26 de julio de 2011

Ebrard – AMLO, la fórmula para el 2012.

El gran error de la izquierda, sería ir con dos candidatos a la contienda electoral; error garrafal de lo que se dice izquierda, de lo que aparenta ser la izquierda, de lo que queda de la izquierda, de la extrema izquierda, de la izquierda moderada, de la izquierda social, de los partidos de izquierda, de los zurdos sin partido, de todo lo que tenga que ver con la chueca (término que usaba mi entrenador de futbol en la prepa cuando yo le pegaba al balón con mi privilegiada pierna izquierda); en fin, sería un error de todos los que estamos en el mismo canal de cambiar el sistema político mexicano y sobre todo, cambiar la política económica del país, pero que de alguna u otra manera, no nos podemos poner de acuerdo en cómo concretar un proyecto viable para ver materializados esos cambios.


Si el escenario en el 2012 compite Ebrard por el PRD y AMLO por el PT – Convergencia, mejor comprémonos un paquete gigante de palomitas para ver la tragicomedia del regreso del PRI a Los Pinos, ganando quizá hasta la mayoría del congreso. Estamos perfectamente a tiempo para que AMLO y Ebrard se pongan de acuerdo. Yo en lo personal pienso que el candidato debe ser Marcelo, siempre y cuando vaya sin alianzas turbias con las mafias que terminan sometiendo a los candidatos que ocuparán la presidencia. La única gran alianza que tiene que hacer Marcelo Ebrard es con el lopezobradorismo, sumar el legítimo proyecto del tabasqueño a su propio proyecto, igualmente legítimo.


No entiendo por qué el lopezobradorismo puede ver a Marcelo como el enemigo, si Marcelo es el mejor aliado que puede tener para que el proyecto de MORENA llegue a materializarse, el proyecto son los 50 puntos para rescatar al país, no es López Obrador en la presidencia. En términos estratégicos no puede ir López Obrador a la candidatura después de lo desgatada que está su imagen.


¿Por qué tenemos que dividir a los dos personajes, si hace 5 años fue el mismo peje quien impulsó el posicionamiento de Marcelo para ser el jefe de gobierno que ahora es? Me suena ilógico que hoy se le vea como enemigo. AMLO quizá no ha comprendido la trascendencia de su lucha, hoy no puede echarse al país a los hombros para salvarlo de la tragedia que vive, AMLO ha logrado poner de rodillas al sistema político más corrupto; sin embargo, no tiene que ser obligatoriamente el que ocupe la silla presidencial para que su proyecto alternativo de nación se vea materializado.


En términos estratégicos, podemos hacer el cambio de jugador, AMLO saldría aplaudido por la afición para que entrara a jugar en el terreno electoral Marcelo Ebrard; no veo por qué no podría ser así la estrategia. Marcelo debe de entender también que su arribo a la presidencia está condicionado al apoyo de MORENA; hay una dependencia mutua entre los dos personajes y creo que los dos podrían sumar sus proyectos, sus personalidades a la necesidad del cambio que requiere el país.


¿Por qué ir con Marcelo? Por el inmenso desgaste de López Obrador, que no podrá convencer a sectores estratégicos en términos electorales para que voten por él. Estamos a menos de un año de la elección presidencial, estamos a tiempo para ir por un mismo camino, proyecto hay y candidato también. Ojalá AMLO se acuerde de la humildad de Heberto Castillo, que siendo hasta un tanto antagónico al cardenismo, declinó en 1988 a favor de Cuauhtémoc Cárdenas para que éste ganara esas elecciones, y bueno, todos sabemos la historia. La fórmula para impedir que el PRI regrese a Los Pinos y para darle un nuevo rumbo al país depende de que AMLO y Ebrard vayan juntos, sino es así, resignémonos a 6 años de peñanietismo.

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