2 de agosto de 2011

La izquierda metrosexual.





Fidel Castro fuma los mejores habanos; el emblema chileno Salvador Allende tomaba los mejores vinos y vestía con las mejores marcas; el líder del partido comunista chino viaja en lamborghini; aquí en nuestro país, el jefe de gobierno de la Ciudad de México Marcelo Ebrard posa para la revista Quién, revista para la cual también posó Andrés Manuel López Obrador cuando sus niveles de popularidad estaban por los cielos siendo él el jefe de gobierno.



Le doy un RT a @jmazpiroz donde pone “Critican a Ebrard por salir en la portada de una "revista de la burguesía"... Seguro cuando salió AMLO, la Quién era panfleto comunista...” toda la razón del mundo. Todos los que van corriendo en sus aspiraciones políticas por el lado izquierdo, terminan acercándose a la élite con el objetivo de posicionarse. Todos alguna vez hemos leído las maravillosas columnas de Guadalupe Loaeza y sus niñas bien, rojilla de Polanco.


Dentro de todos los conceptos de izquierda que encontramos, como izquierda moderada que para el diputado Mario Di Costanzo significa ser derechoso de closet; encontramos también el concepto de izquierda radical, la izquierda social, la izquierda zapatista y todo un sin número de conceptos, que en términos políticos nos hacen difícil encontrar un proyecto que pueda sumar a todas las corrientes. Hay que recordar las ridiculeces del sub comandante Marcos en 2006 cuando se refería a Andrés Manuel López Obrador y la forma como hoy muchos obradoristas mientan madres cuando se les dice que Ebrard debe ser el candidato de la izquierda. Nunca nos pondremos de acuerdo.


Así que para no pelearnos de qué es izquierda puritana y falsa izquierda, para no discutir si Marcelo es izquierda o no por salir en la revista Quién, pienso que deberíamos definir nuevos conceptos de izquierda; algo así como la izquierda popera, que es la izquierda que piensa que Molotov y Moderato son música de protesta; también podríamos pensar en una izquierda fashion, a lo mejor ahí entra Don Federico Arreola quien abiertamente se dice no ser de izquierda pero que apoya incondicionalmente a López Obrador y que nos presume vía twitter que cena en los mejores restaurantes de la Ciudad de México. La izquierda metrosexual de Fernández Noroña, a quien entrevisté y pregunté sí era cierto que viajaba en un Audi (no recuerdo si era un Volvo), me contestó lo más lógico que le he escuchado – que sí tenía ese auto, que el donaba la mitad de su sueldo como diputado y con la mitad de lo que le sobraba le había alcanzado para comprarse un Audi usado, pero Audi al final de cuentas, que no por ser de izquierda significaba andar en huaraches y añadió, que a él le gustaba vivir bien y que quería que toda la gente viviera bien. Sin duda una respuesta de un social demócrata, aunque en su lado más populachero le guste dar informes en las estaciones del metro en horas pico.


En fin, entramos a un debate estéril de si Marcelo es izquierda o no por su portada en la revista Quién. Yo no comparto la idea de prestarse a este tipo de publicidad, pero en el terreno del posicionamiento cada quien define su estrategia. Hay quienes como Peña Nieto les encanta ser materia del TV Notas por sus amoríos con La Gaviota. En términos generales, comparto la idea de que ser de izquierda no significa tener tierra en el ombligo.


Para terminar, pienso que bajo la consigna que acuñó López Obrador de “por el bien de todos, primero los pobres”, es momento de ir a San Antonio a comprarnos camisas Banana Republic, playeras American Eagle y pantalones Tommy Hilfiger, con el único objetivo de ayudar a los pobres gringos para que salgan de sus problemas financieros. Pensé que jamás me tocaría ver a los norteamericanos buscar monedas en los sillones o en las bolsas de lo sacos. Mejor hablemos de la crisis norteamericana, que eso nos debe de preocupar más que si Ebrard es un metrosexual de izquierda.

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