30 de enero de 2011

El fondo no se ha tocado…

"Lo que surja de este momento
no lo determinará si nos podemos sentar juntos esta noche,
más bien, si podemos trabajar juntos mañana"
Barack Obama en su segundo discurso del Estado de la Unión.

En la cronología de los tiempos políticos de nuestro país, siempre voy a recordar el 2006 como un parte aguas en la vida pública de México. Soy de los convencidos de que se fraguó un fraude electoral, pero para mi eso ya es pasado. Más allá de eso, el 2006 lo identificaré como el inicio de una crisis política mayúscula donde cada actor político tiene gran responsabilidad; crisis que frenó los avances democráticos del país y que dejaron un vacío de poder que todos desean ocupar, desde los mismos que ostentan el poder, que al no poder ejercerlo legítimamente, inventaron la guerra contra el narco y que hoy, la siguen defendiendo a pesar de su fracaso; la misma izquierda, a la que yo considero que le robaron la elección de hace 5 años y que no supo manejar el capital político ganado en esa elección, e igualmente, el priismo que siendo disciplinado, nos trata de convencer de que ya cambió y que está dispuesto a volver a Los Pinos con las mismas prácticas de toda la clase política, lanzado al mercado a personajes hechos al vapor que se sustentan en estrategias publicitarias y populistas más que en mostrarse como verdaderos estadistas.

A 5 años del 2006, visualizo que los grupos políticos pretenden escalar en sus posiciones y ostentar el poder en el ya clásico marco de la simulación de estado en la que vivimos; para eso, están dispuestos a cometer toda clase de ilegalidad y sacrifican la estabilidad política del país por sus ambiciones. No concibo que a 5 años del 2006 los partidos y los diferentes actores políticos no hayan puesto reglas claras para la armonía política; desde la ineficiencia panista, la frustración de la izquierda y el cinismo priista de presentarse con el trillado cuento del “nuevo” PRI, la crisis política sigue en aumento por ese afán desmedido de obtener poder. No es posible que el 2006 no nos haya dejado ninguna enseñanza y que sigamos reventándonos el show de cada elección estatal donde el lodazal es la característica típica de cada proceso electoral.

Para muestra Guerrero, donde a escasas 2 horas de comenzar a conocer los resultados electorales de esa polémica elección, el ganador, sea Aguirre o sea Añorve, festejarán con euforia desmedida al estilo que Calderón festejó en la madrugada del jueves 6 de julio su supuesto triunfo sobre López Obrador, sin darse cuenta de la crisis política que tendría que enfrentar por tanto odio generado y tanta infamia dicha durante la campaña.

Más allá de las reformas electorales de 2007, el país necesita una purificación profunda para poder estar en armonía. Lo que vamos a ver en cada proceso electoral de este año será posiblemente la antesala de lo que vamos a ver en el 2012, una nueva carnicería política para llenar al país de mala vibra y pasar 6 años más con un país polarizado por las tremendas diferencias políticas. La renovación política del país no se va a dar bajo el actual esquema de polarización que debimos de haber superado después del 2006, la elección de hoy en Guerrero demuestra por enésima vez que nuestro sistema político está agotado.
-
Por último, espero que pronto podamos estar en un verdadero ambiente de civilidad política, donde los mejores hombres y mujeres gobiernen con afán de mejorar el país, no de satisfacer sus ambiciones personales, que nunca más un costal de cemento se cambie por un voto…. pidamos lo imposible.

No hay comentarios: