11 de marzo de 2011

EL DESASTRE DE PEÑA NIETO EN EL EDOMEX Por Ernesto Armendáriz


En la antesala de la sucesión presidencial del año 2012 y ante la debacle del panismo por los pésimos resultados durante los últimos 11 años, el PRI se reposicionó ganando gubernaturas y mayorías parlamentarias, posibilitando su restauración en la Presidencia. Con el visto bueno de los grupos empresariales más poderosos y un candidato promovido indiscriminadamente en los medios masivos de comunicación, se tiene un escenario aparentemente lineal en donde el PRI se encamina de manera firme hacia Los Pinos. La realidad, sin embargo, contradice los buenos augurios de los grupos oligarcas y del priismo, pues la gestión de Peña Nieto es en todos los sentidos un fracaso y un desastre, y los estragos de su gobierno se manifiestan en un rechazo de la población mexiquense hacia el PRI, siendo necesaria la socialización de esta información para que la población del resto del país vea el riesgo potencial que representa Peña Nieto como Presidente del país.


El estado de México es la entidad con mayor población de todo el país, con un total de 10 millones y medio de habitantes y, producto de los acuerdos con el gobierno federal de Felipe Calderón que al final le costaron el cargo a Fernando Gómez Mont, ex secretario de Gobernación, recibe el más alto presupuesto de todas las entidades federativas del país: un total de 148 mil millones de pesos para el año 2011; en términos porcentuales, Peña Nieto ha tenido un incremento presupuestal del 70%, considerando que en el año 2005 la entidad tenía un presupuesto de sólo 87 mil millones. El presupuesto del edomex es inclusive superior al del Gobierno del Distrito Federal, que en el 2011 dispondrá de 137 mil millones de pesos. La comparación permite, evidentemente, exhibir como el GDF canaliza con extraordinarios resultados su presupuesto a la política social, mientras el estado de México, con más dinero, tiene un rezago inocultable en materia social frente al GDF.


A pesar de lo anterior, Peña Nieto ha rebasado excesivamente el endeudamiento del estado: su deuda pública estatal y municipal en 2005 equivalía a 31 mil millones de pesos, mientras que en 2011 suma un total de 37 mil millones, lo que representa un incremento en su deuda del 17%.


Con más presupuesto que cualquier otra entidad del país, Peña Nieto ha mantenido en la pobreza a la población mexiquense. La población clasificada en situación de “pobreza alimentaria”, es decir, que no supera la media para consumir tres alimentos diarios o que en términos llanos padece hambre, se incremento: mientras en el año 2005 había 1 millón 999 mil personas en esta situación, en el año 2008 había 2 millones 185 mil habitantes padeciendo hambre todos los días. El desempleo también se disparó en el edomex durante la gestión de Peña Nieto: mientras que el 2005 la tasa de desempleo estatal era de 5%, en el 2010 el porcentaje de población desempleada llego al 7%.


La pesadilla de la inseguridad tiene en las mujeres del estado de México a sus principales víctimas. Lejos de lo que todo mundo pudiera imaginarse, no es Chihuahua ni Ciudad Juárez donde se cometen más feminicidios: lo es el Estado de México, en donde ocurrieron 672 asesinatos de mujeres de septiembre del 2005 a agosto de 2009, el mayor número que en cualquier otra entidad federativa de México. Siguiendo con este panorama alarmante, el 89% de estos casos no han sido esclarecidos, es decir, permanecen impunes. La mayoría de las mujeres asesinadas eran amas de casa y estudiantes, entre los 11 y los 40 años de edad, teniendo a Tlalnepantla, Ecatepec y Naucalpan entre los municipios donde más asesinatos de odio se cometen en contra de las mujeres.


Los robos y los secuestros se han incrementado durante la gestión de Peña Nieto. Mientras que en 2005 se denunciaron 234 mil robos en toda la entidad, en el 2010 la cifra se incremento a 267 mil, lo que represento un incremento del 14%. Y en materia de secuestros las cosas no son promisorias: mientras que en 2005 se denunciaron 46 secuestros, el número subió a la alarmante cifra de 172 secuestros durante el año 2010, lo que significa un incremento del 273%.


