31 de julio de 2011

¿Para qué está diseñado el Obradorismo?

Hay algo que en verdad me da coraje y tristeza; he recibido más insultos, mentadas y toda clase de improperios por parte de obradoristas fanatizados debido a mis críticas al movimiento de López Obrador y pensar que Marcelo Ebrard debe ser el candidato de la izquierda, que insultos de panistas cuando mis juicios hacia el calderonismo eran hechos más por las vísceras que por la propia razón; pero está bien, al final de cuentas es parte del juego y me gusta jugarlo, pero si pienso que es una delgada línea lo que podría diferenciar a muchos seguidores del peje de Anders Behring Breivik.





El lopezobradorismo ha entrado desde hace mucho tiempo al terreno del blanco o del negro. Se le odia o se le ama, los que estamos en el terreno de ni amarlo y mucho menos de odiarlo, los que apoyamos a AMLO pero lo criticamos, entramos dentro del absurdo fanatismo de ciertos seguidores en el concepto de traidores. Ningún problema.




El lopezobradorismo ha dado el diagnóstico más exacto de la tragedia que vive este país, su gran problema es que no supo o no ha sabido dar lectura a ese discurso. El discurso obradorista lo entienden los que conceptualizan de manera muy clara las tremendas injusticias y aberraciones del sistema político mexicano; en términos generales lo entienden y justifican las personas que están sumamente politizadas. Un error del obradorismo es tratar de vender el mismo discurso a quienes sencillamente no les interesa la política, un gran número de ciudadanos que entran en el terreno apolítico y que su conceptualización la forman dentro de los límites de su ingreso y su bienestar. Si bien es claro que hay millones de mexicanos en pobreza y que eso es la materia sustancial de la lucha obradorista, también son ciudadanos que están más preocupados por el sustento diario que por los 10 puntos para el renacimiento de México que presentó el peje en busca de la presidencia de México en el 2012. Aunado a que la lectura del discurso obradorista no ha sido fácil, los errores del movimiento, que han sido muchos y esa falta de autocrítica, me hacen visualizar que será muy difícil el arribo de Andrés Manuel a la presidencia el año que viene.




Pienso al final de cuentas, que las causas que argumenta López Obrador son más legítimas que nunca, pero no por ser legítimas todos están dispuestos a votarlas; por lo que quieran, llámese ignorancia, desconocimiento, por culpa de Televisa, por culpa de la mafia, hoy hay millones de mexicanos que están dispuestos a votar por Enrique Peña Nieto, así de triste. Una legítima incongruencia del lopezobradorismo, es ser un duro crítico del sistema político mexicano pero buscar por medio de él, el arribo al poder. El lopezobradorsimo descalifica las instituciones públicas, y con toda razón, pero también busca por esas propias instituciones la presidencia de la república. El lopezbradorismo tiene bien definida e identificada a la mafia del PRI, del PAN y del PRD, pero se me haría difícil pensar que las dirigencias del PT y Convergencia estuvieran ajenas a las mafias y a la putrefacción del sistema político.




Son legítimas incongruencias, en verdad pienso que AMLO tiene razón en lo que argumenta, por eso el movimiento está diseñado más para la lucha social que para la lucha política, lo que termina haciendo de AMLO un caudillo y no está mal en verdad, su lucha ha sido trascendental. Entonces ¿para qué está diseñado el lopezobradorismo? Termino no sabiendo la respuesta, quizá si entramos en una postura más radical, el propio movimiento está diseñado para llevar a cabo una revolución; cuando se quiso cambiar al país por la buena no se pudo por el fraude electoral de 2006 ¿Qué nos queda? Bueno, espero que Polimnia Romana, una de las obradoristas más tolerantes y que mejor argumenta la lucha de este movimiento, le trate dar respuestas a mis cuestionamientos.

26 de julio de 2011

Ebrard – AMLO, la fórmula para el 2012.

