7 de marzo de 2011

Al PRI no le dio la gana cambiar…

¿Cuál podría ser el argumento de fondo para que el PRI regrese a Los Pinos? ¿Cuál es la razón principal para pensar que el PRI es la mejor opción para ocupar la Presidencia de la República en el 2012? ¿Cuál es esa razón que buscamos los mexicanos más allá de la maquinaria mediática y el gasto excesivo en la imagen de Enrique Peña Nieto? ¿Por qué tendríamos que sentir tranquilidad y no ver como un riesgo que el PRI vaya arriba en las preferencias electorales? Cuestionamientos hay de sobra para un partido que sigue siendo el mismo que aquel que dejó el poder en el año 2000 y que simplemente está aprovechando la inoperancia de Acción Nacional como gobierno y de la izquierda mexicana como opción de cambio.

El 4 de Marzo, Humberto Moreira tomó protesta como nuevo líder del revolucionario institucional. No recuerdo tanta algarabía por un aniversario del PRI desde que este partido político era una invencible maquinaria. Creo que la posibilidad de regresar a los pinos, ha generado un sentimiento de nostalgia a los militantes de este partido, sin darse cuenta de que sus formas de operar son las mismas que cuando dejaron el poder. El PRI y todos los partidos políticos en la actualidad son patéticos; empezando por el PAN y su falta de autocrítica por los 10 años que han ocupado el poder sin haber dejado las bases para transformar al país; el PRD por su naufragio político al que lo ha llevado Jesús Ortega, que piensa que en alianza con Acción Nacional pueden obtener espacios de poder; y el PRI, por su soberbia excesiva, su clientelismo y sus formas de hacer política a la vieja usanza.



Los partidos políticos hoy pasaron de moda; sin embargo, nuestro sistema no nos da más opción que de tachar en una boleta al partido que queramos que nos gobierne; hay distintas formas de votar por parte de los ciudadanos, empezando por el anticuado voto duro que sin mayor análisis del entorno, se tacha al mismo partido en todas las boletas sin saber que persona va en cada puesto de elección popular, afortunadamente este voto está en extinción; existe el voto razonado que va por el proyecto y la persona más allá del partido político, que para mí es la forma idónea de votar. Ante la seria posibilidad de que el PRI gane la elección presidencial del 2012, no vemos que este partido trate de convencernos con un proyecto sino con el simple argumento triunfalista de que ganarán, pero sin saber para qué quiere volver a ser gobierno.



En la toma de posesión de Humberto Moreira el pasado 4 de marzo, mismo día en que Coahuila se estaba incendiando por el crimen organizado, el cual fue el estado que Moreira dejó de gobernar para dirigir al PRI, vimos en los priista ese ruin adoctrinamiento de la maquinaria de antaño, escuchamos el aplauso desbordado de una militancia aborregada que no es capaz de cuestionar a su instituto político, sino de ver el panorama electoral al estilo que las masas se apasionan con sus equipos de futbol, vimos un priismo que quiere ganar por ganar, como si lo que estuviera en disputa fuera un trofeo. No veo esa crítica a la falta de proyecto de Enrique Peña Nieto, veo que están endiosados con las encuestas que lo ponen como el próximo presidente de México, no veo que el PRI haya madurado a lo largo de 10 años que no ha gobernado desde la presidencia pero que ha sido gobierno en diferentes estados y que por lo tanto, también es responsable de la situación política, social y económica en la que se encuentra el país.



El priismo debería tomarse mucho más en serio sus posibilidades de regresar a la presidencia de la República, no debería estar aventando demagogos discursos triunfalistas cuando el país está sumergido en una profunda crisis política, deberían preocuparse por qué ofrecer si el voto ciudadano los favorece; si siguen en su actitud relajada y soberbia, tendremos los elementos suficientes para seguir pensando que el PRI es el mismo de siempre, incapaz de ver más allá de sus ambiciones electorales.

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