7 de septiembre de 2011

Ebrard fija su propio rumbo.

El jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, metió duro la pierna y de manera limpia para quitarle el balón al lopezobradorismo en la pelea por la candidatura presidencial. Los obradoristas se desgarran las vestiduras argumentando una dura entrada en torno a la salida de Martí Batres del gobierno del DF; Ebrard está jugando a la defensiva de los diferentes frentes que tiene AMLO para hacerse de la candidatura; ante la ineficiencia en el ataque obradorista, Marcelo tiene que ir por un solo gol para ser el próximo candidato de la izquierda, y así será.


Ebrard da una perfecta lectura con el despido de Batres, no va a ser rehén de los chantajes lopezobradoristas. Volvemos al punto de que las aspiraciones tanto del peje como de Ebrard son legítimas. A Batres se le despide no por ineficiente, sino por mantener una postura contraria a la misma institucionalidad del gobierno del Distrito Federal y en contra de su jefe Marcelo Ebrard, quien es presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.


Desde el punto de vista ideológico, no hay problema de que los obradoristas mantengan el discurso de no reconocer a Felipe Calderón como presidente, allá ellos; desde el punto de vista estratégico, siguen con esa cantaleta absurda a un año tres meses de que Calderón deje el gobierno, y que termina impactando de manera negativa en la figura de López Obrador. El gran problema del movimiento que encabeza López Obrador, es no tener la capacidad de ver hacia adelante y seguir empantanados en el fraude del 2006.


Me es difícil hacer críticas contra el lopezobradorismo después de que fui un convencido seguidor de su lucha, de hecho sigo pensando que su discurso es de lo más legítimo que hay ante la terrible situación que atraviesa nuestro país. Pero el obradorismo ha demostrado ser intransigente y la idea de seguirse vendiendo como inmaculado sencillamente ya no me pasa. La legitimidad se debe de expresar también en las formas y cuando las has perdido todas, pienso que se va por el camino equivocado.


Ante la situación política que vivimos, el seguir polarizando el ambiente en la sociedad mexicana, sería lo peor que le puede pasar a este país; no me cabe en la cabeza que a 5 años del 2006 no se pueda entender eso y se siga optando por la estrategia de la confrontación. ¿Cuál sería hoy la posición política de AMLO si hubiera visto hacia adelante tratando de digerir el fraude de 2006 no con el berrinche sino ajustando la estrategia de manera inteligente? Quizá sería el próximo presidente de México, hoy tiene pocas posibilidades de llegar a serlo.


Desde mucho tiempo atrás debimos de haber superado la idea de que darle la mano a un panista era una traición, incluido el saludo al presidente Calderón. La opinión de Batres fue errónea, la hizo buscando su posicionamiento dentro del círculo obradorista para ganar la candidatura a jefe de gobierno, no respetó la investidura del jefe de gobierno, trato de hacerse el valiente a costa de la división de la izquierda, defiendo sus propios intereses, al estilo de la izquierda clientelar de Martí Batres, que responda el mismo ¿Quién era su jefe, AMLO o Marcelo Ebrard?


Ebard midió sus fuerzas y paró en seco al lopezobradorismo, acto para pensar que tiene su propio proyecto y su propio rumbo para llegar a ser presidente de México, su actuar me habla de un estadista que tiene la tremenda cualidad de hacer diferente lo que se ha venido haciendo mal. Ebrard se perfila fuerte.

1 comentario:

homero dijo...

Mi estimado Daniel, leo este luego de leer el de ayer, muy congruente y a pesar de que no querido andar metido en la política en tema, concuerdo y espero que sea Ebrard el candidato de la izquierda, es el fuerte y te lo digo yo que fui panista alguna vez. Ojalá así sea.
Saludos amigo!