8 de octubre de 2010

Calderón, monumento al cinismo…


Tuve oportunidad de recordar lo que fue la campaña presidencial de 2006 gracia a que mi amiga Brigitte Seumenicht, me invitó a dar una conferencia a sus alumnos de la Universidad Anáhuac y de la UCO sobre mercadotecnia política. Hablar de mercadotecnia política es una cosa muy diferente a hablar de política como tal, y digo lo anterior porque al hablar de marketing político puedo hacer un análisis de la forma como la campaña calderonista del 2006 fue muy efectiva para lograr bajar los 8 puntos que llevaba López Obrador; pero que a la vez, al ejercer el poder, podríamos encontrar muchos calificativos de peligrosidad en el calderonismo, más de los que se pudieron haber dicho de AMLO; a la vez, del tabasqueño no puedo defender su estrategia mediática, ya que no supo defenderse, como Denisse Dresser alguna vez se lo sugirió en plena campaña, de los ataques de guerra sucia que nada tenían que ver con su plataforma política, la cual, sigo defendiendo por ser el diagnóstico más preciso de lo que necesita este país.


Tenía la esperanza de que 4 años después de la famosa frase de “López Obrador es un peligro para México” acuñada por Dick Morris, Felipe Calderón, teniendo vergüenza de lo que ha convertido este país, pudiera tragarse esas palabras que repitieron hasta el cansancio y que polarizaron al país de tal manera que hoy, vivimos la mayor crisis política de México.


Hace dos días Calderón tuvo el descaro de declarar que López Obrador sí era un peligro para México, que no se había equivocado en los calificativos que le puso al tabasqueño hace 4 años, y ante semejante declaración, hago una legítima defensa del lopezobradorismo, porque los grandes errores que ha cometido López Obrador, sus muchas incongruencias, y la pérdida de rumbo de la izquierda mexicana, jamás serán tan dañinas como el periodo que ostentará Felipe Calderón en la presidencia, periodo que representa la continuidad de un régimen podrido del cual, su diminuto representante, es un rehén de los intereses más voraces que más han sangrado la dignidad de este país. Si Calderón tuviera vergüenza, en primera se callaría la boca, y en segunda, tendría que hacer una seria reflexión interior de su actuar como presidente y después, salir a pedir disculpas sinceras al pueblo de México, por contribuir 6 años más a degradar a este país, reflejado en una crisis en todos los aspectos públicos de México.


Calderón, por bien propio, tendría que hacer un acto de reflexión y pensar el cómo pasará a la historia; sus 30 mil muertitos y su simulación de estado, deberán ser texto integro de su biografía en wikipedia al paso de los años, el gran problema de Calderón es que su peligrosidad, a 4 años de ser presidente, está consumada, y esa peligrosidad se demuestra en que simuló pelear contra el crimen organizado, cuando en el fondo lo fortaleció; el que se decía ser el candidato de las clases medias no procuró fortalecerlas sino que prefirió mantener privilegios económicos de un minúsculo grupo; la peligrosidad de Calderón se refleja en el fortalecimiento de la mafia en el poder, llámese Azcárraga Jean o Elba Esther Gordillo; esa peligrosidad se refleja en acabar con las esperanzas de un país, que ya no tiene las ganas de ver en la clase política un cambio y que peor aún, el sistema caduco y corrupto está fortalecido sin tener opción visible a cambiarlo.


Todo eso es el calderonismo, que al paso de la historia habrá que ponerlo a nivel de como hoy percibimos a Iturbide, Santa Anna, Maximiliano, Porfirio Díaz o Victoriano Huerta, eso y cosas peores será el calderonismo para la historia de México. La batalla que tiene ganada AMLO sobre Calderón, no es la de la presidencia, es la de la historia, #soloeso…

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