4 de diciembre de 2012

Creerles, imposible


Entre el 1 de diciembre de 2000 y los 12 años subsiguientes, parece que hubo un tremendo paréntesis en la historia contemporánea de este país, en el cual le cortaron las piernas a la democracia entre elecciones robadas, compradas y entre un cementerio descomunal por la fallida estrategia militar de Felipe Calderón. La irracionalidad de cualquier panista podría decir que hoy México es mejor que hace 12 años. Yo les diría que padecen locura. Hoy México no es mejor que hace 12 años porque sencillamente hoy México está nuevamente gobernado por el PRI.

El PRI compró la presidencia de la república: compró la voluntad de los medios de comunicación masiva que al final, se terminaron imponiendo al fenómeno de las redes sociales; compró casas encuestadoras, compró la voluntad de la gente lucrando con el hambre: Soriana y Monex quedarán para la historia. El PRI que regresó con sus mañas de siempre, nos pide el beneficio de la duda. El PRI regresó con el gas lacrimógeno desenvainado y las vallas lo más altas posibles para alejar la legítima protesta contra su imposición. El PRI regresó con sus halcones para reventar la libre manifestación. El PRI regresó con todo lo peor de sí, pero con un pacto bajo la manga para hacernos creer que ya cambiaron. No se emocionen, el PRI que regresó, es el de siempre.
Ahí está Peña Nieto presidente, valiéndose de la desmemoria de un pueblo, causada por la excesiva comunicación social que nos ametralló con spots televisivos; a muchos les hicieron creer que vivían en un país democrático, donde al final de cuentas cabía nuevamente el PRI. Peña Nieto logró imponerse como presidente más no posicionarse como tal, para ello tiene que acudir al recurso de la legitimación que no logró en las urnas, por medio de un pacto, el cual logra que firmen las tres principales fuerzas políticas.
El pacto por México parece ser la redacción perfecta de lo que debimos comenzar a hacer hace 20 años. El pacto por México redacta las ideas que en diferentes momentos de la historia contemporánea, las diferentes fuerzas políticas se han negado a impulsar  por defender sus propios intereses. ¿Por qué tendríamos que creerles ahora?  Tengo el pleno derecho como ciudadano de no darles la tregua del beneficio de la duda, más cuando el PRI hipotecó el futuro para hacerse de la presidencia. Tengo el derecho  como ciudadano de negarle el apoyo a un plan firmado por una clase política que de pronto, a partir del 1 de diciembre, pretende hacernos creer que es una clase política diferente. Que ellos nos den el derecho de no creerles, razones nos sobran.
El PRI tiene que pagar las cuotas de los apoyos como lo hacía antes, como lo hizo Felipe Calderón para poder gobernar. Ahora dicen que acotarán a los poderes fácticos en la magnífica redacción del pacto, cuando la propia naturaleza de su asunción al poder les haría imposible eso. Entiendo perfectamente que el PRI y el PAN firmen un pacto de simulación, pero se me hace absurdamente ridículo ver a la izquierda, lo que queda del PRD, prestarse a firmar un documento que garantiza oxígeno a Peña Nieto en su tremenda necesidad de legitimación.
A estas alturas del partido, si el PRI tuviera las más mínimas intenciones de cambiar la forma de hacer política, no armaría toda una parafernalia para la firma de un pacto del cual no tienen margen de cumplir por sus compromisos adquiridos. La legitimación del actuar político, en un país lastimado por la inmensa corrupción e impunidad, comenzaría por hacer cuentas, por lo menos, con el pasado reciente, materia prima hay de sobra, ahí está Moreira y García Luna por mencionar a dos peces gordos.  La realidad es que los grandes y lastimosos problemas de México serán tratados por el nuevo gobierno, no con acciones concretas, sino con actos de tremenda simulación; la firma de este  pacto que no van a estar dispuesto a cumplir, será al paso del sexenio, la prueba irrefutable de que nos habrán tomado el pelo  nuevamente, y con ese panorama, se echarán la bolita las diferentes fuerzas políticas para culparse de su incumplimiento.

24 de noviembre de 2012

Cuento: Los doce años de la mexicanidad.

En el año 2000, la mexicanidad corrió muy fuerte, tan fuerte para llegar a la casa de la esperanza. Lograron escapar del dinosaurio que los perseguía, cerraron la puerta de la casa y el grito del dinosaurio se fue extinguiendo. No era un sueño, era la realidad. Automáticamente, la mexicanidad pensó que tenían que venir épocas mejores. Se asomaron por la ventana y el dinosaurio parecía estar muerto. —Parece que respira— dijo alguien. Se hizo un breve silencio. En efecto, el dinosaurio estaba vivo. Todos tenían miedo. No supieron que hacer cuando comenzaron a escuchar los ronquidos del dinosaurio. El silencio dentro de la casa de la esperanza se rompió cuando alguien prendió la tele y apareció López Dóriga en pantalla. Así pasaron 12 años, pegados al televisor.

Una mañana, la mexicanidad se despertó y vio que el dinosaurio se había ido. De pronto, alguien gritó —Miren, un dinosaurio bebe— La imagen impoluta de Enrique Peña Nieto apareció en pantalla. Una nueva generación de dinosaurios se posicionaba entre toda la mexicanidad. — Creo que han cambiado— dijo el más viejo de la casa. La televisión les mostraba el magnífico país en el que se había convertido México. Un día cualquiera, la mujer de la casa gritó—Llegó el correo—. Muchos sobres había en el buzón, entre ellos los estados de cuenta del banco y un recibo de Telmex.

Todo pasaba con tranquilidad, pero un día el niño gritó espantado. Todos corrieron a ver el televisor. En pantalla aparecía “López Obrador, es un peligro para México”.

— ¿Quién es él?— preguntó el niño.

— Es alguien que amenaza con quitarnos lo que hemos conseguido en tan poco tiempo— Contestó el viejo.

El niño se quedó con aquella imagen de AMLO, que realmente parecía el diablo. A la vez, el niño se preguntaba, qué era aquello que el abuelo decía que se había conseguido, habían pasado ya muchos años ahí adentro, y dentro de su conciencia, el niño no percibía cambio alguno.

Todas las tardes, la mexicanidad pasaba viendo televisión. Sonoras carcajadas se escuchaban al ver entretenidos programas. Al asomarse a la ventana, todo parecía estar igual que cuando lograron entrar a la casa. Había un raro ambiente en el exterior, habían pasado mucho tiempo ahí adentro, no salían porque a pesar de los aires de cambio, el miedo no los dejaba ni un solo segundo.

Una noche, un ruido estremecedor los despertó. Al asomarse a la ventana, comenzaron a ver a los soldados. El viejo abrió la ventana y le preguntó a uno de ellos que qué pasaba. El soldado sin mirarlo respondió: estamos en guerra. —¿Guerra contra quién?— preguntó el viejo. —Guerra contra el crimen organizado— contestó el soldado.

La mexicanidad, que ya pensaba salir de la casa después de que la amenaza de AMLO había pasado, consideró que salir sería peligroso por aquello de la guerra, más se les quitó las ganas cuando las balaceras eran cada vez más constantes. Se mantenían informados de lo que pasaba en el país por medio de la televisión. Todos consideraban a Felipe Calderón un héroe, escuchaban todos los días que la economía iba bien, que la lucha contra el crimen era exitosa, se hablaba bien de la educación. Pronto había que salir de la casa para disfrutar el país que tanto habían soñado. Sólo había que esperar a que la guerra terminara, y como según esta se iba ganando, no tardarían en salir de aquel lugar.

Un día el niño viendo la televisión, vio que otros 49 niños se habían quemado dentro de una guardería, el viejo le arrebató el control y se puso a ver el futbol. Rápido olvidaron la noticia. Después del futbol pasaron toda la tarde viendo un reality show sobre baile y canto, entre la mexicanidad debatían quienes serían los próximos en salir del reality, a veces llamaban para votar por sus favoritos. La mexicanidad era muy feliz.

Habían pasado ya casi 12 años, un día salió en la tele el joven y apuesto dinosaurio. En seguida la señora de la mexicanidad pensó “que guapo es”.

La hija de la señora dijo —He escuchado que se casó con una actriz de novela, ¿cómo se llama?.

La señora la volteo a ver con cara de incredulidad por no saber su nombre y le contestó — gaviota, se llama gaviota.

El niño, que al paso del tiempo se había convertido en adolescente, preguntó —¿No es aquel parte de los dinosaurios de los que corrimos en el año 2000?

Nadie contestó. Se quedaron mirando y el viejo le preguntó al niño que ya no era niño —¿de qué dinosaurios hablas?

—De los corruptos aquellos— dijo el niño que ya no era niño.

Nadie podía recordar aquellos dinosaurios de los que hablaba el niño que ya no era niño.
Mientras todos veían la televisión, la hija se acercó a decirles que ya no había casi nada de comer, la despensa se había acabado. Para su mala fortuna, el televisor comenzaba a dar problemas, no sintonizaba bien la señal. El viejo pensó “debe ser por culpa del Sky”. Pero no, la televisión era demasiado vieja.

