31 de diciembre de 2011

2012, entre la continuidad o el cambio.

Siempre he pensado que AMLO está muy lejos y a la vez muy cerca de ganar la presidencia. Hace poco escuchaba de una persona, gran amigo, conocedor del entorno político y de la administración pública y que está lejos de apoyar a López Obrador y quizá lejos de darle su voto, que lo único bueno de que López Obrador ganará sería el hecho de que se daría un cambio radical en el país, cosa que necesitamos. Otra persona le preguntó que si AMLO ganaba las elecciones qué riesgo habría de que se convirtiera en un Hugo Chávez a lo cual mi amigo contestó - quien diga eso es porque no conoce los candados en la administración pública, las leyes y las instituciones que tenemos para impedir que eso pase. Yo, que si soy obradorista, le pregunté qué si hoy, ante el clima de violencia que tiene el país y todo lo que ha pasado en el sexenio veía a López Obrador como la amenaza que representó para muchos en 2006, mi amigo me contestó que no, que nada pasaría si López Obrador fuera presidente, que de hecho ante las circunstancias quizá le dé su voto.

López Obrador, tan lejos y tan cerca. El obradorismo ha purgado sus pecados a lo largo de todo este sexenio, pecados que resultarían insignificantes ante las insensateces de una clase política incapaz de traer el orden, la paz y el equilibrio. Los pecados del obradorismo han oscilado entre el ansia de implantar la justicia y la necedad de tomar el rumbo correcto como logística para llegar al poder, sus pecados, no representan la arrogancia, la prepotencia y la desfachatez de quienes nos gobernaron por 12 años incapaces de transformar la vida pública de México y mucho menos, de quienes pretenden regresar con la intención de poner a un gerente a cuidar los intereses de la oligarquía.

Obrador, tan lejos y tan cerca. Tan cerca porque podría resultar cuestión de tiempo hacer valer las legítimas razones de su proyecto; tan cerca, por las causas que defiende; simplemente por dejar que el péndulo político de la historia de México, haga que los liberales tomen el poder; por la obstinación de un proyecto diferente; por los lamentables resultados que nos trajo la alternancia política en México; AMLO está cerca, no habría motivos para tenerle miedo, para tragarnos nuevamente el cuento del peligro; está cerca porque siempre escucho hablar a muchas personas de que están fastidiadas del sistema, porque hablan como si lo apoyaran pero que quizá no voten por él; cerca porque lo que resultó ser una mala frase publicitaria y que sirvió para el choteo, hoy es una realidad…. “estaríamos mejor con López Obrador”.

AMLO, tan lejos y tan cerca… lejos, porque seguimos siendo presa del terror que nos infunde el sistema, incapaces de analizar lo catastrófico que sería dar un paso a atrás. Seguimos aspirando a una democracia simulada, que trae consigo el conformismo como proyecto de nación.

México llegó al 2012, entramos al año electoral; el año del que tanto hablábamos, el año donde EPN viviría una elección como si fuera a ser un día de campo y que en un mes nos mostró de qué está hecho, de puro marketing mal aplicado. En el 2012 los mexicanos elegiremos cambio o continuidad… Como nación sólo nos queda aspirar a la democracia verdadera, no simulada, democracia que construyamos todos, que sea capaz de hacer funcional desde un bote de basura para separar la basura orgánica de la inorgánica hasta hacer que funciones rigurosamente nuestro sistema de justicia. Tengo la idea de que debemos de poner a la democracia como el máximo objetivo, que no la veamos como un día para votar sino como todo un proyecto capaz de pacificar a México y darle prosperidad… Deseo abiertamente ver a AMLO presidente, se le debe dar la oportunidad a un hombre que no pretende otra cosa más que transformar a México, un hombre quizá contradictorio, con errores pero que está alejado de quienes han tenido a México sometido en la miseria… creo que eso me hace ver a AMLO más cerca que lejos de una nueva república donde la democracia no sea letra muerta en nuestra constitución…


Mucho habrá que escribir en el apasionante año que se le viene a la historia de México… gracias por leer danielopski.com.mx, mis mejores deseos para México y sobre todo para ti.

13 de diciembre de 2011

Ayotzinapa

Luis Hernández Navarro escribe en su columna del periódico La Jornada lo que un grupo de estudiantes normalistas de la zona rural de Ayotzinapa Guerrero pedían al gobierno del Estado de Guerrero… “que los 35 pesos diarios por muchacho que se asignan cada día para que realicen las tres comidas, se incrementen. Demandan que se reparen los baños, los dormitorios y las instalaciones de la escuela, que tienen ocho años sin mantenimiento. Solicitan que la matrícula anual de 140 alumnos de nuevo ingreso aumente a 170. Exigen que el promedio mínimo aprobatorio para los alumnos que recién entran sea de siete. Requieren becas para los egresados.”

