6 de diciembre de 2011

EPN, la caricatura.

El único argumento que tiene Enrique Peña Nieto para sostener su candidatura es el frívolo recurso de la vanidad. Jamás votaría por Manlio Fabio Beltrones, pero hay que reconocer que en la figura de este político, el priismo tendría un proyecto mucho más serio que el que puede representar Peña Nieto. El peñanietismo no tiene ningún sustento ideológico ni pragmático. El marketing político había sido, hasta el pasado fin de semana, su única argumentación; trajes caros de diseñador, peinado perfecto, novia artista, farándula, retórica impecable, todo un cuarto de guerra para convertir a un mal candidato en estrella del pop. Han sido millones los invertidos en crear al producto, EPN se convirtió en un experimento político y social para medir la concepción política de un pueblo, es el test para saber que tan ingenuos y desmemoriados somos. Peña Nieto es la antítesis de la democracia; es el reflejo de que la política se ha banalizado, es el ejemplo de por qué el desprecio hacia nuestra clase política. Es la arrogancia. Peña Nieto solito evidenció que su proyecto no se sustenta en ningún argumento viable, no hay ideas para transformar a México, sólo hay una frívola imagen pública que terminará sucumbiendo ante la realidad del personaje.


El PRI tuvo una difícil semana, la renuncia de Moreira y la exhibición cultural de EPN en la FIL de Guadalajara tendrán su impacto en las preferencias electorales de cara al 2012. El manejo de la red social para el equipo de Peña Nieto no ha sido nada fácil. Un ente incontrolable como lo es twitter resultó una pesadilla para EPN, apenas estaban asimilando el impacto de #LibreríaPeñaNieto, se vino el lamentable RT de su hija donde un tercero pendejea y llama “prole” a los críticos de su padre en un afán totalmente despectivo. Un incidente menor de una adolecente que hizo lo que ella consideraba correcto pero que terminó impactando en la vitrina donde exhiben al candidato. El producto empieza a ser de mala calidad, las exhibiciones del producto así lo demuestran; EPN viene sin garantía y seremos nosotros los únicos responsables de darle la presidencia, la factura podría ser carísima.


Alejado del contexto, el precandidato priista justificó a su hija en el tono típico del conservadurismo político en México, puso tal cual después del escándalo “Hablé con mis hijos sobre el valor del respeto y la tolerancia, les reiteré que debemos escuchar y no ofender a los demás”. Guión perfecto para comercial de Fundación Televisa, retórica tuitera para disimular la arrogancia del entorno del personaje. Peña Nieto en tan sólo un fin de semana mermó su popularidad entre un amplio sector de la población que usa las redes sociales y que a la vez, influirán en la opinión de otros. Esta reacción en cadena brincará a las nuevas tecnologías para impactar en los que no interactúan con las rede sociales.



El PRI está a tiempo de hacer un cambio de candidato, si su espíritu de recuperar a México es sincero, no pueden poner a un candidato de papel que ha evidenciado su falta de proyecto. El gran problema es que lo invertido en Enrique Peña Nieto por parte de la oligarquía obliga a no cambiar de candidato sino a modificar la estrategia para convencernos de que la caricatura es un estadista. La estrategia es clara, la presidencia para el PRI está en manos de millones de mexicanos que optan por una actitud pasiva ante el ambiente político; el gran reto es despertar a todos aquellos que están dispuestos a votar por EPN influenciados por el impacto publicitario, a todas que votarán por él porque es guapo, a millones que no puedan conjugar la realidad política, social y económica del país con la figura de Peña Nieto. A 6 meses y días para la elección presidencial, el peñanietismo demostró ser de porcelana.



1 comentario:

Manuel Montes Collantes dijo...

Excelente Dany, lástima que toda esta reflexión, ridiculización y sobre todo que saliera a la luz quien es Peña Nieto se quedará en un flashazo, tan solo en un recuerdo y quizás un trampolín para que su campaña llegue a la cumbre como el “hoy” de Fox, los mexicanos no tenemos memoria, esto no influirá nada en las elecciones y estoy seguro que en dos semanas de esto nadie se acordará, es la triste historia de este país.