La guerra contra el narco seguía afuera de la casa de la esperanza, cuando llegaban a salir al patio, veían que la pintura de la casa estaba totalmente destrozada, el pasto seco, dejó de haber flores, tenía algunos vidrios rotos. La mexicanidad se preguntaba qué estaba pasando. En eso llegó un joven a tocar a su puerta. Venía vestido con camisa y gorra roja y un pantalón de mezclilla. Les dijo que venía a promover el voto a favor del joven dinosaurio, la niña preguntó —¿el qué está casado con la gaviota?

—Ese mero— contestó el joven priista. En seguida sacó de una bolsa unas tarjetas de la tienda Soriana. Les dijo que se las regalaría, que sólo tenían que salir a votar por el joven dinosaurio. Los apuntó en una lista y les proporcionó sus tarjetas que iban a poder cambiar inmediatamente después de la elección. El niño que ya no era niño, le preguntó a su papá si le estaban comprando el voto. El papá no supo que contestar, simplemente le dijo que México era un gran país, prospero y que era momento de salir de la casa. Claro, a votar por Peña Nieto.

Al día siguiente salieron del pueblo y se dirigieron a la ciudad. Era la primera vez en 12 años que salian. En el camino, el viejo le dijo al niño que ya no era niño, que viera lo próspero que era México. —Todo lo que has visto en televisión, ahora lo verás con tus propios ojos— le dijo el viejo.

En el camino, el panorama era tan desolador con la fachada de la casa de la esperanza. De pronto se encontraron con unos manifestantes contra el resultado de la elección. La señora pensó “nunca faltan aquellos que no quieren prosperar”. El niño que había dejado de ser niño, sintió una tremenda afinidad por ellos. —No te distraigas— le dijo el viejo.

Entraron a la tienda Soriana, iban recorriendo los pasillos y veían como la gente vaciaba la tienda, apenas había pasado un día de la elección. La gente corría con las manos llenas de latas de atún, con bolsas de frijol y de arroz. Había niños con juguetes en las manos, felices. Entre toda la multitud, la mexicanidad quedó parada sin decir nada, de pronto se abrió un tremendo espacio entre la gente, y vieron una tremenda columna de cajas que medía cerca de tres metros, estaba en forma de pirámide, a todos los miembros de la mexicanidad se les dibujó una sonrisa en la cara, comenzaron a correr esquivando a todos los que llenaban sus carritos para cambiar sus tarjetas Soriana que les habían dado por votar por Peña Nieto. Llegaron y se pusieron frente a la columna, estaban frente a algo que jamás habían visto. Una tremenda pantalla LED de 60 pulgadas. El niño que ya no era niño, encendió la que tenían de muestra y de pronto apareció la señora Laura gritando “Que pase el desgraciado”, la señora de la mexicanidad comenzó a llorar, nunca en su vida había visto un imagen tan nítida, con los colores tan exactos, tan grandes y tan espectacular. Entre todos cargaron la pesada caja, iban dispuestos a gastar sus tarjetas más un poco más en comprar aquella televisión. La felicidad duró lo que tardaron en llegar a la caja. Sus tarjetas Soriana no tenían saldo alguno.

Regresaron muy tristes a la casa de la esperanza y decidieron encerrarse por 6 años más. A la mañana siguiente, la puerta estaba abierta, el niño que ya no era niño, se había ido de aquella casa, que parecía tener todo, menos esperanza.

8 de agosto de 2012

Si Jesucristo se hubiera moderado...


¿Nunca te has puesto a pensar que imagen tienes de Cristo? Seas creyente o no, Jesucristo ha sido un personaje trascendental en la historia de la humanidad. Su simple presencia en el planeta partió el tiempo en un antes y un después. Definido desde su propia naturaleza humana hasta considerarlo por muchos como única deidad, Jesucristo ha sido un personaje estudiado a lo largo de 2 milenios. Los occidentales, seamos creyentes o no, hemos tenido un contacto con el cristianismo, no me refiero específicamente a una conversión espiritual, me refiero a la cotidianidad de ver al cristianismo en nuestra vida diaria, ni siquiera como ideología sino como una representación cultural, una identidad, convertido en institución religiosa.


Desde el punto de vista cultural, el cristianismo se nos impuso a muchos como único dogma de fe. En el actual orden mundial, la religión tiene un papel. El cristianismo en sus diferentes presentaciones (porque hasta en eso hay diferentes interpretaciones) se adapta al funcionamiento del mundo, y el mundo funciona en base a otro tipo de “religión”, funciona por su culto al capital.


Así pues, tenemos en todos los rincones del planeta, líderes que inspirados por su religiosidad al capital, trabajan para mantener el status quo. Hago un paréntesis, hoy el modelo de líder planteado por el Presidente de Uruguay José Mujica, es la antítesis del político convencional que es defensor férreo de los intereses capitalistas. Mujica se ha pronunciado por sobreponer el humanismo a cualquier interés económico. Nos podría resultar descabellado y hasta utópico; sin embargo, la visión política de Mujica podría resultar extremadamente legítima y hasta necesaria ante el brutal impacto del capital en la vida humana. Desconozco si Mujica es o no es cristiano, pero su visión o papel resulta más cristiano que el de muchos presidentes que le besan la mano al Papa.


Regreso a la pregunta original de este texto ¿qué imagen tienes de Cristo? Poniendo al personaje en el rango de líder como lo fue y quitando por el momento toda deidad que se le imponga, Cristo termina siendo un incendiario para su época, tan lo fue, que fue crucificado. Hoy los líderes del mundo, se terminan cuadrando ante el sistema. Políticos van y políticos vienen con aires de cambio y no son más que comparsas de los mismos intereses. Los líderes actuales se terminan moderando y así son bien aceptados, así se habla bien de ellos en televisión.


Por lo mismo me resulta importante analizar cómo se ocupa a Cristo para mantener el actual orden económico. Cuestiono esto, porque las diferentes ramificaciones del cristianismo lo hacen ver como un tibio adaptado a su época en base a que el cristianismo, se ha adaptado al funcionamiento del mundo. Toda visión liberadora o revolucionaria que se le trate de dar al cristianismo no es bien vista por las cúpulas religiosas, como el caso de la teología de la liberación. Jesucristo en ningún momento fue un moderado. Muy al contrario, tendríamos que entenderlo como un incendiario y revoltoso que atentó contra el orden establecido. Jesús era un pacifista, pero también mostró rabia, enojo y hasta se le podría decir que fue intolerante cuando expulsa a los mercaderes del templo. Jesucristo iba contra el capital, tan fue así que sentenció que los ricos no entrarían en el reino de los cielos. Cristo fue un portavoz de los de abajo, basta con leer sus bienaventuranzas para darnos cuentas que reivindicaba a los oprimidos. Cristo era un populista, qué era eso de sanar en la plaza púbica a los enfermos. ¿Qué líder en el mundo tiene la visión cristiana para transformar el entorno social?


El Jesucristo que se muestra en los canales de la televisión cristiana o en las iglesias católicas, es ese Cristo moderado que les conviene a los poderosos, es como si en su época Jesucristo hubiera pactado con Pilatos y con Herodes para convertirse en parte del orden establecido. La visión cristiana de hoy es una adaptación donde el mensajero convierte a Jesús en un capitalista empedernido o un ciudadano miedoso. Se nos planeta la sumisión espiritual sin margen para cuestionar el entorno, tal parece que “eso no le gusta a Jesús”.


Hablar de esto resulta complejo, la religión y la política nunca han sido una buena fórmula. Pero bueno, el cristianismo no deja de tener un alto ideario político para la reivindicación de las clases oprimidas. Esa es la interpretación que de manera muy personal le doy, y si de pasó, me gano el reino de los cielos, pues de todas formas salgo ganando.

24 de julio de 2012

Democracia

Nunca antes los mexicanos habíamos tratado de entender y de construir tanto el concepto de democracia como ahora lo hacemos. Hay tres tipos de debates que se llevan a cabo en la situación política actual; el primero, es el que se lleva en la cúpula política, donde las dos principales fuerzas tratan de imponer su versión de los hechos. Por medio de argumentos legales, unos tratan de hacernos ver que el pasado proceso electoral fue impecable y los otros buscan la anulación de la elección por las prácticas antidemocráticas de sus oponentes. Visiones encontradísimas.

El segundo debate es el que se lleva a cabo en el ámbito de la comunicación y el periodismo, nunca antes tan cuestionado como ahora, nunca antes tan acorralado por la sociedad y exhibido por su tremenda parcialidad. Este debate va por  conducto de los medios tradicionales, llegando también por medio de la libertad que nos ofrecen las redes sociales. Aquí hay de todo, ahí está el grupo Televisa, que representa los intereses del sistema político y que también opera por medio de la prensa escrita en los espacios que ofrece Milenio, El Universal y el Excélsior. Hay un periodismo que también defiende los intereses de la izquierda mexicana, qué decir de la tremenda parcialidad de La Jornada. También hay que hablar del Diario Reforma, que da voz a muchos personajes y que aunque se identifica como un diario conservador podemos leer ahí a Dresser, a Aristegui y a Meyer, personajes que se les puede cuestionar su parcialidad (todos tenemos visiones subjetivas del entorno) pero que no se les puede acusar de defender intereses mezquinos.

