31 de enero de 2011

Guerrero y la izquierda….


Sinceramente pensé que el final sería de fotografía, pensé que habría un episodio de voto por voto casilla por casilla, pensé que la ingobernabilidad sería extrema, sencillamente pensé que la elección de Guerrero se iría a tribunales. A pesar del cochinero que fue esta elección por parte de las dos fuerzas políticas que encabezaron la contienda, la diferencia de 14 puntos con los que Angel Aguirre ganó la elección, hace prácticamente imposible que el priismo argumente en tribunales que les robaron la elección; sería cínico pensar en reclamar algo que tampoco dieron: limpieza electoral. Quisiera estar escuchando la euforia desbordada de Humberto Moreira y Beatriz Paredes si el resultado los hubiera favorecido, hablarían de certeza y pedirían madurez, como lo está haciendo Aguirre, a su contrincante perdedor. Podemos concluir que esta elección es un ejemplo claro de la insensatez política mexicana, así nada más.
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El pobre ejercicio democrático que ofreció Guerrero, nos lleva a analizar el panorama político del 2011; más allá de la crisis política que se generará en el estado, donde será imposible una operación cicatriz a corto plazo, tenemos que hablar en términos electorales. El triunfo del PRD en Guerrero, posiciona a Marcelo Ebrard como un serio aspirante a ser candidato de la izquierda mexicana a la Presidencia de la República. Es necesario recordar que AMLO condicionó la candidatura de Aguirre, si el ex senador priista no firmaba una serie de compromisos, mismos que Aguirre se negó a firmar. AMLO debe de entender que el movimiento no puede ser él, desde un punto de vista estratégico; defiendo su lucha y su causa, más no puedo defender una estrategia errónea basada simplemente en tratar de imponer su voluntad, mucho menos voy a defender a la izquierda chuchista, que ha optado por el esquema de las alianzas políticas para obtener posiciones de poder, porque viendo el panorama fríamente ¿qué izquierda puede representar Angel Aguirre? Ninguna. Angel Aguirre simplemente fue la pieza ideal para seguir manteniendo la posición que está por dejar Zeferino Torreblanca, mismo que representó un gobierno carente de sensibilidad hacia la sociedad, así que tampoco hay mucho que festejar, cuando al final de cuentas, el nuevo gobernador es un priista convertido al perredismo.

Vuelvo al aspecto electoral y a la carrera rumbo al 2012; como campo de batalla, Guerrero representó un duro descalabro al priismo que soberbiamente, ya se imaginaba ganar todo en el 2011 y por lo tanto, también la presidencia en el 2102. La presencia de Peña Nieto en Guerrero no impactó en las preferencias electorales ni haciendo giras a lado de la gaviota con sus horribles camisas verdes. Por lo menos, en esta elección el peñanietismo no fue factor para el triunfo, simplemente su imagen pasó sin pena ni gloria por el estado de Guerrero, lo que debe hacer pensar a los priistas, qué tan correcta está siendo su estrategia de posicionamiento. La vida en rosa de Peña Nieto ya le hemos visto en otras ocasiones en la figura de Martha Sahagún y Vicente Fox y no tenemos el mejor recuerdo de ello. El priismo tiene que bajarle dos rayitas a su soberbia y replantear la estrategia por medio de propuestas.

En los caminos de la izquierda, Marcelo Ebrard pasará semanas tranquilo. Mientras la supervía que está construyendo no dé de que hablar, Ebrard puede seguir presumiendo su estrellita en la frente por haber apoyado el candidato ganador; mientras tanto, el lopezobradorismo seguirá desgastándose en el Estado de México para impedir la alianza. Ebrard optará por los resultados y el pragmatismo para empezar a ganar posicionamiento dentro de la izquierda; podrán criticar su acercamiento con el PAN, podrán tacharlo de traidor, pero Marcelo tiene un legítimo derecho de aspirar a la presidencia, y cuando AMLO trata de acaparar el espectro político por medio de su causa, Ebrard tendrá que buscar la forma de dar golpes certeros para ganarle la candidatura a AMLO, que tarde o temprano tendrá que entender que su estrategia es errónea.

Al final de cuentas deseo una izquierda no dividida, propositiva, donde Marcelo y el peje tengan cabida juntos en el mismo proyecto, la civilidad política de TODAS las corrientes le hace bastante bien al país, una izquierda inteligente con propuesta es tan necesaria como una derecha que vaya por el mismo sentido… Pidamos lo imposible.

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