Por todo lo anteriormente expuesto, queda perfectamente clara la inviabilidad del proyecto Peña Nieto para la sucesión presidencial del 2012. Como lo hemos señalado reiteradamente, Peña Nieto es mercadotecnia, su fortaleza reside única y exclusivamente en la propaganda de radio y televisión, situación que sin embargo no parece influir demasiado entre la población mexiquense, quienes muestran una disposición para generar un voto de castigo hacia el PRI el 3 de julio del 2011. De la fuerza opositora organizada en torno a la candidatura de Alejandro Encinas y apoyada por López Obrador, dependerá en gran medida si este voto es suficientemente mayoritario como para derrotar al PRI en el edomex y generar con ello las condiciones más propicias para un cambio verdadero en el 2012.

7 de marzo de 2011

Al PRI no le dio la gana cambiar…

¿Cuál podría ser el argumento de fondo para que el PRI regrese a Los Pinos? ¿Cuál es la razón principal para pensar que el PRI es la mejor opción para ocupar la Presidencia de la República en el 2012? ¿Cuál es esa razón que buscamos los mexicanos más allá de la maquinaria mediática y el gasto excesivo en la imagen de Enrique Peña Nieto? ¿Por qué tendríamos que sentir tranquilidad y no ver como un riesgo que el PRI vaya arriba en las preferencias electorales? Cuestionamientos hay de sobra para un partido que sigue siendo el mismo que aquel que dejó el poder en el año 2000 y que simplemente está aprovechando la inoperancia de Acción Nacional como gobierno y de la izquierda mexicana como opción de cambio.

El 4 de Marzo, Humberto Moreira tomó protesta como nuevo líder del revolucionario institucional. No recuerdo tanta algarabía por un aniversario del PRI desde que este partido político era una invencible maquinaria. Creo que la posibilidad de regresar a los pinos, ha generado un sentimiento de nostalgia a los militantes de este partido, sin darse cuenta de que sus formas de operar son las mismas que cuando dejaron el poder. El PRI y todos los partidos políticos en la actualidad son patéticos; empezando por el PAN y su falta de autocrítica por los 10 años que han ocupado el poder sin haber dejado las bases para transformar al país; el PRD por su naufragio político al que lo ha llevado Jesús Ortega, que piensa que en alianza con Acción Nacional pueden obtener espacios de poder; y el PRI, por su soberbia excesiva, su clientelismo y sus formas de hacer política a la vieja usanza.



Los partidos políticos hoy pasaron de moda; sin embargo, nuestro sistema no nos da más opción que de tachar en una boleta al partido que queramos que nos gobierne; hay distintas formas de votar por parte de los ciudadanos, empezando por el anticuado voto duro que sin mayor análisis del entorno, se tacha al mismo partido en todas las boletas sin saber que persona va en cada puesto de elección popular, afortunadamente este voto está en extinción; existe el voto razonado que va por el proyecto y la persona más allá del partido político, que para mí es la forma idónea de votar. Ante la seria posibilidad de que el PRI gane la elección presidencial del 2012, no vemos que este partido trate de convencernos con un proyecto sino con el simple argumento triunfalista de que ganarán, pero sin saber para qué quiere volver a ser gobierno.



En la toma de posesión de Humberto Moreira el pasado 4 de marzo, mismo día en que Coahuila se estaba incendiando por el crimen organizado, el cual fue el estado que Moreira dejó de gobernar para dirigir al PRI, vimos en los priista ese ruin adoctrinamiento de la maquinaria de antaño, escuchamos el aplauso desbordado de una militancia aborregada que no es capaz de cuestionar a su instituto político, sino de ver el panorama electoral al estilo que las masas se apasionan con sus equipos de futbol, vimos un priismo que quiere ganar por ganar, como si lo que estuviera en disputa fuera un trofeo. No veo esa crítica a la falta de proyecto de Enrique Peña Nieto, veo que están endiosados con las encuestas que lo ponen como el próximo presidente de México, no veo que el PRI haya madurado a lo largo de 10 años que no ha gobernado desde la presidencia pero que ha sido gobierno en diferentes estados y que por lo tanto, también es responsable de la situación política, social y económica en la que se encuentra el país.