En este segundo debate, se conjuga la credibilidad de los personajes con su visión del entorno. Dependiendo de "quién lo diga", podemos darle mayor grado de congruencia e imprimirle mayor verdad a su crítica u opinión. La democracia también se formula y se define en el debate que se da en los medios de comunicación. En este debate se tendría que incluir el tema de la misma democratización de los medios.

El tercer gran debate es el que llevamos a cabo los ciudadanos. Este es impresionante, identifico una inmensa intensidad desde el 2006; en aquel difícil año electoral, los ciudadanos no contábamos con redes sociales, recuerdo haber participado en un debate con una serie de amigos, conocidos y no conocidos vía correo electrónico, mismo que duro meses, se postergó hasta el conflicto post electoral, todos presas de la polarización que generó el proyecto de derecha y de izquierda. Desde el 2006 hasta hoy, debatimos en las sobremesas, en face, twitter, en las reuniones, donde se pueda; la política sale a discusión y las visiones son encontradísimas, desde aquellos que no tienen ni idea de lo que pasa en el entorno y lanzan sus legítimas opiniones, pasando por los que ven una incuestionable democracia hasta los que vemos una democracia ruin, simulada, insípida.

El problema de no haber construido una verdadera democracia cuando tuvimos una oportunidad histórica (Año 2000), es que hoy seguimos discutiendo qué tanta democracia hay en México, nuestras concepciones son divididas por una brecha enorme de los que ven una democracia ejemplar hasta los que pensamos que no merecemos este nivel de democracia. El debate no deja de ser sano; sin embargo, a estas alturas del partido tendríamos quizá, que estar puliendo la democracia a la que debimos haber llegado, no seguir aspirando a ella.

Desde mi personalísimo punto de vista, soy de los que opina que no nos podemos sentir orgullosos de nuestras instituciones democráticas, conformarnos con lo que se tiene sería estar de acuerdo con nuestra política económica, satisfechos con nuestra calidad educativa y ser indiferentes con la lastimosa situación social en la que vivimos y ser pasivos antes las muchas injusticias que se dan en el sistema. Cuestionar nuestra democracia no es malo, al contrario, quien la cuestiona aspira a un futuro mejor. Los que marchan, los que gritan, lo que no se tragan el cuento de la limpieza electoral, a todos ellos los pongo en rango de verdaderos patriotas, ellos hacen de la rebeldía una forma de construir otro México, uno mejor. Todos ellos, los inconformes, hoy son más necesarios que nunca.











4 de julio de 2012

Cómo entender la palabra fraude...

Es entendible esta guerra de visiones muy particulares que tenemos muchos dentro de las redes sociales respecto a lo acontecido en las pasadas elecciones. Las formas de nuestra democracia están por debajo de lo que podríamos considerar “rudimentarias”, nos enfrascamos en confrontar la visión de los vencidos y de los vencedores; como ciudadanos hacemos propias las victorias y las derrotas, lo vemos todos los días en la red social, en las discusiones de sobremesas. La política es intensa, es apasionante.

La visión política del “vencedor” (en esta ocasión entrecomillo por circunstancias que en breve explicaré) trata de aniquilar por completo la visión de los “vencidos”; es decir, se busca el sometimiento de los muchos que optamos por la visión “perdedora” en la medida de que se impuso la opción de la mayoría; el sometimiento que pretenden los que salieron victoriosos lo manifiestan también no solo por el hecho de que más gente votó por su candidato sino que se cree que son mayoría porque tienen el monopolio de la verdad; eso crea aún mayor arrogancia al manifestar su corta visión.

¿Quiénes dicen que tienen la verdad en un proceso tan amañado como el que acabamos de vivir? Es al dar respuesta a esta pregunta lo que podemos entender por fraude. La democracia mexicana dio, una vez más, un ejemplo de ser un proceso dirigido a mantener el status quo en beneficio de la oligarquía, es más, me resulta inútil la estrategia de la izquierda por tratar de abrir los paquetes electorales aún cuando lo permita la ley; creo que vamos a encontrar lo mismo que ya se manifestó en las actas y esto no quiere decir que no hubo un fraude electoral, claro que lo hubo, tan calculado y maquilado que desde que comenzó esta operación, vimos el impulso de la maquinaria mediática por imponer a Peña.

Televisa, las encuestadoras y la maquinaria de compra de voto son, en toda la extensión de la palabra, un fraude. El gran problema de nuestra democracia son sus instituciones; es más, las palabras de López Obrador de “al diablo con las instituciones ” hoy tendrían mayor legitimidad que en cuando se dijeron en el proceso anterior. A 6 años del 2006, a 6 años de aquel fraude electoral, que ahí sí se materializó en votos, los actores políticos no hicieron nada por fortalecer a la democracia, muy al contrario, la volvieron a dejar al servicio de un minúsculo grupo de poder que por medio de Peña, defenderán sus intereses.

El apoyo de Televisa a Peña Nieto fue siempre descarado; la manipulación mediática con las encuestas fue un factor determinante, tiene un impacto trascendental el que te digan que Peña Nieto va a ganar por 17 puntos de diferencia como lo vino haciendo todos los días la encuesta GEO ISA de milenio y muchas otras. Todo esto fue maquilado por el sistema, más la lamentable compra de votos. Las fotografías de la gente pagando con las tarjetas en las tiendas de soriana que les dieron por su voto, es una imagen que nos dicen el nivel en que está nuestra democracia: nula, inexistente, simulada. Si a pesar de todo esto se considera que no hubo un fraude y que en la lógica de los resultados el PRI diga que el proceso fue impecable, estamos jodidos como nación.

Con este proceso electoral México pierde. Reconozco el valor y el ímpetu de los jóvenes del #yosoy132 que han tratado de cambiar el panorama; sin embargo, si no toman acciones más radicales los veremos el 1 de diciembre a fuera del congreso protestando cuando Peña adentro esté tomando protesta, y una vez más no volverá a pasar nada. Una vez más parece que México no cambiará en sus estructuras políticas, la gran interrogante es qué hacer ante peña impuesto como presidente, más allá de salir a las calles a marchar. Hemos agotado muchas opciones, no veo quien pueda encabezar un cambio radical ante la infamia que representa este sistema, la vía electoral la hemos agotado.

30 de junio de 2012

Tantos años con López Obrador.

30 de Junio de 2012. Aquí estoy afinando detalles para el cuidado de casillas el día de mañana. Igual que en 2006, seré representante general por parte del PT; a diferencia de hace 6 años, la organización es mucho mayor, AMLO le apostó a esto, a organizar a la gente y los resultados son muy positivos. Hay un ejército de ciudadanos de manera partidista o de manera propia, participando en la realización de esta elección. El IFE tiene que dar certeza, siendo un arbitro imparcial.

A un día de la contienda me invade la nostalgia. ¿Qué de nostálgico tendría la víspera de la elección? Son muchos sentimientos los que me generan el día de mañana; primeramente, durante toda esta intensa contienda de meses, ante las noticias, los debates, el incidente en la ibero, siempre me preguntaba ¿Qué estaría diciendo mi papá? Mi principal interlocutor en las discusiones familiares de política. Mi papá murió cuando México estaba en pleno conflicto electoral del 2006, estos recuerdos me generan nostalgia.

Tengo un pensamiento político bien definido gracias a mi papá. Me causa nostalgia recordar sus andanzas políticas, su idealismo, su sarcasmo, su apasionamiento y su buena fe ante todo. Soy un animal político formado desde la perspectiva conservadora del contador Muñoz, donde mi uso de razón coincidió con la historia fatídica de 1994 para yo hacerme de un pensamiento sumanente liberal; eso, en gran medida, se lo debo a mi papá.

Recuerdo una conversación que me marcó a escasos días de haber comenzado el año de 1994. Mi papá me explicó lo que pasaba en Chiapas, me explicó la farsa salinistas de tratar de meter a México en el primer mundo y justificaba, siendo un hombre con un pensamiento conservador, la actuación del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Aunado a eso, mi papá pensaba que Cárdenas era la mejor opción para gobernar al país después de haber fracturado al sistema político mexicano en 1988. Mi papá identificado con la doctrina de Acción Nacional, había percibido desde mucho tiempo atrás el abandono de esa doctrina por parte de sus líderes. Mi papá era un hombre conservador identificado con muchas de las justas casusas de la izquierda. Para que ubiquen qué tan conservador era mi padre, él se inició en la política haciendo protestas contra la legalización del aborto.

