo que pasó con Cárdenas en el 2000, que fue a una elección sin poca fuerza, que pecó de necedad cuando quizá el candidato pudo haber sido Porfirio Muñoz Ledo, hay que recordar a Heberto Castillo cuando declinó una candidatura para dejar paso libre a Cárdenas en 1988 porque el michoacano tenía más posibilidades de derrumbar al régimen. Si entramos en una lucha por el protagonismo estamos destinados al fracaso. Pienso que dos izquierdas en una elección es convertirnos hasta en cómplices del fortalecimiento de la derecha; dos izquierda en la próxima elección, es destinar a millones de mexicanos a una batalla destinada a perderse; dos izquierdas para el 2012, significaría una campaña, no para ganar la presidencia, sino para resignar a millones de mexicanos que quieren un cambio, de que este no sucederá.

Marcelo Ebrard debe pensar en la presidencia con congruencia, jamás pensar que podría ir acompañado de Acción Nacional en la boleta, si Ebrard quiere ser presidente, está en su legítimo derecho, pero antes, debe dar muestra de que su proyecto es el que defiende los intereses de millones y no el de un grupo de importantes empresarios; en fin, sigo pensando que Obrador es la opción, pero propongo que AMLO y Ebrard se tomen una cervezas y antes de ir al matadero, se pongan de acuerdo y sumen liderazgos….


15 de septiembre de 2010

Mis mejores deseos


Deseo un país justo, donde la democracia no sea una falsa bandera de los que ostentan el poder, sino un verdadero sentido de identidad.


Deseo una democracia que no sea simplemente electorera sino real, que no distinga colores de piel ni clases sociales.


Deseo una patria justa y ordenada, donde se garantice lo indispensable para vivir dignamente.


Deseo una distribución digna de la riqueza donde todos tengan oportunidad al desarrollo intelectual, al empleo bien remunerado, a la educación de calidad, a la salud y la vivienda.


Deseo un México libre donde cada quien siga la religión que le convenza, donde el libre pensamiento pese más que las doctrinas limitantes de nuestra capacidad espiritual.


Deseo un México sensato, donde la política no sea la puerta para el enriquecimiento sino la oportunidad de servicio sin vanaglorias.


Deseo un México donde la educación sea el cimiento de nuestra grandeza, no el mito de una historia que dudamos de que sea cierta.


Deseo un México sin guerra contra nadie, deseo un México que tenga puertas abiertas para que las nuevas generaciones no sean presas del crimen, ni del ocio ni la vagancia.


Deseo un México sin derecha ni izquierda, que la única ideología sea la libertad y la igualdad.

Deseo un México con desarrollo científico y tecnológico, donde se tenga confianza de nuestros talentos.


Deseo un México que no sea fraccionado en cotas de poder por parte de políticos, empresarios, comunicadores, intelectuales, líderes sindicales que nada más defienden intereses personales.


Deseo un México sin monopolios, que tenga como bandera del desarrollo económico la regulación y no la avaricia personal.


Deseo un México respetuoso del ecosistema, que ningún interés económico pese más que el equilibrio ecológico.


Deseo un México sin descabezados, mutilados, secuestrados; un México que la seguridad no sea de quien lleva a los guaruras, sino que la seguridad se respire en cada calle de nuestro país.


Deseo un México donde los cuerpos policiacos inspiren confianza no desprestigio y miedo.


Deseo un México donde nuestras instituciones no estén simuladas, donde cada mexicano sepamos el papel que nos corresponde en nuestra sociedad.


Deseo un México donde los periodistas no se asesinen o desaparezcan por el hecho de hablar con la verdad.


Deseo un México donde no haya niños en los semáforos, sino niños que abarroten las escuelas.


Deseo un México donde el estado de derecho sea el pilar de las buenas relaciones de la sociedad, que los actos de cada miembro de la sociedad valgan por igual y no por su posición en la pirámide social.


Deseo un México sin retenes militares, sin el sonoro ruido de las metralletas y sin el constante derrame de sangre.


Deseo simplemente, un México justo y en paz.

11 de septiembre de 2010

La insurrección de los narcos


Si a principios de los noventas, los Estados Unidos veían a Colombia como una amenaza para su seguridad, cómo nos pueden considerar hoy cuando vivimos una tremenda crisis en materia de seguridad.


