13 de diciembre de 2011

Ayotzinapa

Luis Hernández Navarro escribe en su columna del periódico La Jornada lo que un grupo de estudiantes normalistas de la zona rural de Ayotzinapa Guerrero pedían al gobierno del Estado de Guerrero… “que los 35 pesos diarios por muchacho que se asignan cada día para que realicen las tres comidas, se incrementen. Demandan que se reparen los baños, los dormitorios y las instalaciones de la escuela, que tienen ocho años sin mantenimiento. Solicitan que la matrícula anual de 140 alumnos de nuevo ingreso aumente a 170. Exigen que el promedio mínimo aprobatorio para los alumnos que recién entran sea de siete. Requieren becas para los egresados.”

Los estudiantes bloqueaban la carretera del Sol para exigir el cumplimiento de su pliego petitorio. La respuesta del gobierno fue balearlos; lamentablemente dos de ellos, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, fueron asesinados por los cuerpos policiacos. Diego Valadés, por medio de su cuenta de twitter lo explica de manera clara y sencilla: En Guerrero los estudiantes quieren aulas; les dan balas.


En México no hay democracia, la democracia escucha no balea. ¿Cómo podemos entender que en un sistema político quienes exigen mejores condiciones de vida sean baleados por la fuerza del estado? Es extremadamente simbólico el hecho de que jóvenes que piden mejores condicione educativas sean asesinados, en México no hay futuro, la educación es un privilegio de unos, no derecho de todos.


En México gobierna una minoría insensata, ajena a los intereses de la mayoría. En México nos han forzado a entender que la democracia es una mera representación electorera incapaz de traducirse en bienestar para todos y paz social. Eso es Guerrero y eso es México. Entendemos la justicia como un acto correctivo ante las aberraciones del sistema, ¿Por qué no entenderla como un equilibrio universal que procure la concordia entre los mexicanos?

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