Mi papá le daba la vuelta a las ideologías, concebía la honestidad y la buena fe como elemento sustancial de su participación política; eso, y el momento histórico de 1994 me permitieron identificarme con la izquierda desde ese momento. Mi papá nos educó con la intención de cambiar el mundo. A partir de esos años hubo una constante politización familiar y en el transcurso de los años y de las discusiones diarias, de la participación política y los fracasos electorales de la izquierda, iba surgiendo la imagen de un luchador social en el sureste mexicano. La imagen de López Obrador se construía a base de noticas aisladas y luchas importantes en Tabasco.

Ahí estaba la imagen en la portada de la revista Proceso, del “revoltoso” a quien todavía no se le conocía como “el peje”; ahí salía en dicha portada, descalabrado en una de sus luchas. AMLO se comenzaba a posicionar de manera importante, vinieron años trascendentales para México. En 1997 la izquierda gana la primera elección en el DF para elegir al jefe de gobierno. Posteriormente viene el año 2000 y la fallida transición democrática y a la vez, López Obrador gana la jefatura de gobierno para convertirse en un líder natural en la izquierda mexicana. Temas todos importantes en las discusiones familiares.

Hago cuentas y tengo desde mi adolescencia siguiendo la carrera política de López Obrador. Siempre me fascinó esa capacidad de AMLO para salir a flote en sus peores momentos. Hoy mismo, a un día de la elección y en su segundo intento de llegar a la presidencia cuando meses antes lo considerábamos que estaba electoralmente acabado, está otra vez con serias posibilidades de llegar a ganar nuevamente si los factores se conjugan de la mejor manera, cosa que se ha venido dando desde el fatídico 11 de mayo de Peña Nieto, donde los jóvenes de la Ibero despertaron y ocasionaron el movimiento #yosoy132 que ha puesto contra las cuerdas al sistema político mexicano.

Aquí estoy nuevamente, al igual que en el 2006 en el día “antes de”, sin un optimismo desbordado del cual pecamos 6 años antes, pero con la esperanza de que se pueda dar el tan ansiado cambio en las estructuras políticas de México. Mañana se conjugará de manera muy positiva la participación de millones que han hecho junto con AMLO este movimiento. Me siento orgulloso de ser uno entre esos millones que hemos construido en gran medida el papel de AMLO en la historia. Recuerdo ese viaje que hice solo en la madrugada del 7 de abril de 2005 a la Ciudad de México para estar en el zócalo antes de que AMLO fuera al congreso para ser desaforado. He escuchado muchísimas veces desde la plaza pública las razones que da AMLO para intentar un nuevo proyecto económico y político.

A lo largo de estos años también he tenido decepciones de López Obrador. Identifiqué errores garrafales en su estrategia, en cierto momento vi que la brújula del movimiento se había perdido por completo. De hecho en el proceso interno del PRD opté por Marcelo Ebrard como la mejor opción para conducir los destinos electorales de la izquierda. Cuando me enteré de que AMLO fue el candidato elegido en el proceso interno, debo reconocer que sentí una profundo alegría, a pesar de que apoyaba a Marcelo, me sentí como irlandés en la película de corazón valiente, que cuando van a pelear con los escoceses se frenan, se identifican y se abrazan para después pelear contra los ingleses. AMLO era el candidato y había que apoyarlo nuevamente. AMLO tenía el diagnóstico y tenía el proyecto.

Son demasiados años de seguir la carrera política del tabasqueño, AMLO ya se ganó la historia, porque la historia no es de los canallas. La historia la gana quien es fiel a sus convicciones y AMLO ha pecado de eso. Su legítima terquedad por transformar a México y su capacidad de sobrevivir a la maquinaria mediática lo hacen un personaje trascendental de la historia contemporánea, el lopezobradorismo es tan trascendental ante la circunstancia política, social y económica de México, que lo de mañana (la elección) es un trámite del cual esperamos salir victoriosos. Alguien que ha luchado tanto por la justicia merece la oportunidad de dirigir los rumbos de la nación. El dilema no debería ser tan complejo, estamos ante el retroceso, la continuidad o el cambio. Sin tintes ideológicos, es momento de darle una oportunidad a la izquierda mexicana, tan sólo una oportunidad de concebir un mejor país, mañana tenemos esa oportunidad de darle buena cara a la historia, para que por primera vez no se la lleven los canallas. Viva la dignidad, viva AMLO.





11 de mayo de 2012

El bulto y el neo priísmo

A 12 años de la alternancia democrática, me siento como Lauro, personaje protagónico de la película “El bulto” dirigida por Gabriel Retes Mello. Recordarán esta película, donde la trama se desarrolla a inicios de los noventas. Lauro queda  en estado de coma tras cubrir como periodista “el halconazo” de 1971 y despierta 20 años después. Al despertar del coma tiene todavía un ímpetu revolucionario, mismo que tenía cuando fue golpeado en aquel suceso que marcaría el gobierno de Luis Echeverría; al momento de despertar se encuentra un priísmo neoliberal y el mito del México primermundista impulsado por Salinas.

Tratando de digerir los cambios que pasaron en 20 años, Lauro se da cuenta que todos sus amigos revolucionarios ya trabajaban en la burocracia priísta, el sistema los había absorbido; 20 años después sus amigos tenían una concepción muy diferente del PRI y de la realidad del sistema político mexicano a la que tenían en 1971 ¿Qué había pasado con sus compañeros de lucha? ¿Cómo fue que cambiaron y cómo podían decir que Salinas sería el mejor presidente de México de toda la historia?

Algo parecido encuentro en la época actual en la percepción política de muchos a 12 años de la alternancia democrática. Escucho a gente que votará por el PRI el próximo 1 de julio cuando en el 2000 dieron un voto para acabar con la corrupción de décadas emanada del revolucionario institucional. Lo que me resulta interesante es escuchar por parte de estas personas, es el argumento de que con el PRI estábamos mejor. En verdad no encuentro en que parte de la historia contemporánea de México podríamos decir que con el PRI estábamos mejor. No pretendo hacer una defensa del régimen actual, por supuesto que no; muy al contrario, percibo formas idénticas entre el régimen priísta que nos gobernó por 70 años y el régimen que encabezó Acción Nacional por los últimos 12 años.

El posible regreso del PRI, que a estas alturas de las campañas presidenciales no lo visualizo como un mero trámite, sería un fracaso de toda la ciudadanía ante la decepción de la alternancia democrática; si tan decepcionados estamos por la lamentable situación del país y porque en 12 años no fuimos capaces de poner las bases para mejorar a México, deberíamos intentar otro camino, no regresar al PRI a Los pinos. Votar por el PRI es conformarnos o tal vez dar un paso atrás, significa resignarnos a no cambiar. Vicente Fox y Felipe Calderón son los grandes artífices de este fracaso; Fox, con legitimidad de sobra, pudo haber desmantelado las estructuras más corruptas del antiguo régimen; sin embargo, prefirió la complicidad, prefirió funcionar bajo la misma estructura y convertirse en una extensión del priísmo que dejó Ernesto Zedillo.

Por eso concibo que es necesario darle una oportunidad a la izquierda para gobernar, no es ni la panacea ni la solución a los grandes problemas que tiene México, pero si es intentar un camino diferente sustentado en que el proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador es el que tiene el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país. Me resulta muy necesario analizar el contexto político, económico y social de México para elegir al próximo presidente. He repetido mucho últimamente que el contexto es más importante que las mismas propuestas, ya que los 4 candidatos a la presidencia de la república nos pintan un México maravilloso y lo hacen de manera mercadológica, basados en puras estrategias publicitarias; las ideas se han banalizado, por eso para elegir al próximo presidente es necesario apagar la televisión, informarnos de forma verdadera y hacer una reflexión profunda de que es lo que le conviene a México.

La televisión debe sucumbir en esta elección ante el poder ciudadano que se manifiesta en internet. La redes sociales han tomado un poder protagónico, imponer la opinión pública generada en internet por encima de los intereses televisivos, debe ser la gran victoria de este proceso electoral; es claro, es evidente y hasta cínico, la forma como la televisión ha sido un freno para la democratización del país. El negocio televisivo tiene un candidato y ese es Peña Nieto, si el priísta llega a la presidencia defenderá los intereses del duopolio y mantendrá sus privilegios que hasta el momento han sido intocables, apostarle a Peña Nieto representa seguir simulando la democracia, a costa de la ya visible debilidad del estado. El cambio verdadero va más allá de que gane la izquierda, el cambio verdadero es imponer los intereses de todos a los intereses de unos cuantos. La próxima elección sigue en juego, apaguemos la televisión para reivindicar nuestra inteligencia y sobretodo, reivindicar nuestra dignidad como nación.



La ignorancia como botín

En días pasados leí una columna en adnpolitico.com.mx del politólogo José Merino donde narra una conversación con un amigo. En dicha conversación el amigo de Merino explica por qué va a votar por Peña Nieto. Al leer la crónica de dicha conversación, encuentro los mismos argumentos que he llegado a escuchar en otras personas: con el PRI no estábamos tan mal. Me topo todos los días con las tres caras de este proceso electoral, los que van por Peña, los que van por Josefina y los que van por AMLO. Todos tenemos visiones extremadamente subjetivas de las cosas que le pasan a este país, pero entre la subjetividad debería caber un poquito de lógica.