El gran error de la izquierda, sería ir con dos candidatos a la contienda electoral; error garrafal de lo que se dice izquierda, de lo que aparenta ser la izquierda, de lo que queda de la izquierda, de la extrema izquierda, de la izquierda moderada, de la izquierda social, de los partidos de izquierda, de los zurdos sin partido, de todo lo que tenga que ver con la chueca (término que usaba mi entrenador de futbol en la prepa cuando yo le pegaba al balón con mi privilegiada pierna izquierda); en fin, sería un error de todos los que estamos en el mismo canal de cambiar el sistema político mexicano y sobre todo, cambiar la política económica del país, pero que de alguna u otra manera, no nos podemos poner de acuerdo en cómo concretar un proyecto viable para ver materializados esos cambios.


Si el escenario en el 2012 compite Ebrard por el PRD y AMLO por el PT – Convergencia, mejor comprémonos un paquete gigante de palomitas para ver la tragicomedia del regreso del PRI a Los Pinos, ganando quizá hasta la mayoría del congreso. Estamos perfectamente a tiempo para que AMLO y Ebrard se pongan de acuerdo. Yo en lo personal pienso que el candidato debe ser Marcelo, siempre y cuando vaya sin alianzas turbias con las mafias que terminan sometiendo a los candidatos que ocuparán la presidencia. La única gran alianza que tiene que hacer Marcelo Ebrard es con el lopezobradorismo, sumar el legítimo proyecto del tabasqueño a su propio proyecto, igualmente legítimo.


No entiendo por qué el lopezobradorismo puede ver a Marcelo como el enemigo, si Marcelo es el mejor aliado que puede tener para que el proyecto de MORENA llegue a materializarse, el proyecto son los 50 puntos para rescatar al país, no es López Obrador en la presidencia. En términos estratégicos no puede ir López Obrador a la candidatura después de lo desgatada que está su imagen.


¿Por qué tenemos que dividir a los dos personajes, si hace 5 años fue el mismo peje quien impulsó el posicionamiento de Marcelo para ser el jefe de gobierno que ahora es? Me suena ilógico que hoy se le vea como enemigo. AMLO quizá no ha comprendido la trascendencia de su lucha, hoy no puede echarse al país a los hombros para salvarlo de la tragedia que vive, AMLO ha logrado poner de rodillas al sistema político más corrupto; sin embargo, no tiene que ser obligatoriamente el que ocupe la silla presidencial para que su proyecto alternativo de nación se vea materializado.


En términos estratégicos, podemos hacer el cambio de jugador, AMLO saldría aplaudido por la afición para que entrara a jugar en el terreno electoral Marcelo Ebrard; no veo por qué no podría ser así la estrategia. Marcelo debe de entender también que su arribo a la presidencia está condicionado al apoyo de MORENA; hay una dependencia mutua entre los dos personajes y creo que los dos podrían sumar sus proyectos, sus personalidades a la necesidad del cambio que requiere el país.


¿Por qué ir con Marcelo? Por el inmenso desgaste de López Obrador, que no podrá convencer a sectores estratégicos en términos electorales para que voten por él. Estamos a menos de un año de la elección presidencial, estamos a tiempo para ir por un mismo camino, proyecto hay y candidato también. Ojalá AMLO se acuerde de la humildad de Heberto Castillo, que siendo hasta un tanto antagónico al cardenismo, declinó en 1988 a favor de Cuauhtémoc Cárdenas para que éste ganara esas elecciones, y bueno, todos sabemos la historia. La fórmula para impedir que el PRI regrese a Los Pinos y para darle un nuevo rumbo al país depende de que AMLO y Ebrard vayan juntos, sino es así, resignémonos a 6 años de peñanietismo.

23 de julio de 2011

Ebrard debe ser el candidato de la izquierda.




Nunca dejaré de defender las causas del lopezobradorismo. Ante la insensatez de nuestra clase política, que defiende únicamente los intereses de una oligarquía, aparece López Obrador señalando lo peor de un gobierno que tiene a este país sumergido en la injusticia; por eso creo que su lucha ha sido trascendental para tratar de equilibrar un país que está agonizando por la tremenda desigualdad social y por la inmensa corrupción en el aparato burocrático.



