31 de agosto de 2011

Lo que sigue después de Monterrey



Se cumplió cabalmente con los protocolos de la tragedia de hace una semana en Monterrey. En México tenemos una capacidad enorme para acongojarnos por las tragedias. Nada más. Se decretaron 3 días de luto nacional, las banderas se pusieron a media asta; las televisoras pusieron un moño negro en señal de luto, igualmente algunos periódicos los plasmaron en sus primeras planas; el presidente Felipe Calderón viajó a monterrey e hizo una guardia a fuera del casino incendiado, la esposa del presidente fue a visitar a los heridos a diferentes hospitales, en el partido de Monterrey vs Santos se soltaron globos blancos y palomas como símbolo de paz. Estamos a una semana de la lamentable tragedia en Monterrey y se piensa que por haber capturado a los responsables y por haber dado las condolencias protocolarias hay que continuar a lo que sigue, y lo que sigues es estar preparados para nuevos episodios de violencia y sacar nuestro arsenal de condolencias a la vez de hacernos creer que algo se está haciendo contra esa violencia.


El presidente Calderón había anunciado antes de la captura de los responsables del atentando al casino en Monterrey que no daría tregua al crimen organizado, menos mal, esas mismas palabras nos hubiera gustado escuchar con el lamentable suceso de la guardería ABC en Sonora donde murieron 49 niños. Todo el aparato del estado se volcó a capturar a los responsables del incendio en Monterrey, los daños son irreversibles, el dolor está perpetrado, las 53 muertes quedarán para la estadística, el “luto” nacional pasará con la consigna de seguir soportando los daños colaterales, a los que así ha llamado el presidente Calderón por consecuencia de su guerra.


Felipe Calderón perfecciona su obra de terror por medio de su necedad. La fallida estrategia implementada a lo largo de casi 5 años no se detendrá hasta el último día de su mandato, pero con la idea de continuar con la guerra después de su periodo; ahí tiene en el congreso en espera de ser aprobada, la ley de seguridad nacional, ley que pretende una silenciosa militarización del país a costa de los derechos humanos de cualquiera que esté leyendo este texto.


La sociedad mexicana, por lo menos, tendrá que aguantar un años más de vivir bajo el terror. El gobierno sólo tiene un solo camino que es la lucha frontal contra el crimen. No habrá una estrategia mayor para luchar contra el lavado de dinero, de atacar el sistema financiero de los narcotraficantes, mucho menos habrá una capacidad de análisis para estudiar a fondo el problema del consumo de drogas, tampoco se frenará el tráfico ilegal de armas, nada de eso habrá, simplemente habrá ataque frontal y un guión muy bien ensayado de dar condolencias para cuando pasen tragedias como las de Monterrey.


La tesis calderonista de que sólo entre narcos se matan está agotada, en Monterrey murieron 53 personas que no eran narcos, ni criminales, ni zetas, ni nada. Entendamos que la estrategia calderonista es pura simulación, ya que no se ataca el problema de raíz que viene por la inmensa corrupción en el apartado del estado; como si nuestra burocracia, a cualquier nivel, no tuviera que ver con el actuar del narcotráfico y del crimen. El problema mayor es el actual régimen político, que permitió llegar hasta estas instancias al crimen y vuelvo a lo mismo, matar narcos no es la estrategia correcta, cambiar el sistema político es la única solución real para terminar con el problema, el gran dilema es que nuestra opción para hacerlo sería la elección de 2012, dudo que por medio de la vía electoral se dé el gran cambio que necesita este país.


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