José Merino cuenta que su amigo votará por el PRI más que por Peña, Peña es lo de menos; el PRI puede poner a cualquiera, de hecho dice que Peña hasta estorba, lo que importa es que regrese el PRI porque con el PRI estábamos mejor.

Así, como la opinión del amigo de Merino, me encuentro todos los días con gente que piensa votar por el PRI, escucho todas las opiniones posibles, me encuentro todo tipo de visión, de análisis, de por qué votar por EPN, JVM ó AMLO. Con decirles que en diciembre platiqué con una persona que hoy trabaja en la campaña de EPN y que en aquel mes me dijo que era una vergüenza que Peña Nieto llegara a ser presidente, este comentario se debió a que en la feria del libro de Guadalajara EPN no supo decir tres libros que hayan marcado su vida. Hace un mes me topé con esa persona y me dijo que trabajaría de tiempo completo en la campaña de EPN, había dejado su chamba en gobierno para sumarse, le dije que si recordaba lo que me había dicho meses antes y sólo se rió, dijo que ya pensaba diferente.

Analizo la campaña de Enrique Peña Nieto, una campaña sustentada en el spot, en el marketing, en la saturación de anuncios espectaculares, en la maquinaria mediática, en la guerra de las encuestas, en ir con las personas menos informadas que con una camisa, un suvenir, un discursos demagogo se convencen fácilmente de apoyar a EPN. Los priistas conocen su mercado, van por los menos informados y esos son mayoría; señoras que posan en un cartón simulando una televisión a lado de Peña y de la gaviota para tomarse fotos, jóvenes que se ponen un copete de plástico, las muchas que argumentan que es guapo y que quieren al bombón en su colchón, todos ellos víctimas de la demagogia.

La campaña de Enrique Peña Nieto esta hueca de ideas, no quiso ir al debate con Carmen Aristegui argumentando que irá a los dos debates del IFE, que más que debates son una especie de pasarela para hablar en bloques de dos minutos sin confrontar ideas. A Peña Nieto se le cuida exageradamente por parte de sus asesores conociendo las limitaciones de su candidato, ante todo ésto, lo grave no es que Peña pueda ser el presidente sino que hay muchas personas que piensen votar por él sin la mínima capacidad del entorno político y social que vive México.

Me causa asombro escuchar a priístas, miembros del partido, no ciudadanos que simpatizan con el PRI, decir que Peña es un títere, que lo pendejean, que dicen que detrás está Salinas, que él es la cara pero que otros gobernarán, no te hablan de la economía, no te hablan de la inseguridad, no te dicen una propuesta concreta para solucionar los problemas de México, es el mismo PRI que se fue y que pretende regresar pero ahora legitimado por los votos de las mayorías.

El peñanietismo prácticamente administra su ventaja, la aparente ventaja que tienen sobre el segundo lugar. Josefina piensa más en comenzar a negociar con el priista ante su eminente derrota, la negación de ir al debate con Aristegui pudo haber beneficiado la endeble campaña de Josefina, prefirió seguir con la dolencia en lugar de tomarse vitaminas, el PAN concluirá con broche de oro su lamentable gestión entregando las ruina de país que dejó a quién hace 12 años logró vencer por medio de la esperanza de la gente, esperanza que fue traicionada con la corrupción y frivolidad de un sistema que siguió siendo el mismo.

El regreso del PRI a Los Pinos se entiende como la incapacidad de un pueblo para analizar su entorno, un desconocimiento total de la historia contemporánea de México; se entiende como la resignación a seguir igual, el regreso del PRI es la capitalización de la ignorancia de un pueblo en beneficio de un grupo de poder. El PRI no trae consigo un cambio, trae el perfeccionamiento de las prácticas más corruptas de antaño; su regreso es la combinación de la ignorancia, del conformismo, de la apatía de millones con el cinismo de unos cuantos. La prueba del ácido a nuestra dignidad será el 1 de Julio, pasémosla con inteligencia, con mucho amor a la patria.


7 de mayo de 2012

El contexto, la retórica, las propuestas.

Muchos mexicanos hacemos el esfuerzo por politizarnos, por tratar de crear un criterio, por generar un juicio para elegir al candidato que más nos convenga y sea congruente con nuestra realidad. El ciudadano común, el que todos los días hace un esfuerzo por mejorar su posición, que trabaja, que estudia o que otras veces padece el desempleo o no puede entrar a una universidad a estudiar, busca sus propios fundamentos políticos para elegir una opción que sea congruente y apegada a la realidad que vive.

Todas las concepciones políticas resultan ser extremadamente subjetivas. En el debate diario que muchos llevamos en la casa, en el trabajo, en el taxi, en las redes sociales, planteamos nuestra forma de ver el mundo, de concebir la vida, y buscamos influir o persuadir en los demás, más ésto no quiere decir que seamos dueños de la verdad, es más, muchas veces hacemos juicios erróneos. Me resulta necesario interesarnos por la política, por poco que nos interese la situación política, llegará el momento que tengamos que involucrarnos en decisiones públicas que pudieran parecer insignificantes como el hecho de votar. Escribió Platón que el precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los hombres peores. Detalles tan insignificantes como el hecho de que las televisoras no hayan dado una prioridad tan necesaria a la transmisión del debate en todos sus espacios, explica el grado de democracia que tenemos.

La política actual en México y en todo el mundo, se ha profesionalizado por las estrategias de mercadotecnia e imagen y esto tiene riesgos altísimos; llegar a millones de personas con el poder de la televisión resulta un fácil esfuerzo pero a la vez se generan propuestas sin sustento donde la base del discurso es la retórica, a partir de ahí perdemos la noción del contexto; sin mayor análisis y al ver que los candidatos usan en sus spots niños, ancianos y mujeres a las cuales abrazan; que usan música de fondo con un toque de sentimentalismo, imágenes bien diseñadas que algo nos inspiran, creamos un vínculo que nos identifique con un candidato, una idea, o un partido político pero sin la capacidad de decir el por qué elegimos esa opción.

Tengo tiempo diciendo que las propuestas en las campañas políticas no son lo más importante y menos en la situación política, social y económica que se encuentra México. Escuchando a cada uno de los candidatos y generando un criterio para definir un voto por medio de los spots publicitarios, nos resultaría extremadamente fácil elegir a cualquiera de ellos ya que todos prometen cosas maravillosas para México, la retórica es el sustento de las campañas actuales, en ese sentido todos los candidatos usan imágenes y mensajes bien producidos pero que nada nos aportan.

La democracia es tan endeble, que no procura un esfuerzo mayor de análisis por parte de los ciudadanos, terminamos siendo un pueblo sometido por su gobierno, en lugar de hacer que el gobierno obedezca a su pueblo,  idea central de la democracia verdadera. Por lo mismo me resulta importantísimo analizar el contexto mucho más allá de las propuestas.

En el debate del pasado 6 de mayo muchos quedaron sorprendidos por la actuación de Quadri; el candidato del PANAL cumplirá con su objetivo de mantener su 2% de votos necesario para conservar su registro. Buenas propuestas en un contexto donde la protagonista de esa historia es Elba Esther Gordillo, donde el contexto nos exige frenar los intereses sindicalistas mas ruines. Ese ejemplo me resulta claro para analizar la importancia de las propuestas y el contexto. De igual manera me resulta necesario recordar a Fox y su depuración de la vida pública de México y su crecimiento del 7% anual de la economía; igualmente recuerdo a Calderón siendo el presidente del empleo y más recuerdo “el peligro para México” en medio de 60 mil muertos por la estrategia de seguridad que comenzó en diciembre de 2006. Así pudiéramos echarnos un clavado en la historia de México para analizar el uso de la retórica y la forma como la clase política ha sometido por décadas a todo el pueblo.

Por eso me resulta intrascendente el debate donde en términos generales, nadie dijo algo nuevo que no supiéramos. Yo analizo el contexto, contexto significa el conjunto de circunstancias que rodean o condicionan un hecho; tendríamos que analizar dónde estamos parados y ver quién tiene el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país más que analizar sus maravillosas propuestas. Es obligatorio generar un concepto de democracia que sea tangible y real,  que se comprenda por toda la sociedad y éste no se va a generar en medio de intereses creados, noticieros de televisión y marketing electoral. Elegir y pensar el futuro de México, requiere de mayores esfuerzos.











13 de marzo de 2012

Peña Nieto y sus riesgos ante la improvisación.

En la política mexicana, la improvisación ante situaciones a bote pronto, puede convertirse en un flanco débil o en una cualidad. Hay que tener un alto grado de agilidad mental para salir bien librado de los malos momentos, sino se puede ser presa de la crítica al equivocarse de tamaño monumental en ciertas situaciones. Improvisar es un riesgo; ahora bien, una cosa es improvisar y otra ser un improvisado.


