22 de septiembre de 2010

Las legítimas aspiraciones de Marcelo Ebrard…


Si bien es claro que el proyecto que encabeza López Obrador, tiene el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país, la izquierda mexicana tendrá que pasar por el desgaste obligado de designar un candidato para el 2012. Ese desgaste será protagonizado por dos aliados o ex aliados que juntos encabezaron un ideal común en el Distrito Federal y que generó buenos frutos en torno a una de las ciudades más conflictivas del mundo. Soy de los defensores del papel de la izquierda mexicana en la capital del país porque ha convertido en gobernable lo ingobernable.


Como simpatizante del proyecto de López Obrador, me siento en la obligación de hacer una defensa de la causa presidencial de Marcelo Ebrard, tan legítima como la de cualquier ciudadano o político que aspire a un puesto de elección popular. También como lopezobradorista, sería injusto de pronto desconocer a Marcelo, después de que también se jugó parte de su capital político en apoyar el plantón de Reforma en el 2006; como igualmente el lopezobradorismo no puede pensar que el papel de Alejandro Encinas como diputado y coordinador de la bancada del PRD en San Lázaro es una traición a Obrador, cuando igualmente estuvo al pie del cañón cuando todos los medios crucificaban al movimiento por la protesta post electoral.

Podemos decir muchas cosas de Marcelo Ebrard, decir que es un tecnócrata y neoliberal del closet cuando su firma está plasmada en el documento de diciembre de 1993 publicado en el Diario Oficial de la Federación con el que se daría inicio al tratado del libre comercio en enero de 1994. Sabemos que Ebrard era muy cercano a Salinas pero más a Camacho Solís. Mucho se dice del pacto de estudiantes universitarios que tenían Camacho y Salinas, que el que llegara primero de los dos a la presidencia, haría presidente inmediatamente después al otro, y como la historia puso primero a Salinas, el presidente, en el periodo que encabezó Zedillo, tuvo que haber sido Camacho para que después, en el periodo encabezado por Vicente Fox, el presidente fuera Marcelo Ebrard, según las suposiciones de lo que pudo haber sido; al final de cuentas, ese triangulo entre Salinas, Camacho y Ebrard, es un mítico rumor de antaño de tres tecnócratas que hoy están en posiciones diferentes en la política.

Lo que algo ha caracterizado a Marcelo Ebrard es sin duda la lealtad, fue leal a Camacho Solís cuando este inició su carrera política sin ningún futuro visible en aquella vacilada del Partido del Centro Democrático, también fue leal a López Obrador cuando este lapidó su capital político en 2006. Marcelo ha gobernado la Ciudad de México sin protagonismo alguno, debido al papel que ha encabezado López Obrador contra el régimen calderonista, tan leal ha sido Marcelo Ebrard al movimiento de AMLO, que nunca se acercó a Calderón para buscar beneficios personales; para rematar, Ebrard impulsó leyes que ningún izquierdista de México había logrado sacar a flote: el aborto, el matrimonio entre homosexuales y el derecho a adoptar por parte de éstos.

Por eso me siento en la necesidad moral como lopezobradorista de hacer una defensa de Marcelo, porque también tiene aspiraciones legítimas y sería injusto llamarlo traidor, cuando también se ha jugado el pellejo con Obrador. Ahora es importante analizar, que los Obradoristas nos moriremos en la raya con Obrador si es necesario, nosotros somos el voto duro, somos los que ya estamos convencidos, pero hay un gran sector de la sociedad que no estaría dispuesto a votar jamás por Obrador, que sin embargo, si lo harían por Marcelo Ebrard; entonces, el gran dilema de la izquierda mexicana es cómo no salir divididos más de lo que ya se está, Obrador debe entender que por más legítimo que sea nuestro movimiento, ir únicamente acompañado del PT es ir a una elección en espera de un milagro, y más cuando por el PRD podría ir otro candidato.

Hay que recordar lo que pasó con Cárdenas en el 2000, que fue a una elección sin poca fuerza, que pecó de necedad cuando quizá el candidato pudo haber sido Porfirio Muñoz Ledo, hay que recordar a Heberto Castillo cuando declinó una candidatura para dejar paso libre a Cárdenas en 1988 porque el michoacano tenía más posibilidades de derrumbar al régimen. Si entramos en una lucha por el protagonismo estamos destinados al fracaso. Pienso que dos izquierdas en una elección es convertirnos hasta en cómplices del fortalecimiento de la derecha; dos izquierda en la próxima elección, es destinar a millones de mexicanos a una batalla destinada a perderse; dos izquierdas para el 2012, significaría una campaña, no para ganar la presidencia, sino para resignar a millones de mexicanos que quieren un cambio, de que este no sucederá.

Marcelo Ebrard debe pensar en la presidencia con congruencia, jamás pensar que podría ir acompañado de Acción Nacional en la boleta, si Ebrard quiere ser presidente, está en su legítimo derecho, pero antes, debe dar muestra de que su proyecto es el que defiende los intereses de millones y no el de un grupo de importantes empresarios; en fin, sigo pensando que Obrador es la opción, pero propongo que AMLO y Ebrard se tomen una cervezas y antes de ir al matadero, se pongan de acuerdo y sumen liderazgos….


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