El priismo debería tomarse mucho más en serio sus posibilidades de regresar a la presidencia de la República, no debería estar aventando demagogos discursos triunfalistas cuando el país está sumergido en una profunda crisis política, deberían preocuparse por qué ofrecer si el voto ciudadano los favorece; si siguen en su actitud relajada y soberbia, tendremos los elementos suficientes para seguir pensando que el PRI es el mismo de siempre, incapaz de ver más allá de sus ambiciones electorales.

6 de marzo de 2011

Alianzas políticas.

La postura intransigente de López Obrador de ir contra las alianzas políticas tiene suficiente razón de ser; para explicar esto, siempre digo que defiendo la legítima intransigencia de AMLO en pensar que es una incongruencia mayúscula ir en un mismo proyecto con Acción Nacional. Tiene razón. Sigo pensando que a 5 años del fraude electoral su proyecto alternativo de nación sigue estando vigente; el sistema legitima a AMLO por las circunstancias políticas, sociales y económicas en las que se encuentra México. Dudo que AMLO pueda llegar a ser presidente de la nación, tenemos el pésimo hábito de hablar en términos de preferencias electorales y no en cuestión de qué es lo que necesita el país; este es el punto, bajo el esquema en el que funciona la política, por lo que AMLO no podrá llevar su proyecto a la presidencia, porque sigue peleado con la profesionalización de la comunicación y el marketing político. El proyecto de AMLO desde mi punto de vista, sigue siendo defendible, el gran problema es el constante golpeteo al que está expuesto y que no tiene forma o estrategia para frenar, revertir y hasta de capitalizar a su favor.

El gran problema es que en términos generales nuestro sistema político está agotado. La política mexicana funciona bajo el esquema de ganar poder sin saber para qué se quiere ese poder. El esquema de alianzas políticas entre Acción Nacional y el PRD, ha resultado un negocio para chingar al PRI en términos electorales, sin pensar la forma cómo hacer que comulguen los dos partidos para hacer una alianza de gobierno en beneficio de la sociedad; debo mencionar que en el caso de Oaxaca estuve a favor de la alianza entre las fuerzas políticas que llevaron a Gabino Cué al poder, simplemente porque en México hay muchos “Mexicos” y uno de ellos es Oaxaca con todo su atraso y lo que representó el PRI en ese estado; no había forma de sacar del gobierno al priismo más atroz y tratarle de dar un rumbo diferente sino era por medio de una alianzas para postular a un personaje con legitimidad política como Gabino Cué.


Pero pensar que hay sustento para defender las alianzas políticas entre PAN y PRD en otros estados o para disputar la presidencia, no tiene razón de ser. Todas las fuerzas políticas están totalmente desprestigiadas, alejadas de la sociedad y simplemente actúan por el empoderamiento de sus actores, no para darle poder a la sociedad. El escenario actual de la política está cimentado en las encuestas de preferencias electorals, no en ponernos a pensar cuál es el proyecto que más necesita nuestro país, empezando primeramente que no hay proyectos políticos sino simplemente actores políticos. Hay euforia por ganar poder pero no hay ideas para transformar este país, es lamentable que no podamos consolidar una democracia pensante donde detallemos el rumbo exacto que debemos tomar como nación. Por eso no creo en los partidos políticos, porque sus actores soberbios y por ser ajenos a la realidad nacional, por eso urge encontrar nuevas formas de organización política, sino lo hacemos, seguiremos destinados al naufragio como nación.


El gran problema que tenemos como sociedad para encontrar un nuevo sistema político, es que estamos trepados en un tren que es casi imposible de frenar, me refiero a que no hay tiempo ni margen suficiente para tratar de repensar el país; los reflectores no están diseñados para señalar que nuestro sistema está agotado, sino más bien, todo el sistema funciona para que las mismas fuerzas políticas lo sigan alimentando. Tan es así que no importa cómo se piense ni que se represente si se tiene oportunidad de llegar al poder como sea, y llegando a él, no se sepa cómo actuar; en este esquema, los actores están en comunión con nuestro ruin sistema político. Urgen cambiarlo…. Pidamos lo imposible.