La naturaleza política de EPN emana de ser un improvisado. EPN es un político hecho bajo técnicas de marketing político, no está sustentado por una plataforma, ni por un discurso, ni por una carrera que venga de la lucha política desde abajo. Peña Nieto es un político cobijado por la élite, hijo político de Arturo Montiel, es heredero del priísmo más cuestionable, más obscuro. EPN es un político joven, su carisma no es natural, es fabricado por la televisión, fabricado por los modernos modelos de comunicación política que le exigen una perfección para aparentar ser el modelo de político que necesitamos.


EPN pretende mostrarse como un estadista, es el conejillo de indias de lo que pretende ser la profesionalización de la política; con él van más allá de convertirlo en el político joven, capaz, inteligente, carismático; pretenden que sea un modelo que inspire al elogio; la construcción del peñanietismo no se basa en un proyecto, es todo un plan que va desde hacerlo parte de la élite hasta tratarlo de identificar con las clases populares. El hecho de que salga en una portada de la revista Hola y en un reportaje de la revista TV Notas cumple con los objetivos establecidos por su cuarto de guerra. Perfectamente arreglado, se toma fotos con el papa en el vaticano acompañado con su esposa actriz que porta un velo negro cubriéndole la cara; igualmente él puede dejarse besuquear por sus fans en la plaza pública, quienes son capaces de gritarle “Peña Nieto bombón, te quiero en mi colchón”. Todo suma, tanto las manifestaciones elitistas como la creatividad popular.


EPN ha sido lento en comprender su papel dentro de la política mexicana, apenas comienza a entender que no puede dar “paso sin huarache”; no es él, el impulsor de un proyecto político, no es el líder natural; no es él, el que pone las reglas, más bien él es quien obedece las reglas de quienes pretenden hacerse del poder, EPN tiene la estrategia del spot para persuadir, tal parece que no necesita un proyecto lógico y congruente, la publicidad y la imagen pública estarán por encima. EPN es quien conquistó a la actriz popular, a la actriz de telenovela, convirtiéndola en herramienta de imagen. EPN representa la arrogancia disfrazada de amigo del pueblo, de amigo de “la prole”, aunque su representación real sea antagónica a las necesidades del pueblo.


El peñanietismo es un endeble proyecto político, el peñanietismo es un experimento, se podría convertir en el frankenstein de la política mexicana. EPN ha mostrado esa falta de capacidad para improvisar, por lo tanto la improvisación de aquí en adelante no estará en el libreto peñaniestista; si Peña Nieto es un improvisado en el sentido que su naturaleza política es fabricada, no es capaz de hacer uso de la improvisación en los momentos difíciles, se ha convertido en un perfecto diseño que está programado para decir, actuar, vestirse como se le diga, es como un niño de 3 años que pretende ser presidente de México. En el ambiente político su “inocencia” con la que comete errores infantiles y su ignorancia de los asuntos importantes del Estado nos debería de preocupar ante la posibilidad de convertirse en presidente de México.


Sus asesores sufrirán cuando a EPN se le ponga un micrófono en frente, cuando algún medio hostigador burle la seguridad y lo acose con preguntas; cuando vengan los debates tendrá que ser una grabadora para soltar sus argumentos, tendrá que agilizar la memoria en vez de la inteligencia. EPN no tiene mucho margen de maniobra porque no es capaz de salir a flote de los momentos difíciles. La imagen del teleprompter donde EPN lee en su toma de protesta como candidato “SI, PROTESTO POR LA GRANDEZA DE MÉXICO”, nos dice mucho de quien no puede decir una frase que tendría que salir del corazón y del alma cuando se aspira a ser presidente de México.


El que gane o pierda resulta secundario ante un personaje que resulta ser de plástico, habría que ver y analizar el por qué un amplio número de mexicanos estarían dispuestos a darle su voto. La subjetividad tiene que ser obligadamente respetada.

11 de marzo de 2012

Las 4 sopas…

Toda concepción política es subjetiva. Hago un ejercicio que me resulta interesante; trato de ponerme en los zapatos de otros que no piensan como yo para tratar de entender su concepción política ¿Qué argumento sostenible hay para que otros puedan pensar lo que piensan que quizá yo no vea? ¿Qué tan objetivos pueden ser sus análisis para pensar de esa manera y que tan subjetivo son los míos? La democracia es cosa complicada. En México la brecha entre democracia ideal y democracia real es realmente amplia. Más cuando hay un bagaje amplio que alienta un espíritu demagogo en todo nuestro sistema político, en toda nuestra sociedad.


¿Qué tanto podemos decir que en la próxima elección está en juego el futuro de México? La misma cantaleta de muchos para argumentar cambio o continuidad. Hace 6 años la campaña de Felipe Calderón nos pintó un escenario catastrófico en caso de que López Obrador llegara a la presidencia, argumentando el riesgo del “futuro de México”. Trato de ponerme en los zapatos de los defensores del régimen calderonista ¿Qué agrumento fuerte hay para poder defender la continuidad de un régimen? No hablaré de lo mal y catastrófico que he percibido este sexenio, al contrario, trato de encontrarle cosas buenas que me puedan ayudar a ver lo que no veo y lo que otros si ven ¿en qué fue bueno Calderón?


Hoy en día me encuentro priistas por todos lados. En Querétaro es común tener una perspectiva política desde la vida social; es decir, en Querétaro gobierna una élite, y la gente no cuestiona a esa élite que ejerce el poder, muy al contrario, busca tener cercanía con la clase política; si hoy el balón está del lado del PRI todos se ponen corbatas rojas, si mañana gobierna Acción Nacional todos se la cambian por una corbata azul. Desde esta perspectiva hoy Querétaro es una entidad sumamente priista, habrá una prueba de fuego que será la elección para ganar la capital. Desde este intenso priismo que vive el estado y desde la falta de cuestionamiento de la gente, trato de visualizar cuales son los argumentos sostenibles para que la gente le pueda dar un voto a Peña Nieto. Con el mismo esquema que gobernó el PAN hoy gobierna el PRI: chayoteo a todos los medios, intensa publicidad de los programas sociales, movilización de las bases, empadronamiento para recibir despensa, varilla, cemento, tinacos. Es lo mismo. Todo el mismo esquema para sumar a la campaña de EPN.


Toda mi percepción resulta subjetiva, como es la de todos. Podríamos empezar un largo debate para defender o cuestionar al priismo que pretender regresar, puedo yo decir que regresaría con exactamente lo mismo con lo que hace 12 años el país lo sacó de la presidencia; esa primera sopa es desde mi subjetiva visión, el resultado de la resignación de un pueblo a no cambiar. La segunda sopa es la continuidad de un régimen que lleva 12 años y que desde mi visión subjetiva y totalmente debatible, me resulta indefendible; postergar 6 años más al panismo es continuar como estamos. La tercera sopa es apostarle a la alternancia nuevamente, a un cambio, ver a la izquierda como una opción, con el riesgo de equivocarnos quizá, pero mi visión subjetiva me hace creer que se necesitaría elegir lo que nunca hemos visto y que en el DF no ha dado malos resultados: la izquierda. Repito, visión subjetiva y altamente debatible.


La cuarta sopa es esa cuestionable perspectiva que muchos, legítimamente defienden: el hecho de que quizá no haya por quién votar, ese quién que llene las expectativas de la gente, esta parte es el resultado de una clase política que es totalmente ajena a los intereses de las mayorías y que ha hecho del ejercicio del poder una cínica forma de defender los intereses de las minorías más privilegiadas. Igualmente esta es mi visión subjetiva y altamente debatible de los que legítimamente pero que yo no comparto, pretenden dar su voto en blanco.

23 de febrero de 2012

Las encuestas, el nuevo vicio de la democracia mexicana.

La democracia en el mundo va superando limitaciones y al mismo tiempo, se va enfrentando ante nuevos retos. El intento democrático de México no es la excepción. En una sociedad teledirigida con una incipiente democracia (visualicemos México), no hay herramienta más eficaz para tratar de imponer a un candidato que la publicación de encuestas de opinión pública. No nos hagamos, las encuestas las gana quien las paga, o quién represente los intereses de quien las publica. Ante la falta de capacidad de análisis de una parte del electorado, ante la apatía colectiva y el miedo a los cambios, nos resulta muy fácil votar por el que va ganando, las encuestas tratan de hacernos creer que las tendencias son irreversibles y que no hay nada que hacer. Las encuestas tienen un impacto psicológico en una sociedad incapaz de decodificar el ambiente político. A muchos les gusta estar con el ganador, aunque ese supuesto ganador no represente los intereses de la mayoría.


En Querétaro tendríamos que recordar aquel 2 a 1 con el que el Diario de Querétaro pronosticaba con anticipación la victoria de Manuel González Valle sobre José Calzada en 2009. La historia fue completamente opuesta, hoy gobierna Calzada y aplica la misma relación política – comercial con esta empresa periodística destinando grandes cantidades de dinero para la publicidad oficial, a cambio de que este medio haga un periodismo a modo del gobierno actual, exactamente lo mismo que hizo el ex gobernador Garrido Patrón.