Desafortunadamente, la política no es sólo de razones, también es de estrategias, y como estratega para llegar al poder, López Obrador no ha sido efectivo, muy al contrario, ha lapidado su capital político que llegó a acumular en el 2006. Hace 5 años pensábamos imposible que no llegara a ser presidente, no contábamos con el fraude electoral, el recurso más ruin de la derecha que no tenía motivos legales para sostenerse en el poder. Hoy con el capital político bastante mermado, con la izquierda dividida, sin estructura política, sólo con el endeble movimiento de MORENA, se piensa ingenuamente que AMLO le puede hacer frente a la aplanadora del PRI, que tiene una estructura política bien cimentada pensando en regresar a Los Pinos en el 2012. Repito, las razones lopezobradoristas siguen siendo legítimas y vigentes ante la insensatez de la derecha gobernante.



AMLO no será presidente de México. La izquierda mexicana no supera ese romanticismo de esperar lo que nunca será; no aprendimos de la experiencia de 1994, cuando pensamos que después del fraude de 1988, Cárdenas barrería en las elecciones posteriores; todavía fuimos con Cárdenas en el año 2000 como un mero simbolismo del personaje que le dio estructura a la izquierda mexicana. Ahora no se tiene la capacidad para ver que AMLO no llegará a la presidencia, el gran error es pensar que con plazas llenas en todo el país, es suficiente para armar una estructura política. El lopezobradorismo se está convirtiendo en un movimiento romántico más que práctico, pensar en el “AMLO o muerte” llevará a la izquierda a ser un mero testigo del regreso del PRI a Los Pinos. La elección del 2012 serán una réplica nacional de lo que pasó el 3 de Julio de este año en el Estado de México.



Otro error del lopezobradorismo es tratar de organizar al pueblo cuando el pueblo no quiere estar organizado, se piensa que con tener comités de MORENAS y sus promotores del cambio, al pueblo se le está organizando; se piensa en hacer trabajo de casa por casa para convencer a millones de que voten por López Obrador, un trabajo inútil y que muy pocos estarán dispuestos a hacer cuando las personas te azotan la puerta cuando les hablas de López Obrador, ya sólo los duros están con el peje. La estrategia correcta sería hacer que el pueblo, organizado o desorganizado, político o apolítico, pensante o no pensante vote por el movimiento; queremos que el pueblo lea la Jornada para que se informe y eso es imposible, queremos que el pueblo deje de ver a Loret de Mola para que deje de estar mal informado y eso también es imposible, eso lo hace un sector que está consientes de la realidad política que vive este país, más no podemos politizar al pueblo cuando el pueblo está hasta la madre de los políticos.



En AMLO no hay que ver a un político, hay que ver a un gran luchador social, y los luchadores sociales, los que han hecho la historia han dejado su legado en las bases sociales, en la defensa de los desprotegidos, no en la altas estructuras del poder; Zapata y Villa nunca se pusieron la banda presidencial y dejaron más legado que el mismo Francisco I. Madero, que terminó siendo débil ante los vicios del poder. AMLO debe entender su papel en la historia de México.



Por todo lo anterior, pienso que el candidato que debe de representar a la izquierda mexicana es Marcelo Ebrard; el principal motivo es que cambiaríamos la fórmula de un lopezobradorismo aniquilado electoralmente para apoyar a un personaje moderado que puede reconciliar a ciertos sectores de la sociedad con la izquierda.



Se me hace injusto que el lopezobradorismo vea como el enemigo a vencer a Marcelo, cuando este personaje estuvo con AMLO hasta el final de su lucha post electoral. El lopezobradorismo piensa sólo en tener aliados para apoyar su causa, yo pienso que es sumamente legítimo que Marcelo tenga aspiraciones presidenciales, merece una oportunidad de abanderar a la izquierda cuando los errores de AMLO harán casi imposible que se remonte el marcador que está en estos momentos a favor del PRI.



