27 de septiembre de 2011

A todos los obradoristas de México.

He seguido por más de 10 años la carrera política de López Obrador, he leído cuatro de sus libros; sin duda alguna es el último gran personaje de la historia de México. Soy obradorista aunque considero que el candidato de la izquierda mexicana para el 2012 debe ser Marcelo Ebrard, quizá suene contradictorio pero así lo creo. Partiendo desde el punto de vista estratégico, Ebrard puede crecer de aquí hasta el 1 de Julio de 2012 cuando sean las elecciones, AMLO llegó al tope de votos que puede obtener pero que no dejan de ser necesarios para que en todo caso Ebrard llegue a ser presidente de México. Ebrard depende de AMLO y la izquierda depende de Ebrard para llegar al poder. Parece contradictorio pero así lo es.


Me he hecho crítico del lopezobradorismo, creo como simpatizante de AMLO que estoy en mi derecho de señalar lo que simplemente considero que está mal o ha sido un error. Todavía recuerdo el mensaje que mandó AMLO la mañana del jueves 7 de abril de 2005 en la plancha del zócalo ante 300 mil personas que lo escuchábamos cuando se le pretendía desaforar: “nada de bloqueos de calles o carreteras; nada de tomar instalaciones públicas o privadas. Nada que signifique actuar como lo tienen estudiado y previsto nuestros adversarios” – eso dijo AMLO ante los que éramos testigos de su despertar como uno de los grandes de la historia nacional, el único personaje que ha puesto de rodillas al sistema político mexicano (http://www.jornada.unam.mx/2005/04/08/042n2cap.php). Si esa hubiera sido la tónica de la protesta contra el fraude electoral de 2006, quizá hoy estuviéramos hablando de que el próximo presidente de México sería López Obrador. AMLO optó por la radicalización a medias, y digo a medias porque el plantón en Reforma se terminó levantando, sin ningún beneficio al movimiento, días antes del grito del 15 de septiembre que darían Alejandro Encinas y Carlos Abascal desde palacio nacional; muy al contrario, el plantón mermó gran parte del capital político de López Obrador.


Recuerdo la mega protesta contra el fraude electoral la tarde del 30 de julio de 2006, éramos 2 millones de personas las que estábamos en el zócalo y calles aledañas, AMLO sentenció la radicalización a medias del movimiento al anunciar el mencionado plantón en reforma. Entiendo perfectamente la parte de la manipulación de los medios, entiendo perfectamente que los medios se concentraron en despotricar contra el movimiento, pero también hay que aceptar que el platón fue lo que la derecha quería ver de nosotros, nos estábamos equivocando y ellos dejaron que lo siguiéramos haciendo, nada que ver con las palabras mencionadas el 7 de abril de 2005 por el mismo AMLO “Nada que signifique actuar como lo tienen estudiado y previsto nuestros adversarios”


Debe ser difícil estar en los zapatos del líder, tratar de controlar la ira y las pasiones política de millones de seguidores no debe ser tarea fácil, pero a la vez, la voz de líder se convierte incuestionable, la plancha del zócalo sin haber tomado reforma, hubiera sido ideal para esperar el fallo del tribunal electoral que obvio ya sabíamos cual sería; un AMLO en espera, sereno, argumentando de manera racional no pasional el fraude electoral, hubiera sido mejor que la radicalización a medias. Nunca más nos juntamos millones en el zócalo en torno a la figura de López Obrador.


A partir de ahí, la radicalización a medias fue la constante, estábamos en contra de todo al grito de “es un honor estar con Obrador”, no teníamos ningún argumento sustentable en términos estratégicos para defender al movimiento. La historia política tuvo que haber puesto inmediatamente después del fraude a AMLO en la silla presidencial para el 2012, no con radicalización sino con argumentos, no con calles cerradas sino guardando silencio, AMLO pudo haber sido un Gandhi, lo malo es que él no estaba preparado para ver la poca diferencia que hubo entre él y Calderón y posteriormente para ser derrotado a la mala por las instituciones electorales. Esa parte es humana, se entiende, pero también hay que entender que líder y seguidores nos equivocamos.


El sexenio pasó con mucha más pena que gloria, Calderón estuvo arrodillado desde que tomó protesta, una mejor estrategia por parte de López Obrador lo hubiera puesto de facto como un verdadero símbolo de resistencia, más allá del episodio donde sólo los simpatizantes lo hicimos presidente legítimo. Así es la historia nos guste o no. Entiendo que AMLO llena las plazas, pero en la política moderna ya no son un termómetro para definir una elección, entiendo y hasta admiro la organización de MORENA, pero son puros simpatizantes que estarán con AMLO hasta el final, entiendo que es necesario un cambio radical, pero la figura de AMLO está extremadamente desgastada.


Estamos a un mes y fracción de conocer los resultados de la encuesta, los lopezobradoristas duros no están dispuestos a ver a Ebrard Casaubón como candidato de la izquierda, pido una sola oportunidad para que escuchen el discurso de Marcelo, escuchen su visión que tiene del estado y cómo podemos transformarlo, más allá de apasionamientos, lo que necesitamos es unir fuerzas, dejemos la polarización y hay que entender que el enemigo no es ni para unos ni para otros AMLO o Marcelo, nosotros debemos ser aliados, el enemigo está enfrente y está vestido de tricolor. Yo voy por el que salga ganador en la encuesta, desearía que AMLO fuera el presidente más esto no funciona así, acordémonos de 1994 y el año 2000, donde fuimos meros testigos de la continuidad del ruin sistema político, en nuestra sensatez está la respuesta.

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