Los estudiantes bloqueaban la carretera del Sol para exigir el cumplimiento de su pliego petitorio. La respuesta del gobierno fue balearlos; lamentablemente dos de ellos, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, fueron asesinados por los cuerpos policiacos. Diego Valadés, por medio de su cuenta de twitter lo explica de manera clara y sencilla: En Guerrero los estudiantes quieren aulas; les dan balas.


En México no hay democracia, la democracia escucha no balea. ¿Cómo podemos entender que en un sistema político quienes exigen mejores condiciones de vida sean baleados por la fuerza del estado? Es extremadamente simbólico el hecho de que jóvenes que piden mejores condicione educativas sean asesinados, en México no hay futuro, la educación es un privilegio de unos, no derecho de todos.


En México gobierna una minoría insensata, ajena a los intereses de la mayoría. En México nos han forzado a entender que la democracia es una mera representación electorera incapaz de traducirse en bienestar para todos y paz social. Eso es Guerrero y eso es México. Entendemos la justicia como un acto correctivo ante las aberraciones del sistema, ¿Por qué no entenderla como un equilibrio universal que procure la concordia entre los mexicanos?

6 de diciembre de 2011

EPN, la caricatura.

El único argumento que tiene Enrique Peña Nieto para sostener su candidatura es el frívolo recurso de la vanidad. Jamás votaría por Manlio Fabio Beltrones, pero hay que reconocer que en la figura de este político, el priismo tendría un proyecto mucho más serio que el que puede representar Peña Nieto. El peñanietismo no tiene ningún sustento ideológico ni pragmático. El marketing político había sido, hasta el pasado fin de semana, su única argumentación; trajes caros de diseñador, peinado perfecto, novia artista, farándula, retórica impecable, todo un cuarto de guerra para convertir a un mal candidato en estrella del pop. Han sido millones los invertidos en crear al producto, EPN se convirtió en un experimento político y social para medir la concepción política de un pueblo, es el test para saber que tan ingenuos y desmemoriados somos. Peña Nieto es la antítesis de la democracia; es el reflejo de que la política se ha banalizado, es el ejemplo de por qué el desprecio hacia nuestra clase política. Es la arrogancia. Peña Nieto solito evidenció que su proyecto no se sustenta en ningún argumento viable, no hay ideas para transformar a México, sólo hay una frívola imagen pública que terminará sucumbiendo ante la realidad del personaje.


El PRI tuvo una difícil semana, la renuncia de Moreira y la exhibición cultural de EPN en la FIL de Guadalajara tendrán su impacto en las preferencias electorales de cara al 2012. El manejo de la red social para el equipo de Peña Nieto no ha sido nada fácil. Un ente incontrolable como lo es twitter resultó una pesadilla para EPN, apenas estaban asimilando el impacto de #LibreríaPeñaNieto, se vino el lamentable RT de su hija donde un tercero pendejea y llama “prole” a los críticos de su padre en un afán totalmente despectivo. Un incidente menor de una adolecente que hizo lo que ella consideraba correcto pero que terminó impactando en la vitrina donde exhiben al candidato. El producto empieza a ser de mala calidad, las exhibiciones del producto así lo demuestran; EPN viene sin garantía y seremos nosotros los únicos responsables de darle la presidencia, la factura podría ser carísima.


Alejado del contexto, el precandidato priista justificó a su hija en el tono típico del conservadurismo político en México, puso tal cual después del escándalo “Hablé con mis hijos sobre el valor del respeto y la tolerancia, les reiteré que debemos escuchar y no ofender a los demás”. Guión perfecto para comercial de Fundación Televisa, retórica tuitera para disimular la arrogancia del entorno del personaje. Peña Nieto en tan sólo un fin de semana mermó su popularidad entre un amplio sector de la población que usa las redes sociales y que a la vez, influirán en la opinión de otros. Esta reacción en cadena brincará a las nuevas tecnologías para impactar en los que no interactúan con las rede sociales.



El PRI está a tiempo de hacer un cambio de candidato, si su espíritu de recuperar a México es sincero, no pueden poner a un candidato de papel que ha evidenciado su falta de proyecto. El gran problema es que lo invertido en Enrique Peña Nieto por parte de la oligarquía obliga a no cambiar de candidato sino a modificar la estrategia para convencernos de que la caricatura es un estadista. La estrategia es clara, la presidencia para el PRI está en manos de millones de mexicanos que optan por una actitud pasiva ante el ambiente político; el gran reto es despertar a todos aquellos que están dispuestos a votar por EPN influenciados por el impacto publicitario, a todas que votarán por él porque es guapo, a millones que no puedan conjugar la realidad política, social y económica del país con la figura de Peña Nieto. A 6 meses y días para la elección presidencial, el peñanietismo demostró ser de porcelana.