Irak, Afganistán y todos los países no gratos para los Estados Unidos se encuentran a miles de kilómetros de su frontera, y aunque de nosotros se dice que somos amigos de los norteamericanos, pareciera que corren una mala fortuna por hacer frontera con nosotros, al ser sus productores de droga y por nuestros altos índices de violencia; aunque no sé cuál de los 2 países ostentaría mas mala fortuna por nuestra obligada frontera, si ellos por su eterna paranoia en torno a su seguridad nacional, o nosotros por tener como vecinos al mayor consumidor de droga y al país que nos envía el mayor número de armas de manera ilegal.


Lo que sí, es que somos un tema constante para el gobierno de los Estados Unidos, migración y narcotráfico son nuestras malas calificaciones. Hillary Clinton habló una vez más sobre nuestro país, tocó el tema de México en un foro realizado en la sede de Washington del Consejo de Relaciones Exteriores, donde ofreció un discurso sobre la política exterior del gobierno de Barack Obama. La Señora Clinton expuso varias ideas sobre nuestro país, quizá para los mexicanos nos es más fácil comprender el problema del narco si nos acercamos a la visión política de Luis Estrada y su película “el infierno,” donde vemos que la inmensa pobreza, la falta de oportunidades y la corrupción de nuestros gobernantes, son el detonante de un problema que se generó hace mucho tiempo y que no somos capaces de visualizar una solución más que la que impone el estado: la de la militarización del país; sin embargo, la visión de Clinton desde mi punto de vista trae puntos erróneos y acertados.


En su última opinión que externó sobre la problemática que vivimos en torno al narco, Hillary Clinton habló de que los capos son una especie de insurgencia, y si en el sentido estricto la palabra insurgencia significa un levantamiento contra la autoridad, podríamos pensar que sí lo es; de hecho, en tiempos bicentenarios y sobre todo centenarios, podemos pensar que la mesa está puesta para una nueva revolución: pobreza, desigualdad y una clase política ajena a sus gobernados son el ingrediente ideal para un levantamiento; sin embargo, no hay organización política ni una línea ideológica de alguien que pretenda llevar a cabo un cambio en el sistema por las armas, el único movimiento político que pretende cambiar el sistema del país es el que encabeza López Obrador, movimiento que no va por la vía armada, muy al estilo de lo que fue Madero hace 100 años, en términos generales, en pleno año 2010 no hay nuevos Zapatas ni Panchos Villas en nuestro país. Lo que Hillary Clinton visualiza como una insurgencia es una guerra de narcos por plazas en complicidad con autoridades de los tres niveles de gobierno, nada que ver con una insurgencia para mejorar las circunstancias sociales del país.


Clinton compara nuestro país con la Colombia de hace 20 años, habla de que la insurgencia colombiana llegó a controlar el 40% del territorio nacional en aquel país sudamericano; México tiene grupos de sicarios más no revolucionarios, entiendo lo que trata de explicar Clinton con eso de la insurgencia de los narcos; sin embargo, pienso que su apreciación va más enfocada hacia una ausencia de estado de derecho que de una futura revolución. También es claro que quien tiene los medios para desestabilizar al país son los narcos, pero no hay un referente ideológico para hacerlo, aquí el único referente son las carretadas de dinero que genera su negocio.


A pesar de lo que se pueda decir de nuestro país en voz de la secretaria de estado, los norteamericanos saben perfectamente la causa y el efecto de los dos factores trascendentales en esta guerra que el gobierno mexicano emprendió contra los narcos, Hillary Clinton dijo en su exposición que las drogas mexicanas son consumidas en Estados Unidos y que las armas fluyen al sur, sentenció “tengo una sensación real de responsabilidad para hacer todo lo que podamos”. Los norteamericanos saben que el problema es compartido, su conocimiento no les alcanza para comprender que la militarización no es la solución, tendrán que volver a ver en los narcos mexicanos a muchos Al Capones, la solución no es más recursos a sus planes antinarcóticos que se traducen en más armas y mas confrontación, la solución está en reducir la inmensa desigualdad social en México, cambiar el sistema económico y de cereza en el pastel, la legalización paulatina de la droga.

3 de septiembre de 2010

Los tiempos exactos de Luis Estrada


Debo confesar que no me gusta la famosa época de oro del cine mexicano. Soy un analfabeta cinematográfico, que ubica el cine mexicano a partir de Sexo, pudor y lágrimas; apenas tengo 10 años de ser fanático del cine mexicano, pero en términos generales, soy un auténtico villamelón. He visto muy poco de Pedro Infante, Jorge Negrete, María Felix, Joaquín Pardave, el indio Fernández; tampoco soy muy dado a ver películas de Cantinflas ni de Tin-Tan. Decirme fanático del cine mexicano podría ser un sacrilegio para los verdaderos conocedores, simplemente no me siento identificado con ese cine, que quizá es muy bueno pero que a mi simplemente no me gusta.


