15 de noviembre de 2010

La infamia Coppel…


¿Qué se pude esperar de los directivos de Coppel, después de la tragedia que sucedió el pasado 9 de noviembre en una de sus tiendas de Culiacán Sinaloa? No podemos esperar que tengan un sentido de justicia, esta no puede surgir después de los lamentables hechos donde murieron 6 trabajadoras que realizaban sus labores en condiciones de esclavitud; si la familia Coppel actuara con esa supuesta “responsabilidad social” que muchos empresarios mexicanos presumen, simplemente no hubiera sucedido tal tragedia. ¿Qué podemos esperar? Que simplemente hagan valer el apellido, que cantaleteen a las autoridades federales y locales los apoyos que han dado a los respectivos gobernantes que hoy ocupan sus puestos de elección popular, entre ellos el mismo presidente Calderón, y para efectos prácticos, simplemente sacar la chequera para no tratar de remediar lo irremediable, sino para apagar las llamas que pudieron haber surgido por un sentido de justicia.

Enrique Coppel Luken, dueño de las tiendas Coppel, escribió en 2006 una carta a sus 25 mil empleados de todo México, donde los invitaba a votar por Felipe Calderón, uno de los párrafos dice así: Nuestro México necesita un presidente del primer mundo, moderno, joven, con visión internacional y global, que vea al futuro, no un presidente de país subdesarrollado tipo (Fidel) Castro, de Cuba, o (Hugo) Chávez, de Venezuela, que ven al pasado, como sería el del PRD. Eso dice la carta que en su momento también fue parte del expediente de la guerra sucia que argumentó la Alianza por el Bien de Todos que encabeza López Obrador.

El martes 9 de noviembre, en una de las tiendas Coppel de Culiacán murieron 6 empleadas que realizaban un inventario en la tienda, murieron al estar encerradas y no poder salir cuando comenzó un incendio en dicha tienda; todos los accesos estaban con candados para que no pudieran salir al estar realizando el inventario y por “seguridad” de que no se fueran a robar nada, el humo las terminó asfixiando y ahora la tragedia puede ser un expediente más de la impunidad en México.

Después de la tragedia, la maquinaria empresarial Coppel empieza a amedrentar a los trabajadores para que no hablen de sus condiciones de trabajo con los medios periodísticos; tratan de hacer creer a la opinión pública de que fue un accidente y que por lo tanto los accidentes no se pueden prevenir. Este lamentable suceso será un folder más en el expediente de impunidad de nuestro sistema político mexicano, porque simplemente se habla de que las autoridades de la secretaría del trabajo del estado de Sinaloa, se limitarán a multar a la empresa con las sanciones administrativas correspondientes, dudo mucho que haya una trascendencia penal; basta con señalar que los Coppel son una familia cercana al calderonismo y que por lo tanto, como lo fue el caso de la guardería ABC el año pasado en Sonora, no habrá justicia, porque los apellidos en el México calderonista, siempre van a estar por arriba del estado de derecho.

A escasos días de cumplir los 100 años de que se llevó a cabo un simulacro de revolución en nuestro país, las formas del trabajo siguen teniendo esquemas de explotación, dándole forma a lo que podría ser una nueva esclavitud. Es lamentable que el poder económico que representan las familiar de dinero, esté por encima de nuestro marco legal y del poder que se dice gobernarnos.

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