1 de enero de 2011

Entre el 10 y el 11…

México pasó con más pena que gloria el famoso año del Bicentenario. Las circunstancias políticas y sociales de México eran razón suficientes para meter debajo de la alfombra un festejo que quedó únicamente en el protocolo de las fechas; en 2010 no había nada que festejar, el gobierno prefirió el optimismo desbordado como morfina del desastre nacional, en vez de pensar en crear un nuevo pacto social, eso si hubiera sido motivo de festejo, no el patrioterismo de las dos fechas que han marcado nuestra historia con falsos bríos de grandeza.

El 2010 afortunadamente terminó, viéndolo como una forma de comenzar un 2011 que traiga cosas mejores para México o ya de plano, menos peores. El fin del año 2010 representa para México un año que acrecentó la crisis social en la que vivimos, año en el que se acumularon más de 30 mil muertos en el régimen calderonista y año del naufragio político, donde las baterías de los poderes fácticos, se empeñan en imponer para el próximo año, un nuevo gerente que les mantenga sus privilegios.


Desafortunadamente los sucesos políticos, sociales y económicos, no se viven por años, sino por tiempos; el término del año nos ayuda mentalmente a afrontar nuevos retos o simplemente tener nuevas esperanzas; sin embargo, los tiempos calderonistas, tan grises y funestos, son parte de una cronología que parece terminará cuando Calderón entregue a alguien la banda presidencial que lo sucederá, sin tener como garantía un cambio. El 2011 será el penúltimo año de gobierno Calderonista, gobierno del que únicamente se mantiene por obra y gracias de un sistema que le conviene la simulación en vez de la transformación, si esta última palabra fuera el objetivo de nuestro sistema, el calderonismo ya se hubiera derrumbado, pero como Calderón no transforma nada, el sistema lo mantendrá, con la esperanza de poner a otro, el cual, ya sabemos que trabaja en el Estado de México con la maquinara a su favor.


El 2011 no será el año de la transformación, será el año de la continuidad, de la misma retórica gubernamental que “reprueba enérgicamente” todo lo que no puede resolver; el 2011 no será el año de la educación, ni del cambio en la política económica, mucho menos de la seguridad; 2011 será simplemente un año más de Calderonismo. Dentro de todo lo frio y realistas que soy para visualizar lo que será el 2011, sólo nos queda la esperanza como defensa personal ante las circunstancias, y si es posible, nos queda nuestra capacidad de organización como parte de una sociedad civil agraviada por nuestra clase política; sino no nos convencemos que el sistema político está agotado y que igualmente los partidos políticos y sus representantes no son parte de la solución sino del problema, seguiremos condenados a seguir siendo sometidos por las falacias del sistema; tendremos como sociedad, que ver en nuestras manos y nuestra conciencia, la única forma de resolver los grandes problemas que aquejan a México, si esperamos a que Peña Nieto sea el próximo presidente de México, sencillamente que jodidos estamos y que pequeña visión de México tenemos; hay que estar preparados para un 2011 quizá igual o peor que el año que acaba de terminar, pero con conciencia de que la política, en la forma en la que opera, dejó de funcionar, y por lo tanto, convencernos de que es urgente nuevas formas de organización para refundar tan necesariamente la república.


A todos los que en casi 3 años han leído poco o mucho este blog, mi agradecimiento y mis mejores deseos en este 2011, deseando que este país, sea para todos y de todos.... Pidamos lo imposible

2 comentarios:

aplj dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
aplj dijo...

Te faltó comentar cuales son las perspectivas económicas para 2011, como estas:

La mayoría de los bancos norteaméricanos que fueron rescatados en la crisis inmobiliaria del 2008 estan en bancarrota, es posible que la recuperación económica mundial se venga abajo, por este hecho y por el estado económico de España, Portugal, Grecia e Irlanda.

La entrada de capitales golondrinos a las reservas nacionales motivados por la diferencia en las tasas de interés entre México (4.5%) y Estados Unidos (0.1 o 0%), que de alguna manera mantienen de forma artificial el tipo de cambio - ojo cuando las tasas de interés en Estados Unidos suban, por que ya sabes que pasará -

Las noticias que suenan por ahí de las inmobiliarias mexicanas como Su Casita al borde de la quiebra porque sus compradores no pagan, y sus acreedores con los nervios de punta.

La inflación que se espera para este primer semestre, aumento en las tarifas de taxis, alimentos, y la espiral que viene.

El agotamiento de las reservas del petróleo y el cálculo que hizo el congreso del precio del petróleo que no dejará margen de error, si hay una variación en los precios internacionales provocará un déficit bueno en el presupuesto.

Pero no es para tanto, finalmente los de allá arriba tratarán de aparentar que todo va de maravilla, porque ninguna canija política económica es efectiva si la percepción del público va en picada.

Ya quiero ver que se van a inventar para que la confianza de los consumidores los mantenga en calma antes de la tormenta.