Con el cine mexicano contemporáneo siento una plena identificación, puedo decir que le encontré gusto al cine mexicano en el año 2000; en ese año vi cuatro grandes películas: Todo el poder, La ley de Herodes, Amores perros y en VHS vi Sexo, pudor y lágrimas. La película de La ley de Herodes fue para mí, una película que me significó comenzar a visualizar una apertura real en nuestro país, hacer una crítica abierta al priismo más demagógico era símbolo de que los tiempo estaban cambiando, esa apertura se la atribuyo a la sociedad civil, no a la farsa foxista que ganó las elecciones en julio del 2000.


La ley de Herodes, puede ser un pequeño símbolo del derrumbe del sistema, 11 años antes la película Rojo amanecer de Jorge Fons, fue víctima de toda censura por parte del gobierno, expresar un crítica al sistema por medio de la cultura y las artes era rápidamente sofocada. En el año 2000, Luis Estrada, muestra en La ley de Herodes, la maquinaria priista en su máxima expresión y la forma como funcionó el sistema por años, exhibe su película exactamente a unos 4 meses de que se llevaran a cabo las elecciones presidenciales del año 2000 donde Fox ganó la elección. El cine mexicano contemporáneo me gusta en su parte crítica y política; Luis Estrada tiene esa capacidad de análisis para plasmar una visión muy cruda del México que estamos viviendo.


En el año 2006, cuando las maravillas del neoliberalismo foxista ya las concebíamos como una farsa, cuando México se autoproclamaba democrático con un país sacudido por la desigualdad social y caracterizado por su tráfico de influencias, Luis Estrada saco la película Un mundo maravilloso, igualmente a escasos mese de la elección presidencial de 2006, elección que polarizó al país en dos proyectos: el neoliberal, representado por Calderón, y el del cambio en el sistema económico, encausado por López Obrador.


Un mundo maravilloso de Estrada, es una comedia de humor negro que ejemplifica los resultados del neoliberalismo; es una película irreverente, cruda, sarcástica de la forma como el sistema neoliberal trata el problema de la pobreza en nuestro país, es una producción que ayuda a traducir las circunstancias sociales y que nunca vemos en los noticieros, ni muchos menos en las cifras oficiales. Esta película llega en el momento exacto cuando en México debatíamos en la casa, el trabajo, los bares, las fiestas, las sobremesas, en donde pudiéramos, la continuidad del sistema neoliberal o el cambio de rumbo. Un mundo Maravilloso llegó a las salas de cine exactamente como antesala de la elección federal de 2006 donde se impuso, no por voluntad popular, sino por un fraude electoral fraguado por una minoría rapaz, la figura del gerente Felipe Calderón.


El calderonismo arrancó el 1 de Diciembre de 2006 y en su afán de querer legitimar su gobierno, en vez de agarrar un pez gordo del foxismo (y miren que había) como lo hizo Salinas en 1988 al encarcelar a "la quina", prefirió hacer una guerra contra el crimen organizado; con todo y nuestras flamantes corporaciones policiacas, con todo y nuestro ruin sistema político, con toda nuestra desigualdad social, con todo el tráfico de influencias con que opera el sistema, con todos los defectos habidos y por haber… Calderón, comenzó su guerra con la cual hizo un cagadero de este país.


Calderón no tuvo tantita prospectiva para visualizar cuales eran los principales problemas de México antes de su guerra, ni mucho menos pensó que la criminalidad se hubiera podido combatir con educación y mejores empleos, creo un verdadero infierno que en 4 años de gobierno ha acumulado 28 mil muertes por la guerra contra el narco, con un escenario patético de desempleo y crisis económica.


Ante esta situación, salió nuevamente Luis Estrada con un nuevo film: EL INFIERNO. Una película con la cual cierra su trilogía (La ley de Herodes, Un Mundo Maravilloso y El Infierno), tres películas exactas a su época mostrando con esa peculiaridad nuestro México. El infierno es una película que satiriza el problema del narcotráfico en nuestro país, muestra esa mancuerna entre poder y crimen creado por la tremenda desigualdad social que abunda, es una película que no podemos dejar de ver para enterarnos por medio del cine el por qué del problema. En esta ocasión, más que irnos a entretener, debemos ver esta película como un acto de análisis en vísperas de nuestro flamante bicentenario.


Haciendo uso del copy paste, dejo a continuación una entrevista que hizo la revista proceso en su edición 1765 al protagonista de la cinta, Damián Alcázar:


El actor Damián Alcázar ahora da vida en El infierno a Benjamín García, El Benny, personaje que se involucra en el negocio del narco porque no le queda de otra.
–¿Cómo fue para usted protagonizar a un narcotraficante?
–Aunque es un personaje de comedia, traté, en acuerdo con el director, de mostrar lo terrible que es para un ser humano buscar, de una u otra forma la manera de salir de la hambruna y la pobreza. Y sabe que es penado por la ley, pero no tiene otra salida que volverse narcotraficante.
Protagonista también en los dos anteriores filmes de Estrada, La ley de Herodes y Un mundo maravilloso (Proceso 1739), platica a este semanario que El infierno aporta varios aspectos actuales:
“Primero, muestra la opinión de la mayoría de los ciudadanos respecto de las causas que ha generado esta ola de violencia en nuestro país. Segundo, muestra que unas cuantas personas lo tienen todo y no les interesa la pobreza de los demás. Tercero, que en el campo mexicano existen millones de jóvenes sin empleo, sin dinero y sin tierras para laborar.
“Cuarto, que muchas autoridades están coludidas con las ganancias que deja el negocio del narco. Quinto, que los gringos son los principales proveedores de armas para los grupos criminales y sus principales clientes en la compra de la droga. Sexto, que la mayoría de la gente metida en el negocio del narco se ha enrolado en esa vida no porque sean malas personas, sino porque no han encontrado, ni encontrarán, salida a la pobreza que han vivido por generaciones, en fin…”
–¿Cree que la película incomode al gobierno federal?
–Si tiene un poco de vergüenza, seguro que lo va a incomodar, pero el cinismo es la más brillante de las características del político mexicano en funciones, aunque, espero, habrá excepciones.
–¿Incomodará a la Iglesia?
–La Iglesia mexicana se caracteriza por ser de lo más conservadora. Siempre está del lado del Poder y no de la conciencia y la inteligencia de los ciudadanos. Gracias a Dios también hay excepciones.
–En la película, ¿Estrada perdonó al Ejército Mexicano?
–No se castiga a nadie ni se perdona a nadie. El infierno muestra una vorágine de violencia, en la cual todos los estratos sociales tienen vela en el entierro, excepto el ciudadano sencillo, el ciudadano común, que es sólo una víctima.
–El director, ¿no exageró en las escenas de violencia?
–La violencia jamás es exagerada. ¿Te puedes imaginar lo que un hombre siente antes de ser ejecutado, pensando en sus hijos o en su familia, o lo que una madre siente al ver que su niño es baleado en un retén... o lo que las madres de los niños de la guardería en Hermosillo sintieron cuando la Suprema Corte de Justicia dictaminó que ningún funcionario mayor fue responsable del hecho? Yo no.
“Eso sí que es violencia.”
–Para usted, ¿la política y las elecciones del país están en manos de los narcotraficantes?
–No. Los políticos y las elecciones siempre han sabido interrelacionarse con el narco desde finales de los cuarenta y en los años cincuenta, cuando ayuda a Estados Unidos, que estaba en guerra, y se decidió sembrar amapola en el país, desestabilizando aún más la economía de ciertas regiones. También desde siempre mucha gente en los núcleos de poder en México ha consumido drogas.
–Para usted, ¿hay esperanza para los jóvenes?
–¡Claro!, mandando a la chingada al neoliberalismo, poniendo interés y atención de parte de nuestras autoridades en resolver los graves problemas de hambre, salud, educación, empleo y, sin duda, revitalizando al campo y a las pequeñas poblaciones en provincia. Con eso nadie entraría a formar parte de ningún grupo delictivo.
“Un país en el que no hay hambre difícilmente tendrá este tipo de problemática, pero es nada más una esperanza, una utopía, una negada posibilidad.”
–¿Qué reflexionó al ver por primera vez la película?
–Que de verdad el país va en picada por las malas decisiones de nuestros gobernantes. Y claro, la derecha, personificada en la voracidad de los panistas, no ha hecho absolutamente nada por el indígena, el campesino y el trabajador mexicano en general, por lo tanto la vía de la violencia reapareció a 100 años de la Revolución Mexicana, cobrando en sólo tres años más muertos que en los tres primeros años de la Revolución.
También destaca que El infierno está narrado “de manera divertida, siendo una maravillosa comedia de humor negro, que el talento de Estrada y su equipo consiguió”.