6 de marzo de 2011

Alianzas políticas.

La postura intransigente de López Obrador de ir contra las alianzas políticas tiene suficiente razón de ser; para explicar esto, siempre digo que defiendo la legítima intransigencia de AMLO en pensar que es una incongruencia mayúscula ir en un mismo proyecto con Acción Nacional. Tiene razón. Sigo pensando que a 5 años del fraude electoral su proyecto alternativo de nación sigue estando vigente; el sistema legitima a AMLO por las circunstancias políticas, sociales y económicas en las que se encuentra México. Dudo que AMLO pueda llegar a ser presidente de la nación, tenemos el pésimo hábito de hablar en términos de preferencias electorales y no en cuestión de qué es lo que necesita el país; este es el punto, bajo el esquema en el que funciona la política, por lo que AMLO no podrá llevar su proyecto a la presidencia, porque sigue peleado con la profesionalización de la comunicación y el marketing político. El proyecto de AMLO desde mi punto de vista, sigue siendo defendible, el gran problema es el constante golpeteo al que está expuesto y que no tiene forma o estrategia para frenar, revertir y hasta de capitalizar a su favor.

El gran problema es que en términos generales nuestro sistema político está agotado. La política mexicana funciona bajo el esquema de ganar poder sin saber para qué se quiere ese poder. El esquema de alianzas políticas entre Acción Nacional y el PRD, ha resultado un negocio para chingar al PRI en términos electorales, sin pensar la forma cómo hacer que comulguen los dos partidos para hacer una alianza de gobierno en beneficio de la sociedad; debo mencionar que en el caso de Oaxaca estuve a favor de la alianza entre las fuerzas políticas que llevaron a Gabino Cué al poder, simplemente porque en México hay muchos “Mexicos” y uno de ellos es Oaxaca con todo su atraso y lo que representó el PRI en ese estado; no había forma de sacar del gobierno al priismo más atroz y tratarle de dar un rumbo diferente sino era por medio de una alianzas para postular a un personaje con legitimidad política como Gabino Cué.


Pero pensar que hay sustento para defender las alianzas políticas entre PAN y PRD en otros estados o para disputar la presidencia, no tiene razón de ser. Todas las fuerzas políticas están totalmente desprestigiadas, alejadas de la sociedad y simplemente actúan por el empoderamiento de sus actores, no para darle poder a la sociedad. El escenario actual de la política está cimentado en las encuestas de preferencias electorals, no en ponernos a pensar cuál es el proyecto que más necesita nuestro país, empezando primeramente que no hay proyectos políticos sino simplemente actores políticos. Hay euforia por ganar poder pero no hay ideas para transformar este país, es lamentable que no podamos consolidar una democracia pensante donde detallemos el rumbo exacto que debemos tomar como nación. Por eso no creo en los partidos políticos, porque sus actores soberbios y por ser ajenos a la realidad nacional, por eso urge encontrar nuevas formas de organización política, sino lo hacemos, seguiremos destinados al naufragio como nación.


El gran problema que tenemos como sociedad para encontrar un nuevo sistema político, es que estamos trepados en un tren que es casi imposible de frenar, me refiero a que no hay tiempo ni margen suficiente para tratar de repensar el país; los reflectores no están diseñados para señalar que nuestro sistema está agotado, sino más bien, todo el sistema funciona para que las mismas fuerzas políticas lo sigan alimentando. Tan es así que no importa cómo se piense ni que se represente si se tiene oportunidad de llegar al poder como sea, y llegando a él, no se sepa cómo actuar; en este esquema, los actores están en comunión con nuestro ruin sistema político. Urgen cambiarlo…. Pidamos lo imposible.

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