Se critica a Marcelo por su pasado salinista, pero fue el mismo Camacho Solís, ex salinista también, el operador político de AMLO en el 2006, así que no hay nada que criticar. Marcelo Ebrard tiene tintes de estadista, ha sido un personaje alejado de los grupos ultraconservadores y resultó ser mucho más liberal que Andrés Manuel, que siempre esquivó los temas del aborto y las bodas entre parejas del mismo sexo. Ebrard tiene un estilo moderado que le gusta más al electorado mexicano, Ebrard representaría hacer política diferente desde el punto de vista estratégico, donde AMLO se ha equivocado, Ebrard puede hasta modernizar a la izquierda con un gobierno social demócrata que pueda implantar un sistema económico más justo donde el estado sea un regulador de un libre mercado y ponga en orden a los poderes fácticos de este país.



Estas son mis razones de por qué pienso que Marcelo debería ser el candidato, ya basta de nostalgia, ya basta de regresar al pasado, ya basta de recordar el 2006 y esperar una revancha, hay que darle la vuelta a la hoja y ver para adelante, ver que la amenaza es el regreso del PRI en la figura de Peña Nieto, hay que pensar con lógica y dejarnos de purismo ideológicos que sólo crean demagogia; AMLO no será presidente de México y Ebrard quizá tenga posibilidades de serlo, pocas en este momento, pero las tiene más que AMLO.

4 de julio de 2011

Regresar a lo mismo....






Qué difícil está resultando proponer una idea distinta a lo que ha venido haciendo el gobierno en este país. No me asombra que el PRI haya ganado en el Estado de México, me asombra la forma como la maquinaria logró obtener el 60% de los votos, claro está que ni siquiera votó el 50% del electorado, síntoma de que hay un gran porcentaje de gente fastidiada de nuestra clase política, síntoma de nuestra raquítica democracia.





No me preocupa que el PRI regresé a los pinos, su victoria será meramente electorera como fue la victoria de Vicente Fox en el 2000, una victoria que no pasó de la euforia de muchos y que no se vio concretada en la transformación del país. Lo mismo pasará si el PRI gana en un año las elecciones presidenciales, quedará la foto de miles de simpatizantes vestidos de rojo festejando el triunfo en la urnas, pensando que el cambio radica en el cambio de colores, sin asumir que el nuevo inquilino de Los Pinos será el presidente de unos cuantos y no el presidente de millones de mexicanos, viviremos el mismo esquema de un gerente que impondrá una oligarquía comandada por Televisa para proteger sus intereses.





No me preocupa el fundamentalismo priista, que superará al yunquismo panista que logró ocupar la presidencia en el 2000, ese fundamentalismo será de formas, quedará simplemente en miles de simpatizantes vestidos de rojo, parafrasear a Luis Donaldo Colosio y tomarse fotos con Peña Nieto cada vez que se pueda; lo demás será lo mismo, los mismos vicios del gobierno panista, el mismo esquema de corrupción, los mismos privilegios al sindicalismo más ruin, el mismo esquema donde el poder económico se impone al poder político, el mismo aumento de pobreza, la misma falta de competitividad, las mismas excusas para llegar al 2018 con los mismos problemas de cada 6 años.





Lo que realmente preocupa son nuestras inmensas ganas de regresara a lo mismo, y cuando la gente no quiere cambiar, nada se puede hacer, esa es la más grande derrota que puede sufrir un pueblo, más allá de los fraudes o derrotas electorales, la derrota de seguir visualizándose en la mierda, de hecho es la única gran derrota.





Todo apunta para que el PRI regrese a los pinos, no habrá movimiento, candidato, proyecto que pueda impedirlo mientras no tengamos una mínima capacidad de análisis desde nuestra concepción de la vida pública de México, volvemos a que es la conciencia lo que puede cambiar el entorno; comprobaremos una vez más de que nuestra democracia es casi nula. La lucha de muchos no se tiene que concentrar en cambiar al gobierno de nuestro país, sino luchar contra nuestro propio conformismo de pensar que merecemos lo mismo o lo peor. Lo demás es lo de menos, Peña Nieto en la presidencia es lo menos que nos pueda pasar cuando millones están dispuestos a conformarse con lo que ya conocemos, eso es lo que realmente nos debe dar miedo.