Tenemos una democracia molera, reducida a festejar si gana nuestro candidato; nuestra capacidad de análisis se limita a ver quién va a ganar en la próxima elección y no somos capaces de analizar el entorno político para elegir lo que más nos convenga. En la era del marketing político, el objetivo es no pensar. La profesionalización de la política se ha dado por el lado de la imagen pública y la publicidad; por ejemplo, me resulta impensable que los gobiernos sustenten su éxito por medio de las coordinaciones de comunicación social y no procuren mejor, establecer la profesionalización y transparencia de la administración pública. Los gobiernos están ansiosos de publicitar sus acciones; cuando la democracia es eficiente, no se tendría por qué hacer un gasto tan excesivo en comunicación social. La “vanguardia” de la comunicación política pretende hacernos creer que se hace.
Regresando al tema de las encuestas, estamos a 4 meses y días de la elección presidencial, se nos dice que la tendencia favorece a Enrique Peña Nieto, esto resulta bueno para unos y malo para otros. En lo personal me resulta lamentable el regreso del PRI a Los Pinos, por el hecho de que no fuimos capaces, después de la alternancia, de establecer una democracia real y un sistema más justo para todos. El regreso del PRI es una derrota de la ciudadanía, es sucumbir en nuestro ideal democrático. La demagogia establecida por el PAN y la incapacidad de la izquierda para convertirse en una opción, nos han puesto nuevamente ante la amenaza de un PRI que en 12 años no quiso renovar su visión política y ahora pretenden regresar aprovechándose de la resignación de un pueblo a no cambiar.


La competencia electoral ha hecho indispensable el uso de herramientas de marketing político. La televisión tiene un impacto brutal en la percepción de la gente. Hoy parece impensable tener un pueblo alerta ante el actuar de su gobierno cuando la televisión pone la agenda de lo que se tiene que hablar y sobre todo, cuando dirige la información con el objetivo de establecer un mismo modo de pensar. Las encuestas terminan siendo datos dirigidos a manipular la intención del voto, nos tratan de decir ¿de qué te sirve votar por el que no va a ganar? Las encuestas tienen la intención de crear una competencia de dos, tratando de jalar los votos de un tercero bajo el argumento del voto útil. Ya conocemos la historia de aquel voto con el que Vicente Fox llegó al poder, sirvió para sacar al PRI pero fortaleció las mismas prácticas antidemocráticas de ese partido.


Mientras vemos la guerra de las encuestas y nos preparamos para la próxima carnicería electoral, hoy tenemos a un Peña Nieto en un temporal primer lugar. AMLO y Josefina presentan sus respectivas encuestas donde se dicen segundos. Ojalá haya espacios para confrontar las ideas y poder tener elementos sustentables para elegir a un candidato. En el terreno de las ideas, de los tres candidatos, el que sale perdiendo es EPN, sustentado únicamente mediante marketing político. El PRI pretende hacer de la democracia no un sistema sustentable sino una verbena popular. Ojalá votemos con inteligencia, hasta donde dé la de cada quien.

11 de febrero de 2012

JVM, AMLO, y las tortas de huevo.

Acción Nacional buscará 18 años de gobierno en la figura de Josefina Vázquez Mota. No puedo concebir una imagen donde Felipe Calderón le entregue la banda presidencial a la candidata panista. Por puro sentido común, no debiéramos refrendar 6 años más de gobierno panista. El PAN sólo tiene argumentos para mantenerse en el poder por medio del marketing político; en base a resultados no hay mucho de donde se puedan defender, sólo el ya clásico argumento de la estabilidad macroeconómica a lo largo de los tres últimos sexenios es lo que pudieran argumentar como éxito, hay que decir que esto se viene arrastrando desde la última parte del sexenio de Ernesto Zedillo, en lo demás, Acción Nacional no fue capaz de poner las bases para un mejor país.

La retórica es la plataforma política de Josefina. El estilo es muy peculiar, su tono de voz cantadito, tierno, hablando de todo aquello que no hizo el PAN en 12 años pero que ahora sí se supone están dispuestos a hacer. La magia del photoshop nos muestra a una Josefina rejuvenecida, en los tiempos del marketing político la integridad se “fotoshopea”. Antonio Solá es el comandante de su cuarto de guerra, aquel “genio” que creó la frase “López Obrador es un peligro para México” comanda sus estrategias políticas.

Vázquez Mota se posiciona en un segundo lugar de las preferencias electorales (Claro, según Mitofsky). Josefina contesta todo menos lo que se le pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre Fox, Calderón y ella cuando en los 12 años de panismo ha habido mucha corrupción? le pregunta Sergio Aguayo y contesta con paja. ¿Cómo va a poner en orden a Carlos Slim? le pregunta Denise Dresser y contesta con más paja. Lorenzo Meyer le pregunta sobre el crimen organizado y su fortalecimiento a pesar de la guerra calderonista y a Josefina se le acaba la pila del celular. Ahí está la candidata de Acción Nacional.

López Obrador sigue llenando las plazas donde se para. En términos de política moderna eso ya no es un termómetro para asegurar que obtendrá el triunfo, las plazas llenas en torno al peje nos hablan del fenómeno social que ha representado por años, nada más. López Obrador sigue teniendo conflicto con las formas y con el fondo. Propone la Secretaría de la Honestidad y millones de tuiteros dicen WTF. Hemos cometido el error como sociedad de darle un valor extremadamente subjetivo a la honestidad. Todo se dice que es honesto pero a la vez, todos sabemos que quizá nada lo sea, por eso no creemos ya en la honestidad en términos políticos. En lo que respecta a la Secretaría de la Honestidad que proponer AMLO, apuesto que la mayoría no sabe de qué se encarga la Secretaría de la Función Pública, habría que empezar por ahí; si uno se mete a la página de la SFP encontrará que la misión de esta dependencia es consolidar un gobierno honesto, eficiente y transparente. Tratar de encontrarle un funcionamiento romántico me resulta absurdo. El problema quizá es que no tenemos la capacidad para conceptualizar a la honestidad como parte de la terminología política, eso también es lamentable. AMLO bien en el fondo y nuevamente, mal en la forma.

El ambiente político es cada vez más volátil. Todos los días me encuentro a muchos que no saben por quién votar. Los tres candidatos tienen un margen de error extremadamente reducido ante el escepticismo de los votantes. Cualquier error representa pérdida de terreno en las preferencias electorales. En estos términos, el candidato que más sufrirá será Peña Nieto, debido a que es el puntero y debido a su dependencia a los asesores que le dicen lo que tiene que decir.

Y bueno, mientras disfruto del frío, de un café y puedo ponerme al tanto de las campañas que todavía no son campañas, percibo que López Obrador pone a los mejores hombres en lo que sería su gabinete pero que le queda poco tiempo para remontar, que Josefina hace del género una herramienta electoral y que el peñanietismo podría ser más tóxico que las tortas y tacos de huevo con los que mil priístas se enfermaron de salmonelosis.

31 de enero de 2012

Slim, Dresser, López Obrador.

Suelo tener el mal hábito de comprar revistas que luego ni leo. Ahí me veo de vez en cuando hojeándolas en algún Sanborns; después de revisar lo que hay, viene el maldito proceso de compra para llevarme 4 ó 5; por cierto, ¿por qué Sanborns no da facturas digitales? Aprovechando mi estadía en dicha tienda, a veces me como una tostada de pata o unos tecolotes, esos molletes que tienen chilaquiles. Otras veces simplemente me tomo un café americano. ¿Comprar películas en el sanborns? El otro día me encontré el documental Inside Job y mi ansia por verlo me doblegó para comprarlo, caro por supuesto.

El otro día salí del Sanborns y me dirigí a Mix up. Soy fanático de la serie How I met your mother, he comprado 2 temporadas en esa tienda, mi hermana me regaló otra que compró ahí mismo. ¿Algún CD? ¿Quién compra CDs todavía? Algún despistado cómo yo. ¿Nunca te has metido a ver series gratis por internet? No. ¿Eres consumista? Más o menos, no mucho.

Me dirijo una vez al mes a pagar los teléfonos de mi oficina. A Telmex claro. La última vez, ahí estaba yo en la fila para pagar, acordándome del libro “el país de uno” de Denise Dreser. Tengo 4 líneas telefónicas, en una pago infinitum y en otra pago una computadora que saqué a plazos. Qué güey verdad, de hecho escribo estas líneas en dicha computadora.
Eso sí, no tengo una cuenta en Inbursa. Menos mal.

Soy antiimperialista pero de vez en cuando (casi diario) disfruto de un café en el Starbucks. La última vez que estuve ahí (la penúltima más bien, ya que estas líneas las escribo desde el Starbucks que está en Calzada los Arcos, Qro.) mi blackberry dejó de funcionar. Se le fundió la pantalla. Ya había resistido más de 20 fuertes caídas. Era momento de refrendar mi pacto con el diablo. Saqué un Iphone por tan solo 1900 pesos firmando un plan a 24 meses, con Telcel obviamente. Estando frente a los papeles para firmar el nuevo plan, un diablo con la cara de Emilio Azcárraga se me apareció a un costado de mi oreja derecha, me susurraba que no firmara, que esperara hasta el 7 de Febrero para firmar (día en que se conocerá el fallo de la Comisión Federal de Competencia respecto a la fusión Televisa – Iusacell) curiosamente a un costado de mi oreja izquierda se me apareció un ángel con la cara de Denise Dresser que me decía lo mismo: no firmes. Me sacudí la cabeza para desaparecer a ambos y firmé para disfrutar de la maravillosa tecnología de Apple.

