15 de enero de 2011

Feminicidios en el Estado de México…


Estamos más concentrados en la cuestión electoral, que en la situación de extrema violencia en el país. El día de hoy (15 de enero) el periódico reforma nos da una nueva estadística; en el país se siguen rompiendo records en torno a la violencia, del 1 al 14 de enero se registraron 507 muertos, lo que da el título al 2011 como el año con el inicio más violento del sexenio. La cuestión electoral se convierte en una fábrica de patrañas para escuchar pendejada y media de cómo poder solucionar el problema; por un lado, Humberto Moreira arremete contra el panismo por su ineficacia en el poder, Humberto Moreira no tiene capacidad de autoevaluarse después de haber dejado un estado como Coahuila con serios problemas de seguridad y violencia, prefiere el falso aplauso de la clase política priista que sueña con la ilusión del botín del 2012.
Moreira es crítico del panismo, entra al juego de dimes y diretes, tiene la puntada de decir, al estilo foxista, que el PRI sacará a las tepocatas de los pinos; la estrategia por parte de las fuerzas políticas entre PRI y PAN es clara: el priismo responsabilizará de todos los problemas del país al gobierno federal, mientras que el PAN echará la bolita a los gobiernos estatales y municipales donde el PRI gobierna al 60% de los mexicanos. La política se convierte en una insensata manera de ver lo que sucede en el país, con el único objetivo de ganar poder, sin ver una clara realidad de lo que está sucediendo en todo México, que es la ineficacia del estado ante los grandes problemas que padece la nación.

El problema de la violencia en México muestra duros episodios, todas las muertes y el crimen en general es lamentable, pero hay muertes en particular que siguen demostrando que este país se nos está pudriendo; dos caso en particular, Marisela Escobedo y Susana Chávez, la primera que fue acribillada frente a palacio de gobierno en Chihuahua después de que remó contra corriente por detener al asesino de su hija, pidió a gritos a las autoridades que se esclareciera el caso, y la respuesta fue la burocracia, la corrupción, la impunidad, el descaro, el sínico silencio que terminó con la muerte de Escobedo. El otro caso es el de Susana Chávez, que paradójicamente fue la creadora del lema “ni una más” en referencia a las muertas de Juárez y que en días pasados, fue asesinada para convertirse en “otra más”; ambas muertes fueron en Chihuahua, estado donde gobierna el PRI en la figura de Cesar Duarte y donde no hay capacidad de análisis por parte de Moreira para pensar que también está intestado de tepocatas, que más bien sirve para armar estructura electoral en vísperas del 2012, para eso sirve Chihuahua al priismo.

Del norte nos brincamos al estado de México, donde el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres desechó la alerta de violencia de género en ese estado, con la clara intención de proteger al gobierno de Peña Nieto y sobre todo proteger su posible candidatura a la presidencia de México, estamos nuevamente ante un episodio donde las instituciones están al servicio de la clase política y no a favor de la aparente democracia, esto es una muestra clara de la simulación de estado en la que vivimos. No se puede permitir, por puro sentido común, que se proteja la imagen de Peña Nieto sobre las alarmantes cifras de asesinatos de mujeres en el Estado de México. Nuestro sistema político, derruido y podrido, sigue dando muestras de que aún respira, la propaganda oficial y los poderes fácticos, en concreto Televisa, harán que por ningún motivo se sepa de los feminicidios en el gobierno de Peña Nieto; lo único rescatable de este episodio, es darnos cuenta quien no debe ser el próximo presidente.

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