Salí del centro de atención a clientes de Telcel con mi juguete nuevo, acordándome nuevamente de “el país de uno”. Desde mi particular punto de vista, el libro me parece el diagnóstico más exacto de lo que le pasa a este país; de hecho creo que es más exacto que el diagnóstico que tiene López Obrador acerca de México. En el libro la doctora Dresser arremete fuertemente contra la clase política y empresarial. López Obrador, al igual que muchos personajes de la política son el blanco de sus críticas. Con respecto al peje, Dresser desea con extrema pasión que nunca logre ser presidente. Ya ni les cuento lo que piensa de Peña Nieto, de Fox, de Calderón, de Elba Esther, etc.

Percibo una contradicción en mi cabeza. Concibo que la doctora Dresser tiene razón en muchas cosas, hasta en la crítica que le hace a AMLO; sin embargo, no toma en cuenta que lo más cercano a una solución al México de privilegios, es sin duda el proyecto de López Obrador. Yo no tengo ningún conflicto en votar por él. De hecho creo, desde mi muy subjetiva visión del entorno, que AMLO es lo más congruente ante la realidad política y social de México.

Me gustaría escuchar en algún foro a Denisse Dresser. Si hubiera un breve espacio para una sesión de preguntas y respuestas, le preguntaría cual es la compañía celular que tiene contratada, esperaría que me dijera la que sea menos Telcel. Si así fuera, su dura crítica contra nuestra economía monopólica tendría extrema congruencia. Dresser es sin duda, una legítima incendiaria que quizá no encuentra una salida lógica a su visión de país; no comparto su idea de votar por nadie, ni de desconocer a la clase política en las urnas. Entiendo que la clase política es despreciable, pero no votar o votar en blanco perjudica a nuestra incipiente democracia. Lo que hay que encontrar es el mecanismo para exigirle a nuestra clase política. Cambiar al Estado desde un poder ciudadano. Utópico quizá, pero así lo creo.

Mientras esperamos el anuncio del fallo de CFC, percibo que las campañas siguen tibias, Josefina se posiciona dentro del panismo, EPN sigue de luna de miel acompañado de su hueco discurso y el peje sigue moderado. Azcárraga y Salinas Pliego ya no compiten ni en un América vs Morelia. Yo con mi plan de Telcel a 24 meses sigo admirando a la doctora Dresser y sigo pensando en votar por López Obrador.

24 de enero de 2012

Días de Campaña - EPN, la maestra, Maritza

Al día de hoy EPN va ganando la elección (al día de hoy nada más, quizá mañana esto pueda cambiar). EPN va ganando en posicionamiento, va ganando en votos, no en razones. Hay que reconocer que la maquinaria priista opera la logística de buena forma. Mujeres gritonas y jóvenes que se ponen un copete de plástico atiborran los lugares donde EPN se para. Jóvenes que debieran estar en un trabajo, o en una aula, esperan pacientes al candidato; son las 12 del día y el priismo queretano muestra el músculo que ha logrado el programa social del gobernador Calzada "soluciones"; se dejó venir la gente para ver a su candidato. No tienen idea de por qué están ahí, simplemente quieren la foto con Peña; llevan playeras rojas, su lunch bajo el brazo, llegan en camiones desde comunidades alejadas. Las jovencitas hablan de EPN y de Espinoza Paz; no saben quién es Elba Esther Gordillo ni mucho menos saben que EPN rompió la alianza con ella. El PRI hace de la democracia una verbena popular. Despierta la euforia, suficiente para ganar; la ignorancia es un terreno fértil para el peñanietismo.



La clase política priista no cambia. Todos esperan a la figura que regresará al PRI a los pinos o bien, que los hará llegar de diputados, o regidores quizá. Todos buscan la foto, sobre todo, los que aspiran a tener un puesto de elección popular. Todos van uniformados con corbata roja o con la tradicional guayabera que los distinguió en los años setentas; parece que los priistas tienen semanas practicando la sonrisa con la que recibirán al Gel Boy. Las fotos que se toman los actores políticos de Querétaro con EPN traen un mensaje, cada saludo y abrazo también. EPN es el encargado de ungir a una clase política ávida del elogio. Los priistas no cambian. Ahí están, disciplinados, diciendo "que bruto es este güey, pero será el que nos hará llegar”. El Priismo anda de fiesta, incapaces de definir que es la democracia pero eso sí, tienen bien memorizadas las encuestadoras que ponen a EPN como el próximo presidente de México.



Dentro del espectro político, no sé si Elba Esther le dio las gracias al PRI o EPN le dio las gracias a Elba Esther; quizá ambos nos hicieron creer que se divorciaron pero tal vez fortalecieron la alianza por debajo del agua. En términos de marketing político a nadie le conviene aliarse con EEG; sólo Cordero piensa que es positivo. Sólo algunos panistas están dispuestos a empinarse con tal de jalar a la maestra. Ojalá muchos panistas impongan la dignidad a una ruin alianza.



El ambiente político anda frío, más bien anda tibio. Acción Nacional no calienta a nadie con su proceso interno. Uno escucha hablar a Cordero o Creel defendiendo la “honorabilidad” de Vicente Fox y tal parece que operan para no ser presidentes. Josefina anda tranquila, con una ejemplar retórica de lo que Acción Nacional debió de hacer en 12 años de gobierno. Tal parece que ahora “ella si es la buena”, la que logrará democratizar a este país (Ajá).



Andrés Manuel sigue moderado. Jorge Castañeda anda querendón. La maestra quizá ande mentando madres y Felipe Calderón puede que ande medio crudo. Lo que sí, es que este país anda depresivo, los únicos que parecen tomar doble dosis de prozac son los priistas, que sin ningún argumento sostenible dicen que van a recuperar a México (Ajá). En lo que nos fletamos los discursos de todos, mejor me meto al facebook de la señora Maritza Díaz Hernández para ver como legítimamente arremete contra el padre de su hijo. Creo que es lo único que le pone sabor a esta campaña.

panorama

12 de enero de 2012

Isabel Miranda de Wallace, el experimento adecuado.

El twitter me da la noticia de que Isabel Miranda de Wallace es la próxima candidata de Acción Nacional a la jefatura de gobierno. Igualmente por twitter leo una serie de opiniones de unos que aprueban y otros que desaprueba dicha nominación. De entrada veo con buenos ojos la designación de la Maestra Isabel Miranda de Wallace. Igualmente veo que es un arma de doble filo. Sí la designación es un acto oportunista de Acción Nacional para ganar terreno en el Distrito Federal a costa de la mucha dignidad que tiene esta mujer, la candidatura resulta lamentable.


Si se entiende la designación de Isabel Miranda desde la perspectiva oportunista de una clase política acostumbrada a ver el poder como un botín, a la señora la están utilizando. Sí es así, Isabel Miranda de Wallace se tendrá que cuadrar a la insensatez de un instituto político que pretende postularla como carne de cañón para ganar espacios políticos. Es poco el margen de acción, y las ganas, que tienen las fuerzas políticas de transformar el entorno, eso está claro. Ella debe de entender que en el terreno de la política, el mecanismo es luchar por un botín. Nada tendría de parecida su legítima, valiente y digna lucha que hizo por hacer justicia por el asesinato de su hijo, comparándola con una lucha en el terreno político lleno de intereses nefastos, poca transparencia y corrupción al por mayor.


Entendiendo así su postulación, me gustaría ver de qué más está hecha la señora Isabel. Esta postulación podría resultar un experimento interesante por la inmensa necesidad de ciudadanizar de manera honesta la política. Si la señora Isabel Miranda quiere ser una verdadera transformadora del entorno tendría que empezar por desconocer los intereses de quienes quizá la estén impulsando. De entrada creo que esta mujer es honesta. No comparto su visión calderonista de únicamente luchar de manera frontal contra el crimen sin mejorar las condiciones de vida de la gente; sin embargo, creo que nada se le puede recriminar a una mujer que logró por sus agallas, por su pasión, por su propio ímpetu detener a los asesinos de su hijo.


Isabel Miranda debe de entender, y más cuando lo experimentó en carne propia, que en el terreno ciudadano se pueden hacer muchas más cosas. Ella exhibió la ineficacia de la clase política. Meterse al terreno de la política resultaría riesgoso, tengo mis dudas que tanto pudiera arrancar el problema de raíz de la corrupción en el aparato del estado. De entrada, creo que es una ciudadana con calidad moral para aspirar al poder; ella tiene que medir los riesgos, quizá estemos por ver lo mejor de esa valiente mujer. El experimento me resulta sumamente interesante.